Relatos y Anécdotas
"Semana santa trágica"
Las fechas religiosas cristianas
de mayor importancia son las que conmemoran el nacimiento y la pasión y muerte
de Jesús.
Hace 40 años, la liturgia católica normaba la vida de la semana santa, aunque ya se veían los vestigios de la disidencia que han convertido esa fecha en un largo feriado más cercano al carnaval que al recogimiento propio de la connotación fúnebre de lo conmemorado.
En 1972, jueves santo, cercano al mediodía, encontrábame yo junto a Rafael sentados en uno de los paraguas de hormigón del parque infantil que el ayuntamiento había construido en la playa “Juan de bolaños” conversando e ingiriendo unos tragos de ron.
Miraba yo hacia el este y advertí una silueta corriendo por la playa, más o menos por el frente de lo que es hoy el club náutico.
Para cuando quien corría llegó al muellecito, ya era notorio su estado desesperado tratando de encontrar a alguien en la playa, que se encontraba desierta en ese momento de intenso calor.
Abandoné el amparo de la sombra del paraguas y desde la orilla de la playa advertí de mi presencia gritándole al corredor, que inmediatamente comenzó de nuevo a correr dirigiéndose al lugar donde me encontraba.
Atropelladamente el joven de unos 17 años me contó que habían salido en un velero de excursión al cayo pablillo, distante unos dos kilómetros de la orilla mas cercana, que la brisa había virado el velero, que quien lo acompañaba nadando hacia la orilla se había ahogado y que los demás se encontraban aferrados a la embarcación que yacía a medio hundir en el canal que separa el cayo del morro.
No escuché más y me dirigí corriendo al hotel montechico, anuncié que se había hundido un bote, que ya había un ahogado y que otros tripulantes se encontraban en peligro de muerte, pedí prestado el teléfono y llamé a los bomberos.
-Aló.
-¿Quien habla?
-Luperón.
-Luperón, preste atención, habla Tabaré, toque la sirena y vengan a la playa que se viró un bote, una persona se ahogó y hay varios mas a punto de ahogarse.
La sirena de los bomberos servia de alarma para llamar a los demás miembros en caso de necesidad.
Mientras hablaba por teléfono, Rafael y el naufrago, que habían llegado tras de mi eran interrogados acerca del evento y la administración del hotel dispuso que se usara una yola propiedad de la empresa para tratar de salvar los náufragos.
Quise abordar para ayudar en el rescate pero dado que la embarcación era pequeña, solo abordaron tres personas, “Dioni el bigleaguer” “Geno el del ingles” y “Juan” el naufrago que había nadado hasta la orilla.
-o-
Ante la alarma de los bomberos, la ciudad se enteró de lo que ocurría y cientos de personas se dirigieron a la playa, como yo tenia información de primera mano, rápidamente me vi rodeado de personas que querían enterarse de lo ocurrido, en eso apareció mi madre, que hasta hoy me ha sobreprotegido tratándome como niño desvalido a pesar de que este año cumpliré 60 de vida.
Mi madre histérica me preguntaba con insistencia si yo estaba vivo a lo que yo ripostaba preguntándole que le pasaba, me tomó de una oreja y prácticamente me sacó de la multitud con un “camine para su casa, sinvergüenza” obedecí y me deje arrastrar y luego cuando la vi mas calmada le pregunté los motivos de su actitud, comenzó a llorar y me contó lo que había pasado.
Luperón, aquel haitiano que fungía de centinela en el local de los bomberos, no se como había transmitido lo que yo le había dicho; pero cuando la noticia llegó a oídos de mi madre se había tergiversado totalmente convirtiéndose en “se viró un bote en la playa con unos jóvenes a bordo y el único que se ahogó fue Tabaré”
Esa era la razón por la cual se encontraba histérica.
-o-
Montecristi nunca ha sido tierra de veleristas, desde la aparición del motor a gasolina que desplazó la goleta, desapareció la vela de la bahía de Montecristi.
A principios de la década del 70, La revista mecánica popular traía una sección dedicada a la navegación; siguiendo un plano publicado en la revista, Federico “la nasa” había construido un pequeño velero en el que los náufragos se habían aventurado a dirigirse al cayo pablillo.
Mientras se mantuvieron dentro de la protección que brinda la ensenada, todo estuvo bien, mas, cuando se asomaron a mar abierto, los alisios dieron cuenta del pequeño velero que no contaba con orza.
La tripulación estaba compuesta por:
Cachumbo, Cuqui el de nana, ché el de yapur, Juan y caopí.
Al virar el velero, giró 180 grados, el aire atrapado en el casco impedía que se hundiera, así que le servia de flotador a los náufragos, dos de los cuales no sabían nadar.
A bordo no había ningún objeto que flotara ni mucho menos equipo de seguridad.
Cachumbo era el de mayor edad y el que mejor nadaba.
Aferrados al velero los náufragos deliberaron y decidieron que Cachumbo permanecería junto a Ché y Caopí que no sabían nadar y que Juan nadara hacia la costa para buscar ayuda, Cuqui se ofreció de voluntario para acompañarlo.
Al decir de Juan, Cuqui se había cansado, y el había tenido que abandonarlo para no ahogarse también.
Cuando la yola de rescate llegó al velero siniestrado, encontraron en el fondo los cadáveres de Ché y Caopí, luego recogieron el cadáver de Cuqui, ahogado a menos de tres metros de donde comienza el agua baja.
El cadáver de Cachumbo nunca fue encontrado.
Se tejieron varias hipótesis al respecto, unos decían que la presencia de un tiburón había provocado que los náufragos trataran de subirse a la embarcación, hundiéndola y que hubiera tomado como presa a Cachumbo cuando trató de alejarse nadando.
Otros aseguraban que por ser el de mayor edad, al hundirse la embarcación y ahogarse sus dos compañeros, nadó hasta la orilla y abandonó el pueblo para siempre, carcomido por la impotencia por no haber podido evitar la tragedia.
-0-
Esta crónica esta hecha desde mi óptica, 40 años después de la ocurrencia del hecho, por tanto
Pudiera ocurrir que existan otras versiones.
Al no contar con el nombre completo de todos los mencionados, preferí nombrar a todos los personajes que aquí aparecen como los conocía.
Albergo la esperanza de que lo relatado sirva como homenaje a la memoria de los cinco jóvenes cuyas vidas cobró la tragedia y como testimonio para que esta no desaparezca en el tiempo.
Santo domingo
07/04/2012
"El final de la era”
La Biblia de las Américas (LBLA)
8Entonces Judá dijo a Onán: Llégate a la mujer de tu hermano, y cumple con ella tu deber como cuñado, y levanta descendencia a tu hermano.
9Y Onán sabía que la descendencia no sería suya; y acontecía que cuando se llegaba a la mujer de su hermano, derramaba su semen en tierra para no dar descendencia a su hermano.
10Pero lo que hacía era malo ante los ojos del SEÑOR; y también a él le quitó la vida.”
Discurría el año 1960, el pesimismo había tomado cuerpo en Montecristi casi
hasta convertirse en epidemia, no bien había terminado la invasión de junio del
59, cuando en enero del 60, fueron apresados y conducidos hacia Santo Domingo,
Ché Grullón, Corides carrasco y Diógenes Aracena, quines fueron puestos en
libertad a los pocos días.
Luego vino la debacle, al final de enero tras ser apresado en guayacanes Marcos Pérez Collado, se develó el complot para derrocar la dictadura y se dio inicio a una persecución tenaz en todo el territorio nacional, contra los implicados en la trama.
Los organismos represivos del régimen trabajaban a marcha forzada allanando viviendas y lugares de trabajo de día y de noche, apresando y trasladando hacia santo domingo a los detenidos, cuyo destino era la cárcel de tortura “la 40” y luego “la victoria”.
Corides Carrasco, Diógenes Aracena, Ché Grullón, Manolo Tavarez, Minerva Mirabal, Parra Beato, Dr. Cabrera, Monchi Martínez, Julio Cesar Valdez, Quico Molina, Domingo Peña, José Alejandro Peña, los hermanos Grisanty, Los Rodríguez, Frank Castro, Salomón Jorge, Félix Cabreja, Rolando Abreu, Ito Pérez y muchos otros Montecristeños fueron a dar a la cárcel.
Algunos recuperaron la libertad en pocos días, otros tras varios meses de encierro y
Los menos, nunca regresaron pues fueron desparecidos por los organismos de represión.
De vuelta al pueblo, la mayoría de los ex presidiarios políticos, adoptaron un bajo perfil, algunos fueron nombrados en puestos de la administración pública y la mayoría medraba a la sombra de los familiares, puesto que casi nadie osaba juntarse con ellos a fin de evitar ser tildados de enemigos del gobierno, casi ninguno abandonaba la seguridad del hogar, después que el sol se ocultaba.
Como parte del control de la tiranía, el régimen coartaba todos los medios de comunicación y en el cine no se mostraba ninguna película que mostrara la cotidianidad norteamericana para que la gente no se diera cuenta cuan pobres éramos.
Las preferidas del público eran las del cine mexicano, con historias inventadas para una canción de moda y algunas españolas con Joselito como protagonista.
La mayoría de películas españolas, cuya trama casi nadie entendía, incluían siempre una escena donde un coche atropellaba un niño con el único fin de despertar sentimiento de pena en el auditorio.
La actriz Mexicana, María Victoria, causaba furor, su voluptuosa figura envuelta en apretados trajes ceñidos a su cuerpo curvilíneo, era la admiración de todos, provocando que el estereotipo de la belleza se centrara en su figura.
Anita, joven montecristeña de prominentes caderas y glúteos, era asediada por todos los jóvenes de la ciudad aunque, se decidió por trabar amores con Cuchi, recién salido de la cárcel por formar parte de la conspiración contra el régimen.
La legislación de la tiranía era severa y cualquiera podía dar con los huesos en la cárcel por la menor infracción; si usted no se paraba cuando izaban la bandera, era encarcelado por irrespetar el símbolo patrio, si era sorprendido orinando a orillas de cualquier árbol, etc., era apresado, sometido a la justicia y condenado a seis meses de cárcel.
Uno de los delitos más comunes por lo que la gente seria podía ir a la cárcel, era el no pago de la pensión alimenticia, a la madre de algún hijo.
El 30 de mayo, día de San Fernando, Montecristi celebra su fiesta patronal.
Ese día de 1961, después de estar en misa a prima noche, Cuchi y Anita, pararon en el bar “somayo” allí ingirieron algunos tragos de ron, bailaron algunas piezas, hasta que Cuchi, advirtiendo que se acercaba la media noche, conminó a su novia a que abandonaran el lugar.
De camino a casa de la novia, pararon debajo de aquel árbol de Samán enorme que había en la esquina noreste del actual parque Manolo Tavarez, entregándose a todo tipo de caricias, decidiendo concluir haciendo el amor.
En el clímax de aquella batalla, con voz lasciva la novia azuzaba al novio
-¡Préñame, papacito, préñame!
Mientras el novio, mas sensato, pensando en el mañana, dada su condición de desempleado y enemigo del gobierno, mientras emulaba a Onán y vertía en tierra, le ripostaba con voz quejumbrosa
-¡pensión, mamá, pensión!
Mientras esto ocurría en Montecristi, en santo Domingo, caía abatido por las balas de unos complotados, Trujillo. Poniendo fin a la oprobiosa era, que se extendió por 31 años.
Santo Domingo
11/02/2012
"Samuel Peña"

Desde que el hombre formó sociedades, existieron
los individuos que se destacaron por su ingenio.
Hasta después de la era de Trujillo en 1961, los electrodomésticos eran un lujo, de manera que las comunicaciones eran pobres, puesto que solo algunas familias tenían acceso a la radio y los periódicos tenían escasa circulación.
En ese escenario, destacaba por su ingenio, Samuel Peña, herrero, luego mecánico, su inteligencia y agudeza mental eran tales que la gente repetía las jocosas anécdotas que generaba tras cualquier conversación.
Definitivamente, fue Samuel, un genio del humor repentino.
-o-
María Vargas, regenteaba una exitosa “fritura” situada en un local donde mas tarde funcionaba el bar “el tururú”
Llegó Samuel a la fritura a prima noche saludando y de inmediato abordó a María.
-María, a como son las albóndigas con salsa.
-A tres centavos.
-y sin salsa.
-A tres centavos, Samuel.
-Pues dame dos centavos de tostones y pónmele un poco de salsa de albóndigas, por favor.
-o-
Trabajaba Samuel en la planta eléctrica que daba luz a la ciudad, allí compartía con Ramón Cruz, herrero que había migrado a la profesión de mecánico y tan ingenioso como Samuel.
Ramón fumaba cigarrillos de la marca cremas, de los cuales había blancos y negros.
Samuel no fumaba con asiduidad, más, todas las tardes después de almorzar, le pedía un cigarrillo a Ramón.
Cierto día, cambió Ramón de cigarrillos negros para blancos.
-Ramón dame un cremas, negro.
-Bueno Samuel tu vas a tener que comprar cigarrillos porque yo deje de fumar negros y ahora fumo blancos.
La ingeniosa respuesta no se hizo esperar.
-Es igual, yo te digo negro de cariño.
-o-
Caminaba Samuel por la calle y al advertir que había pisado el excremento de un perro, reaccionó airado.
Pico, una anciana vecina del lugar, que barría el frente de la casa que habitaba, trató de consolarlo diciéndole, no te alteres Samuel que eso es dinero, reaccionando Samuel de inmediato, levantando el pie y pasando el dedo índice por la suela del zapato, tomó un poco del desecho adherido y lo puso en la mano de la intrusa, a la que dijo: si eso es dinero, hágame el favor, cómpreme una caja de cigarrillos crema ahí en la “chiquita” (una tienda vecina) y quédese con el vuelto.
Santo Domingo
27/02/2012
LA COLONIA SANTA ANA
1
El éxito de la revolución francesa de 1779, dio origen a la difusión de muchas vertientes de ideas para la construcción de una sociedad mas justa.
La mayoría de ellas basadas en la filosofía dialéctica y su vertiente del materialismo histórico.
A mediados del siglo IXX, Marxismo, anarquismo, socialismo, capitalismo, etc., pugnaban por imponerse como opción para la construcción de un nuevo orden, basado en la justicia social, que dejara atrás de forma definitiva la vieja sociedad feudal.
Debido a los constantes cambios colonialistas a que había estado sumido el reino finés, afiliado a Suecia, Rusia y Alemania, las ideas expresadas por Tomás Moro en su libro “utopia”, entre otros, impulsaron a algunos lideres religiosos y políticos de aquel país, a emprender una cruzada, en pos de crear núcleos de población apegados a esos principios utópicos abandonando definitivamente su tierra, para fundar nuevas sociedades en territorios remotos.
Estas colonias estarían regidas por principios del comunismo primitivo, donde la propiedad seria colectiva y todos sus miembros serian iguales.
En 1868, se creó en la costa pacifica de Rusia, la primera de estas colonias, funcionando por algunos años.
En 1900, se creó, “chillagoa” en Australia, que se disolvió en algunos años.
En 1901, se funda “chillagoa” en Canadá, que funcionó hasta 1905.
En 1904 se funda “itabo” y en 1906 “Pontus”, ambas en cuba. Disolviéndose en poco tiempo.
En 1906, se funda la colonia finlandesa en argentina, que todavía perdura.
En 1929, se funda “penedo” en Brasil.
II
Después de que las tropas de intervención norteamericanas, que ocupaban la republica dominicana desde 1916, abandonaran el país en 1924, asumió la presidencia Horacio Vázquez, quien de inmediato dio inicio a un proyecto para convertir en tierras de cultivo una extensa sábana de la provincia de Montecristi que siempre había estado dedicada a la ganadería.
Dada la escasa población de la zona y siguiendo con el proyecto de todos los gobiernos desde la independencia, de poblar con personas blancas la frontera,
A fin de diferenciar la parte dominicana de la haitiana, de alguna manera, el gobierno contactó con los utópicos finlandeses, para que establecieran una colonia allí.
Es muy probable que nadie del gobierno conociera sobre la ideología de los colonos, ya que en el país casi analfabeta, muy pocos tenían acceso a los acontecimientos que se desarrollaban en Europa.
El gobierno convino en entregarle tierra de cultivo, viáticos para el primer año y vivienda.
Fue así como en el pequeño villorrio denominado las cacatas, se construyeron estas viviendas, designando el lugar como colonia Santa Ana.
Vale decir que junto a los emigrantes también fueron asentados en estas tierras colonos dominicanos.
La colonia fue inaugurada en 1930 y en ese mismo año, el presidente Vázquez fue depuesto y tras celebrarse elecciones, asumió el gobierno, Rafael Trujillo, quien continuó el plan de Vázquez.
Los colonos fueron instruidos en el cultivo de arroz y las cosas marchaban bien, hasta que, apareció una enfermedad que en unos pocos días puso fin a casi todos los inmigrantes.
Es probable que se tratara de malaria o leptopirosis puesto que todos los afectados tenían hematuria.
Los pocos que lograron sobrevivir abandonaron la colonia, radicándose en santiago, mudándose a otras colonias similares o retornando a su país de origen.
III
La colonia santa ana, dio origen a la ciudad actual de Villa Vázquez, donde aun existen las viviendas construidas para alojar a los colonos, denominándose ese sector como barrio la colonia.
El cooperativismo, la ecología, el socialismo utópico, la alimentación vegetariana, ideas vigentes hoy día en nuestra sociedad, eran paradigmas de la colonia finlandesa radicada en villa Vázquez.
25/01/2012
Ser rico no es malo
I
Cuando Trujillo asumió la presidencia en 1930, inmediatamente comenzó a dar muestra de por donde iba su incipiente régimen que se prolongaría por 31 años.
El asesinato de Martínez Reyna y su esposa, en San José de las matas, creó pánico entre los opositores al régimen en toda la región, generándose un éxodo de algunos de ellos hacia Montecristi, buscando el refugio del último caudillo de la época de la montonera, capaz de reunir tropa, Desiderio Arias.
Quizás los más emblemáticos de los foráneos fueron, Mateo Aguilera y Rosa Smester.
Tras el asesinato de Desiderio, se agudizó la represión contra los opositores en todo el territorio nacional, provocando la huida hacia Cuba de mucha gente de Montecristi reconocidos por su oposición del nuevo estado.
Mateo Aguilera, murió en un accidente de transito entre Juana Méndez y Cabo Haitiano, ruta seguida por los montecristeños para dirigirse a Cuba.
Rosa Smester, marchó a Francia, junto a su hijo Federico.
Rufino Gómez (fino) cuñado de Desiderio, Ángel Miolán, Bruno De La Cruz, Armando Álvarez, entre otros, marcharon hacia Cuba, destino del mas emblemático de los huidos, Moya Grisanti, hijo del general Julián Grisanti y opositor a Trujillo desde el mismo momento en que este ultimo asumió el poder.
En 1948, Trujillo decretó una amnistía, permitiendo el regreso de los exiliados, muchos se acogieron al decreto, aunque otros prefirieron permanecer en el exilio.
Moya había procreado varios hijos con Pijin Morel, hermana de Eleonora Almonte, quien había descollado como activista política desde los tiempos post restauración de la republica, como miembro del partido azul, lidereado por el héroe Gregorio Luperón.
Ante la falta del marido, Pijin instaló en el patio un horno de leña, dedicándose a fabricar bombones como medio de sostener sus hijos.
Rubén, hijo de Moya y Pijin, trabó una relación con Agustina Mena, oriunda de San Francisco de Macorís, una de aquellas hermosas mujeres que llegaron a Montecristi para formar parte del staff del cuerpo de baile del “viva la vida”
La relación duró poco, aunque dio como fruto un niño que fue a dar al hogar de la abuela.
Para ingresar a la escuela en esa época, era necesario haber cumplido siete años de edad, como yo sabia leer, escribir y las operaciones aritméticas básicas, además de ser ahijado y tener como tutor a un personaje al que la gente temía, fui admitido en 1958 poco antes de cumplir seis años de edad, en tercer curso.
Pasé a ser el Benjamin del grupo compuesto por muchachos que me doblaban la edad, entre otros, boyo el de Marcelina, Bebi el de Juan Luna, Leopoldo el de Julianita, Máximo “mala sangre” y el líder natural del conglomerado, Marcos el de Pijin.
Marcos era rebelde, explosivo, no barajaba pleito y siempre estaba presto a defender al más débil.
Después de muerto Trujillo, Marcos ingresó a la marina de guerra, antes había sido rechazado cuando intentó ingresar a la policía.
El estallido de la guerra civil de 1965, sorprendió a marcos, de servicio como centinela en la jefatura de estado mayor de la marina, cuyos jefes estaban a favor del movimiento rebelde que propugnaba por la vuelta a la constitucionalidad sin elecciones.
Este no dudó ni un instante sobre que actitud tomar, uniéndose inmediatamente a los rebeldes.
El devenir de los acontecimientos que transformaron el alzamiento en guerra patria, tras la intervención del ejercito norteamericano, propiciaron el reencuentro de dos de aquellos condiscípulos de la clase del 58, marcos “el de Pijin” y Leopoldo “el de Julianita” quien por lo aguerrido de sus actuaciones como soldado rebelde recibió el mote de “el suicida”
Tras culminar la guerra, muchos combatientes encontraron refugio como empleados de la universidad autónoma de santo domingo, entre ellos marcos, a quien encontré allí en 1971, cuando me matriculé como estudiante de ingeniería.
Desde que comencé la vida productiva comenzando a trabajar formalmente, siempre busque colocación para marcos que se convirtió en alguien de mi absoluta confianza.
Las persecuciones y maltratos sufridos por Marcos tras su participación como soldado de la revolución, potenciaron su rebeldía haciéndolo simpatizante de todos los movimientos rebeldes a nivel mundial.
El desarrollo de las comunicaciones convirtió al mundo en una aldea global y a marcos un defensor de todos los líderes rebeldes, Fidel Castro, Gadafi, Bin Laden, Idi Amin, Tirofijo, Che Guevara, etc. Forman el altar de Marcos, que preside como si fuera Dios, Francisco Alberto Caamaño.
Aunque Marcos nunca comprendió el comunismo como ideología, siempre ha acusado a los ricos como responsables de los males que aquejan la sociedad.
Fungía yo como director técnico de una empresa de construcción, la negociación de un contrato millonario, hizo que tuviera que viajar hasta esa ciudad, haciéndome acompañar de Marcos, quien fungía como chofer, como parte de la parafernalia montada para la obtención del contrato.
La reunión dio inicio a media mañana y se prolongó por varias horas culminando con un trato definitivo para que mi empresa se ocupara de la construcción.
Con el contrato en la mano y estando de buen animo, convide a Marcos a almorzar en el “pez dorado” antes de regresar a Santo Domingo.
Como aperitivo, ordené sucesivamente, dos whiskys a la roca y una botella de agua perrier, champiñones salteados y sopa de won ton.
El plato fuerte, consistió en corazón de filete “Black Angus” certificado, a la parrilla, arroz frito, vegetales y papas, hervidos y salteados en mantequilla.
De postre flan de leche y coco.
Para la sobremesa, orujo de hierbas como digestivo, café expreso, puros davidoff y como colofón sendos whiskys.
De regreso a santo domingo, note que Marcos permanecía en silencio por casi todo el trayecto, contrario a su costumbre de hablar de política, al inquirirle sobre que le pasaba me dijo:
Cuando te oía decir que “solo hay una vida y es cara, la otra no es vida”
No entendía a que te referías, pero después de este almuerzo, pienso que yo he vivido equivocado toda mi vida.
¡Ser rico no es malo ná!
7/12/2011
El
bokor

Cuando Emiliano Isidor compró un carro Ford modelo T, en 1917, empleó a Pedro como chofer, quien en poco tiempo, se convirtió en un exitoso mecánico automotriz.
Rápidamente el país se fue llenando de automóviles y cada día crecía la demanda de servicios mecánicos, de manera que Pedro experimentó un bienestar económico inusitado.
Desde hacia un breve tiempo, Pedro mantenía una relación afectiva con Catalina, una hermosa mujer de Dajabón, cuya curvilínea anatomía, llamaba la atención, así que decidió que era tiempo de formar familia, decidiendo matrimoniarse y establecer un taller en esa ciudad, donde a pesar de haber varios vehículos, nadie ofrecía el servicio de mecánica.
El matrimonio se radicó en Dajabón y con el discurrir del tiempo, se convirtió en una extensa familia, pues con exactitud matemática, cada dos años nacía un nuevo miembro y la familia de dos creció hasta llegar a doce.
El trajinar de catalina para alimentar, educar, mantener aseada y vestida con ropa limpia la extensa prole y el marido, la mantenía ocupada todo el tiempo desde el alba hasta el ocaso; no obstante, el poco tiempo libre que le quedaba, lo ocupaba en asistir puntualmente a las actividades que a prima noche, celebraba la iglesia católica, cuyo templo se encontraba situado a poca distancia de la vivienda familiar que además, albergaba en el patio, el taller de mecánica que daba sustento a la familia.
Tras cada parto, catalina incorporaba unas cuantas libras a su anatomía y después de vente años, las hermosas curvas de su cuerpo, cambiaron de cóncavas a convexas, convirtiéndola en una inmensa matrona.
Cuando los pichones están a punto de abandonar el nido, es cuando mas deben esforzarse los padres, de manera que cuando la familia comenzó a reducirse y Catalina fue relevada en la mayoría de las tareas cotidianas del hogar, por el auxilio de sus hijas, esta aumento su peso corporal aún mas y su aparente salud de hierro colapsó.
Una noche de verano, mientras se encontraba acostada junto a su marido, Catalina comenzó a quejarse de que se estaba asfixiando y que no podía respirar.
El marido y dos de sus hijas la condujeron al hospital donde el médico de turno decidió ingresarla, tras aplicarle un bronco dilatador y un sedante, para mantenerla en observación hasta el día siguiente.
Al otro día, tras practicarle algunos análisis y examinarla físicamente, el facultativo se convenció de que Catalina había hecho una crisis histérica, quizás agobiada por problemas familiares y tras conversar con la paciente, le dio de alta, recomendándole reposo e indicándole un frasco de pastillas de un sedante ligero, con la instrucción de que ingiriera una al acostarse.
Tras dos o tres días, Catalina tuvo que ser de nuevo conducida al hospital, con los mismos síntomas y el medico repitió el procedimiento.
Catalina analizó su situación y se dio cuenta de que el problema solo se le presentaba estando acostada, por lo que decidió entrar a la habitación un sillón de los llamados haraganes y dormir sentada.
Cada cierto tiempo, conminada por el marido, que alegaba que ella no podía pasar el resto de su vida durmiendo en un sillón, Catalina acudía al hospital a evaluarse sin que los diferentes médicos pudieran dar con un diagnostico, a tal punto que el propio director del hospital, que por ser montecristeño, conocía a Pedro de toda la vida, habló con este y le recomendó, acudir a la consulta de un psiquiatra.
Trasladarse de Dajabón a Santiago, la ciudad mas próxima donde podía ser conseguido un médico con esa especialidad, trastornaba toda la rutina familiar, por lo que Pedro, decidió cruzar la frontera y dirigirse a la vecina ciudad haitiana de Juana Méndez, distante apenas unos metros, al otro lado del río Masacre y consultar a un Bokor, aprovechando el asueto después de la jornada del mediodía del sábado.
Un Bokor es un sacerdote de la religión vudú, cuya practica es ampliamente difundida entre la población Haitiana.
Tal como la iglesia católica de hace 600 años, los secretos de la medicina son conocidos de estos sacerdotes quienes ofrecen el servicio a la población.
Cuando Pedro llego al domicilio del bokor, tuvo que esperar su turno entre los que en ese momento esperaban sentados en una terraza para consultar.
Sea porque a lo mejor Pedro, comento el motivo de su visita con sus contertulios del momento u obedeciendo a otra razón, el caso es que cuando este entro a hablar con el bokor, fue abordado inmediatamente por este ultimo, diciéndole, usted viene a consultarme sobre el problema de su esposa, llévela el martes al hospital para que la internen que yo la voy a operar el jueves, indicándole al asistente que hiciera pasar otra persona y después añadió, ustedes los dominicanos son escépticos por naturaleza, no deje de ir al hospital el martes temprano si es verdad que usted quiere que su esposa recupere la salud.
Pedro quedó impresionado, decidió retornar a su casa y reflexionar sobre el hecho y aunque fue asaltado por la duda, decidió acudir en compañía de su esposa al hospital el próximo martes.
Pedro le comunico a Catalina que debían volver donde el medico para que les recomendara algún Psiquiatra en santiago, para que la tratara, así que irían el martes temprano porque los lunes siempre son muy ajetreados.
Cuando el director del hospital llegó a su lugar de trabajo encontró al matrimonio en el pasillo frente a los consultorios, saludó amablemente y de inmediato dijo:
Catalina, le he dedicado mucho tiempo a su caso, así que he decidido que lo mejor es someterla a una cirugía exploratoria para determinar cual es la causa de su mal, vaya a su casa, traiga algo de ropa y calzado cómodo para que se interne hoy que el jueves la voy a operar.
El medico emitió la orden de ingreso, Catalina fue admitida, preparada para cirugía exploratoria del tórax y operada el jueves; la operación resulto exitosa y al salir del quirófano, el cirujano, que además era director del nosocomio, le comentó a Pedro
Que al exponer la cavidad toraxica y revisar, se había encontrado con que, debido al exceso de peso, el epiplón de catalina se había engrosado de tal forma que cuando esta se acostaba, presionaba los pulmones sin permitirle expandirse y que había procedido a cortar parte de esta membrana, retirándole parte de la grasa acumulada, que la parte retirada había pesado 24 libras y que en pocos días, su mujer estaría totalmente recuperada.
En efecto, así ocurrió, Catalina fue dada de alta, permaneció en reposo en su casa hasta que le fueron retirados los puntos de sutura y ya recuperada, volvió a su diario trajinar de ordenar el hogar y visitar la iglesia.
Pedro, también siguió su rutina y un sábado después de cerrar el taller, mientras ingería desde la botella unos tragos de ron cavilaba acerca de la extraña coincidencia de lo dicho por el bokor y como se había desarrollado el drama de la enfermedad de su esposa, así que decidió volver donde el sacerdote, encaminando sus pasos a la vecina ciudad de Juana Méndez.
Al llegar a la vivienda del Bokor, lo encontró sentado en la terraza posterior de la vivienda, entre la casa y la cocina. Pedro saludó desde la puerta del callejón entre la verja y la vivienda y fue mandado a pasar directamente a la terraza.
Encontró al bokor relajado, este lo saludo y le ofreció un vaso de agua y café recién colado, Pedro acepto la oferta y de inmediato le dijo:
Yo vengo por aquí, porque mi esposa fue operada tal como usted me dijo, ya se recupero y yo quisiera saber cuanto le debo.
El Bokor le contesto:
Mire amigo, usted había llevado su esposa al medico muchas veces y no le habían resuelto el problema, sabe por que, porque el medico no sabia lo que tenia.
Yo le dije que la llevara al hospital que yo la iba a curar, yo la opere y le saque 24 libras de grasa del estomago, yo si sabia lo que tenia.
En seguida agrego: a ustedes los dominicanos, su Dios no le resuelve problemas porque es un Dios judío, ustedes se cansan de llamarlo y no acude porque es un Dios extranjero.
Los haitianos tenemos nuestra raíz africana y nuestro Dios es africano y aunque no vivamos en África, atiende a nuestros ruegos y a algunos elegidos nos designa para ser sus intermediarios.
Yo lo atendí porque Dios me ordeno que así lo hiciera, de manera que el favor es gratis, mas si es su deseo, usted puede colaborar con la obra de Dios y dar una limosna para honrarlo, la que sea y esté al alcance de sus posibilidades.
Pedro extrajo de sus bolsillos todo el dinero que tenía, que eran doce pesos y cuarenta centavos y se los entregó al bokor, dándole las gracias y despidiéndose con el pretexto de que ya caía la noche.
Cuando se retiraba por el callejón, oyó la voz del bokor que le decía: dígale a doña Catalina, que no pierda su tiempo yendo a la iglesia, que ese Dios nunca la va a oír.
Pedro apuro el paso, llego a su casa, se baño y acostó en seguida, a Catalina le extraño la actitud del marido, entro a la habitación y le dijo:
–Pedro que te pasa?
Nada.
–Te sientes bien?
Si.
Catalina le puso el dorso de la mano sobre el pecho y alarmada dijo:
! Ay dios mío! pero si estás ardiendo en fiebre, déjame prepararte un té de hojas de guanábana para que te bebas dos aspirinas, que seguro te agarró esa gripe mala que anda.
Santo Domingo
2011-04-09
El amor en tiempos de guerra.

En 1912, el país vivió la guerra civil más cruenta que recuerde la historia Dominicana.
Para la época, Montecristi albergaba en su seno a varios generales de montonera que al explotar las acciones, cada uno armó su ejército particular y marchó hacia el teatro de las acciones, el valle del Cibao.
La operación, no solo dejó a Montecristi casi sin hombres sino que al cerrarse los caminos se interrumpió el tránsito y el suministro de viandas procedentes del Cibao que suplían a través de “la línea” a toda la provincia, que por su aridez se dedicaba a la cría de ganado y el corte de madera.
Rápidamente, el desarrollo de la guerra agotó el circulante y los habitantes de la ciudad cayeron en un estado de precariedad.
Justa era una espigada mulata en la que se potenciaron los genes Masai de su abuelo, procedente de esa tribu africana.
Su cuerpo de gacela, hacia volver la cabeza a cuanto hombre se encontrara en su camino.
En 1910 había decidido unir su destino a Francisco, a quien la gente llamaba Franco, un mulato cuyos fuertes brazos denunciaban su disposición al trabajo.
Justa y Franco, habitaban una humilde morada en el camino de la playa y mientras Franco se dedicaba a la labor de estibador en el muelle, Justa desempeñaba las labores del hogar.
Aunque para la época, la generalidad de los dominicanos era analfabeta, Franco había sido iniciado en las primeras letras por su abuela materna, emigrada desde las islas turcas, quien le inculcó la doctrina cristiana.
Franco, heredó de su abuela, anglicana militante, un ejemplar de la Biblia y acostumbraba, durante las horas de asueto leer en voz alta para que su mujer también se instruyera en el asunto de salvar el alma.
Con la guerra, disminuyó considerablemente el movimiento portuario, aunque los barcos seguían tocando puerto en Montecristi, la carga consignada al puerto era cada vez menor, de manera que día tras día la situación empeoraba para los estibadores.
Un sábado por la tarde Franco leía la Biblia en voz alta, su mujer, seguía con atención la lectura.
Franco había seleccionado la historia de los patriarcas, descritas en el capítulo doce del Génesis.
Cuando Franco leyó los versos del 10 al 20, referente al éxodo hacia Egipto, de Abraham y su esposa Sarai, Justa le pidió que leyera de nuevo el pasaje.
Procediendo Franco a leer de nuevo:
“12:10
Hubo hambre en el país, y Abraham bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues
el hambre abrumaba al país.
12:11 Estando ya próximo a entrar en Egipto, dijo a su mujer Sarai: "Mira, yo sé
que eres mujer hermosa.
12:12 En cuanto te vean los egipcios, dirán: "Es su mujer", y me matarán a mí, y
a ti te dejarán viva.
12:13 Di, por favor, que eres mi hermana, a fin de que me vaya bien por causa
tuya, y viva yo en gracia a ti."
12:14 Efectivamente cuando Abraham entró en Egipto, vieron los egipcios que la
mujer era muy hermosa.
12:15 Viéronla los oficiales de Faraón, los cuales se la ponderaron, y la mujer
fue llevada al palacio de Faraón.
12:16 Éste trató bien por causa de ella a Abraham, que tuvo ovejas, vacas,
asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
12:17 Pero el Señor hirió a Faraón y a su casa con grandes plagas por lo de
Sarai, la mujer de Abraham.
12:18 Entonces Faraón llamó a Abraham, y le dijo: "¿Qué es lo que has hecho
conmigo? ¿Por qué no me avisaste de que era tu mujer?
12:19 ¿Por qué dijiste: "Es mi hermana", de manera que yo la tomé por mujer?
Ahora, pues, he ahí a tu mujer: toma y vete."
12:20 Y Faraón ordenó a unos cuantos hombres que le despidieran a él, a su mujer
y todo lo suyo.”
El domingo temprano, Franco había salido al bosque cercano al río y había regresado con un saco lleno de cangrejos, del patio cortó un racimo de plátanos.
El almuerzo de esa tarde consistió en cangrejos hervidos con orégano y sal, y plátanos hervidos como guarnición.
En la sobremesa, Justa y Franco desarrollaron la siguiente conversación:
-Franco, recuerdas la lectura de ayer.
-claro, sobre la ida a Egipto de Abraham y Sarai.
-Esta mañana pensé mucho en eso, puesto que la situación de ellos es similar a la de nosotros, aunque no pasamos hambre, tu solo trabajas a veces y el dinero nos falta, hace mucho que no lavo la ropa por falta de jabón, hace días se acabó el aceite y el arroz.
-Bueno mujer, dios aprieta pero no ahorca, cualquier día de estos se acaba la guerra y todo vuelve a ser como antes.
-Nunca te lo había dicho; el capitán del Coamo, cada vez que me ve en el muelle me piropea y me dice que si me meto con él me tendría como una reina.
-Estaba pensando que nosotros podíamos hacer como Abraham y Sarai, yo le digo al capitán que tú y yo somos hermanos y lo recibo aquí en la casa, total que el solo viene una vez al mes y nuestra condición seguro que mejora.
Tú sabes que si yo te hablo de eso es porque te amo.
Con más de tres meses “comiendo lo que aparezca” Franco no ofreció mucha resistencia, de manera que el capitán comenzó a frecuentar la casa cada vez que el Coamo aparecía en el puerto y Coincidencialmente, Franco abandonaba el hogar para dirigirse al muelle.
La situación se hizo notoria para los vecinos, aunque nadie se alarmó, puesto que como todo en la vida, la moral también es relativa y rige un código diferente en cada estrato social.
Como el azar tiene categoría de verdad histórica, cierto día, empujado por un viento anormal, el Coamo, que regresaba a Cuba después de su habitual periplo por las islas de barlovento, recaló en Montecristi con varias horas de anticipación, casi a prima noche.
El capitán que había estado tomándose unos tragos, decidió visitar a su amante, llegando de forma inesperada, tocando la puerta con desparpajo, bajo una fina llovizna que amenazaba con convertirse en aguacero.
Como la casa solo tenía un dormitorio y una pequeña sala y lloviznaba, Franco decidió refugiarse bajo la pequeña cama, mientras Justa le abría la puerta al capitán.
Después de conjugar el verbo amar en todos sus tiempos, mientras permanecían abrazados, Justa y el capitán entablaron el siguiente dialogo:
-Mi amor, dile a tu hermano que vaya mañana al barco para que recoja unas cosas que te traje.
-Ay, gracias mi amor.
-Dime si tú quieres que te traiga algo especial de la Habana, cuando regrese.
-No mi amor, no se me ocurre nada en especial para mí; el que está necesitado es mi hermano que no tiene zapatos que ponerse y me gustaría que tú le trajeras un par, para que no trabaje descalzo.
-Como no, mi amor, dime que numero son y alcánzame mi chaqueta para anotarlo en la libreta y que no se me olvide.-
-¡A caray! Que contrariedad, no me sé el número, será para el próximo viaje.
-excúsame, déjame salir al patio para orinar.
Cuando el capitán abandonó el lecho para salir al patio, Franco, pegando la boca a la colchoneta, con voz casi inaudible dijo: cuarenta y dos, Justa, cuarenta y dos.
Cuando el Capitán volvió a la habitación, justa le dijo: mi amor, ya recordé el número, anótalo, son cuarenta y dos.
Al regreso, el capitán trajo no uno sino dos pares de zapatos, unas botas para el trabajo y un fino par de zapatos de dos tonos, marrón y blanco, que despertaban envidia entre los parroquianos cuando la pareja asistía al culto dominical de la iglesia anglicana, a la que los profanos llamaban “chocha” como corruptela de la pronunciación del término inglés “Church” por parte de los inmigrantes de las Bahamas, turcas y caicos, que componían la totalidad de la feligresía.
Una calurosa mañana de agosto, sábado, decidí ir a jugar barajas a un baldío cercano a la casa de los ancianos, donde regularmente se congregaban para jugar, los jóvenes del vecindario.
Al pasar frente a la vivienda de los ancianos, note un movimiento anormal de gente que entraba o salía de la casa, me acerque para averiguar lo que pasaba, encontrándome conque franco agonizaba; decidí quedarme en el lugar para esperar el desenlace y, efectivamente, postrado en una pequeña cama, se encontraba el anciano, respirando irregularmente, con dificultad. Una vecina le untaba Bay Rum en la cara, mientras la atribulada esposa le insistía diciendo: Franco, si te vas, no me dejes.
Cercano al mediodía, mientras permanecía en la pequeña sala, que poco a poco se fue llenando de mujeres del vecindario, escuche cuando alguien dentro del dormitorio dijo:
Ya descanso.
Como a las dos de la tarde, mientras el cadáver era velado en la pequeña sala, se formaban pequeños corrillos de personas, frente a la casa, buscando la sombra de los árboles para paliar el intenso calor, de repente se armó un revuelo y los congregados corrieron hacia la casa, era que Justa, que había permanecido frente al ataúd insistiendo en su pedimento “Franco no me dejes” se había desvanecido.
De nada sirvió el tratar de reanimarla, de repente, también se encontraba muerta.
Si hubiese sido hoy, el forense hubiera consignado como causa de muerte, el síndrome del corazón roto; pero en ese entonces, los médicos sabían poco de cardiología, de manera que todo el mundo estuvo de acuerdo en que Justa había muerto de pena.
Ambos ancianos tenían más de 100 años de edad.
Al caer la tarde, en la acera del frente, bajo la sombra de un frondoso almendro, un poco apartado de donde se celebraba el doble velorio, algunos hombres habían acomodado sillas y mientras, disimuladamente, ingerían tragos de ron directamente desde una botella camuflada en una bolsa de papel, alguien ponderaba las virtudes de los fallecidos y el ejemplo que habían sido para la sociedad manteniéndose juntos en matrimonio cumpliendo con el mandato de la iglesia de “juntos en las buenas y las malas, hasta que la muerte los separe”
Cuando el que hablaba termino su perorata, otro de los presentes, tomo la palabra y dijo:
Después de muerto, todo el mundo es santo, procediendo a contar la anécdota reseñada por mí, sobre lo del capitán del Coamo.
Cuando Peña Gómez conoció el mar.

Montecristi, situada en el final oeste de la
costa norte de la Republica Dominicana, es una ciudad rica en historia.
El 26 de febrero de 1954, arribó al país una delegación de la orden católica de los misioneros de los sagrados corazones de Jesús y María, procedente de España, con la finalidad de establecerse aquí.
El 28 de febrero, el padre Miguel Gual Motorell, jefe de la misión, se trasladó a Montecristi a ocuparse de dirigir las parroquias de Montecristi y Guayubín.
Al año siguiente, el superior de la orden, padre Gaspar Munar, visitó Montecristi.
Ante el acontecimiento los parroquianos habían preparado al digno visitante una calurosa bienvenida que incluía, entre otros muchos actos, la presensación de una velada lírico-cultural en el teatro del pueblo.
La responsabilidad de la dirección y puesta en escena de dicho acto le fue encomendada a Dña. Uva Socias, matrona de esa prestante familia y católica fervorosa.
El programa, reunió todos los artistas aficionados del pueblo e incluía, según la costumbre de la época, dramatizaciones cortas, canciones acompañadas de piano o guitarras, declamaciones de poemas, etc.
A fin de imprimirle novedad al acto, Dña. Uva, diligenció con su hermana, residente en la vecina ciudad de Mao, la participación de un joven de dotes histriónicas sobresalientes y habilidad extraordinaria para la declamación, que hacia vida en la parroquia del pueblo.
La familia socias poseía un enorme caserón de dos plantas que abajo albergaba el negocio y arriba servia de vivienda familiar, llegada la fecha de la presentación, sábado 6 de marzo, en horas de la mañana, se presentó en el caserón un espigado moreno de contextura fuerte y voz varonil, de unos 17 años, portando una valija de equipaje y procurando a Dña. Uva.
El joven, procedente de Mao, presentó credenciales y fue acogido de inmediato en la casa como huésped, luego de las presentaciones de rigor, recayendo sobre Andrés Julio Grullón, nieto de Dña. Uva, de unos doce años de edad, las funciones de edecán.
Instalado el huésped, después de almorzar y descansar un rato, se dedicó a un paseo por el casco histórico de la ciudad, construido con Paris como modelo, en compañía de su edecán.
La visita al parque central con su reloj publico sobre una torre metálica en forma de botella de champaña, que emula la torre Eiffel, el club del comercio emulo de "le club", la iglesia cuya fachada emula a "Notre dame", la mansión victoriana de la familia Rodríguez Jiménez, importada de Paris, el Hotel de Casiodora, el viejo local de la casa comercial Jiménez que ocupaba toda la cuadra de 100m x 100m, ocuparon todo el tiempo libre de los jovencitos, que regresaron a la casa puesto que el declamador debía estar presente en el teatro a las seis de la tarde, ya que el acto se celebraba de siete a nueve de la noche.
Cuando toco el turno a nuestro protagonista, tras una melopea introductoria del piano, la poderosa voz inundó la sala con los versos de "la madre del pirata" y tras un constante "in crescendo" el ánimo del público se fue sobrecogiendo emocionado ante aquellos versos que narraban el regreso a casa de su madre moribunda, del feroz pirata.
al decir de Andrés Julio, cuando la actuación alcanzó el cenit, muchos espectadores lloraban de emoción y el aire del teatro olía a sal cuando el pirata desafiaba las embravecidas aguas de alta mar, pugnando por llegar a tiempo para estampar un beso en la mejilla a su anciana madre moribunda.
La velada fue todo un éxito, el declamador debía regresar a su hogar al otro día después del almuerzo y para sorpresa de Andrés Julio, tras el desayuno, le pidió encarecidamente que por favor lo llevara a la playa, distante a unos 900 metros de la casa, a fin de conocer el mar.
El nombre del protagonista, José Francisco Peña Gómez, quien con el tiempo se convertiría en el más grande líder de masas de la historia Dominicana.
"Contenía…"
La compañía comercial casa Jiménez “la comercial”
a partir de trasladar sus operaciones desde sabaneta a Montecristi, tuvo un
crecimiento vertiginoso.
La exportación de pieles, madera, cáscara de mangle, cañafístola, divi divi, etc.
Y la importación desde Europa de productos manufacturados, que eran comercializados en todo el Cibao, catapultó esa compañía hasta el primer lugar entre los negocios de su tipo en el país.
Dada la dificultad de las comunicaciones y debido al volumen de negocios de la empresa, el banco ingles que manejaba la cuenta de la empresa en Europa, envió a Montecristi dos jóvenes empleados con fines de auditar las cuentas y fiscalizar las operaciones del negocio de su cliente y facilitar las transacciones.
Digamos que el banco, estableció una sucursal, en casa del cliente.
Los dos jóvenes, de nacionalidad alemana, a poco de llegar, se insertaron en la sociedad montecristeña y establecieron relaciones afectivas que terminaron en boda, estableciéndose allí, definitivamente.
Cuando estalló la segunda guerra mundial y luego de la entrada de los norteamericanos al conflicto, el gobierno dominicano tuvo que emitir una declaración de guerra a Alemania y como medida precautoria, tras ese hecho, todos los ciudadanos de origen alemán que residían en el país, fueron conminados a trasladarse a la capital.
El único nacional alemán que vivía en Montecristi, puesto que para esa fecha su compañero había fallecido, Grossart, se vio precisado a abandonar Montecristi y se dirigió a la capital, cumpliendo la orden oficial y pensando que el conflicto bélico se terminaría en breve tiempo.
Como la guerra se prolongó, Grossart decidió fijar residencia en santo domingo, su esposa, con el auxilio de los empleados de su marido, empacó cuidadosamente todos los ajuares del hogar, identificando las cajas con detalle y marchó en pos del marido, dejando la vivienda al cuidado de una de sus hermanas.
La presencia de barcos submarinos que asolaban los mares adyacentes a la isla, provoco una inercia tal en la navegación mercante, que pronto el país se encontró desabastecido de combustible, generando una paralización casi total del transporte terrestre.
Dada esa circunstancia, los Grossart se vieron imposibilitados de trasladar a santo domingo los ajuares del hogar.
Un sobrino de la señora Grossart que recién se iniciaba en la vida nocturna, las parrandas y las lides amatorias, pronto tuvo que afrontar el problema principal de todos los hombres a esa edad, la iliquidez económica.
Apurado por cumplir con las insoslayables obligaciones del noviazgo y las parrandas de fin de semana, el sobrino inició, primero con timidez y luego con asiduidad, la practica de apropiarse de algunos objetos de la casa de la tía y venderlos para poder financiar sus correrías.
Superado el conflicto mundial, el matrimonio Grossart pudo transportar el ajuar de la casa, encontrando los encargados de la mudanza que casi todas las cajas pequeñas estaban vacías, lo que obligó a pensar en un robo, motivo por el cual fue llamada la policía.
La investigación fue breve, la policía descartó de plano el robo y le comunicó a los interesados su conclusión: al no existir indicios de violencia, se descarta el robo.
Probable delito, abuso de confianza puesto que los objetos debieron ser sustraídos, uno por vez, por algún miembro de la familia con acceso a la llave de la puerta de entrada.
Evidencia: tres cajas vacías, colectadas en el lugar del hecho.
Tras conocer el informe policial los Grossart decidieron retirar la querella interpuesta, dada la contundencia de la evidencia.
Con la meticulosidad propia de los alemanes, al empacar el mobiliario las cajas habían sido identificadas de la siguiente manera:
Grupo: mobiliario de la sala de estar.
Caja numero: 35
Contiene: 3 ceniceros de cristal de roca.
Grupo: utensilios de cocina.
Caja numero: 18
Contiene: juego de cuchillos de 12 piezas, marca Solingen.
Y con jocosidad montecristeña, el responsable del hecho, en todas las cajas vacías había tachado la palabra “contiene” y encima había escrito “contenía”
"cuando los perros se amarraban con longaniza”
I
A través del tiempo, nuestra condición de isla, nuestra ubicación geográfica y la constante inmigración de gente de todos los confines del mundo, ha hecho de la gastronomía criolla una compleja mezcla cultural, cuyo origen, de ser estudiado a fondo, ocuparía varios volúmenes.
De la cocina indígena solo el casabe perdura.
El casabe se puede elaborar a partir de la yuca o de la raíz de la guayiga que es una palmera baja abundante en el llano costero oriental y en todas las sabanas con alta pluviometría.
Cuando el padre las casas describe el casabe, define el elaborado de guayiga, que después de guayada hay que dejar que unos insectos depositen sus huevos en la masa y eclosionen convirtiéndose en larvas y arrastrando consigo el cianuro contenido, pues sino, el alimento es venenoso.
En Samaná, todavía se elabora casabe a partir de la harina de guayiga, popularmente se conoce como chola o pan de guayiga y se puede observar los gusanos de color negro cuando la masa se reposa para el fermentado.
El humilde yaniqueque, al que las hermanas Good convirtieron en un manjar gourmet y que en Montecristi llamábamos “hojuelas” tiene origen ruso y su uso por los aborígenes de Norteamérica donde es conocido como pan navajo, ha sido catalogado como prueba fehaciente de que los primeros pobladores de Norteamérica migraron desde allí a través del estrecho de Bering.
La mayoría de los platos de la cocina criolla, tienen su origen en la cocina española.
El locrio, de arroz y carne de ave, cerdo o chivo, nunca de vaca, es la versión criolla de la paella, a falta de azafrán se condimentaba con bija y hoy, con concentrado de tomate.
El moro, de habichuelas verdes, rojas, negras o giras y Guandules verdes o secos, originalmente se llama “moros y cristianos” en alusión al contraste del arroz (blanco) con los frijoles (rojos)
El mondongo, patí mongo, pipían y demás versiones criollas del guiso de vísceras, tienen su origen español y se puede encontrar en la capital, en el tradicional restaurante Vizcaya, bajo el elegante nombre de “cayos a la madrileña”
La fabada, originó el sancocho de habichuelas y el caldo gallego, el sancocho propiamente dicho.
De toda la charcutería española, solo el salchichón, la morcilla y la longaniza tienen difusión nacional.
II
Hasta final del siglo XIX, Montecristi fue un puerto de gran movimiento, los principales productos de exportación eran, la madera de bosque seco, caoba, Campeche, Guayacán, Baitoa, espinillo, etc. Y las pieles, sobretodo, la de vaca.
Los barcos europeos, cargaban madera como lastre y esta servia para calentar los hogares de todo el norte de Europa durante todo el invierno y alimentar los fogones, todo el tiempo.
Como no existía ningún sintético, la ropa de invierno y los zapatos se elaboraban a partir de las pieles de los animales.
Durante toda la época colonial, España solo extraía materia prima de las colonias americanas, impidiendo el aprendizaje de los esclavos y criollos de cualquier oficio, puesto que toda la manufactura procedía de la casa de contratación de Sevilla, de manera que la gente en Montecristi se ocupaba solo del corte de madera, la ganadería y la agricultura de subsistencia o la producción de jengibre y cañafístola.
Como la curtiembre de las pieles se ejecutaba en Europa, los “cueros” eran mantenidos en salmuera evitando que se pudrieran; pero no por mucho tiempo. De manera que los ganaderos solían sacrificar el ganado en fechas específicas, para poder vender la piel.
Cuando se sacrificaba el ganado para vender la piel, era imposible consumir toda la carne producida, de manera que esta se le regalaba a la gente, que preparaba tocino a fin de conservarla, luego se permitía que los perros dieran cuenta de los despojos y cuando los restos empezaban a pudrirse se le pegaba fuego a fin de evitar el mal olor.
Es obvio que durante la matanza, los perros comían hasta hartarse, durando varios días para volver a comer. Durante esos días, “podían amarrarse con longaniza” o cualquier otro manjar, puesto que sencillamente, estaban imposibilitados para ingerir cualquier alimento.
Este es el origen del dicho popular símbolo de la abundancia, que perdura hasta nuestros días.
"curiosidades del béisbol Montecristeño I"
Desde que el béisbol cobró fuerza
como deporte a mediados del siglo IXX, la fluida comunicación marítima entre
Montecristi y la gran manzana, trajo a la primera el deporte de Nueva York.
Los Montecristeños asumieron este pasatiempo con el mismo furor con que armaban revoluciones o iban a la gallera.
Terminada la revolución de 1912, la mas cruenta guerra civil ocurrida en la historia de la Republica, Desiderio Arias, erigido en jefe de la tropa liniera tras la muerte de Demetrio Rodríguez, exigía que el gobierno le entregara una suma anual equivalente a una vez y media el presupuesto nacional, a fin de garantizar la paz, manteniendo desmovilizado su ejercito irregular.
Ante la exigencia, el presidente Arzobispo Nouel, decidió huir, embarcándose para Europa, sin previo aviso, desde Barahona.
La huida del presidente provocó una serie de acontecimientos que terminaron con la ocupación militar del territorio dominicano por los estados unidos.
Como no es lo mismo llamar al diablo que verlo venir, Desiderio se refugió en Montecristi, manso como cordero frente al ejército interventor.
La intervención militar dio el empujón necesario al béisbol para convertirlo en el deporte nacional, puesto que cada encuentro de los locales con los interventores se asumía como una batalla.
A través del tiempo, el béisbol ha generado una serie de anécdotas que han permanecido en la tradición oral de generación en generación, hoy quiero cooperar con su preservación escribiendo lo que he escuchado.
I
Serio accidente.
El primer montecristeño en cobrar notoriedad como beisbolista fue Pedro Alejandro San, un recio pitcher de bola rápida, quien junto a Ángel Vargas (angelito el mono) protagonizó el primer accidente provocador de lesiones permanentes jugando al béisbol.
Una tarde de domingo se desarrollaba un importante partido entre el equipo local y el equipo de los americanos, por los locales lanzaba Pedro y recibía Ángel, con el estadio colmado de público.
Esa tarde Pedro se esforzaba al máximo y su bola rápida “no se veía”
Al llegar a la novena entrada, Montecristi estaba arriba en el marcador por una carrera, le tocaba batear a la tanda fuerte de los americanos, la emoción desbordaba la concurrencia, a fin de impresionar a su novia, Ángel decidió desechar la mascara protectora, botando la careta, el primer bateador fue retirado por la vía del ponche, el segundo fue retirado con faul Fly que capturó el catcher, faltando un out para la victoria, le tocaba el turno al cuarto bate de los americanos, un gringo de proporciones descomunales que se desempeñaba como jardinero central.
La multitud guardó silencio para observar el duelo, Pedro abrió con la recta marcando el primer strike, repitió la recta que fue abanicada por el bateador, con el partido a ley de un lanzamiento para decidirse y el americano metido en el hoyo con dos strikes sin bolas, Ángel le pedía con insistencia a pedro que lanzara “el dró” corruptela de “draw” en referencia a un lanzamiento cuya trayectoria es una curva hacia abajo, a fin de sacar de balance al recio bateador.
Pedro, orgullosamente, desechó las instrucciones que mediante señas le daba su receptor, desafiando al bateador con una recta de fuego por el mismo centro del home; el bateador abanicó el lanzamiento ponchandose.
Ángel, se inclinó hacia delante para capturar la bola, situando el mascotin “made in home” justo en centro de la zona de strike, la bola rompió la trabilla y se estrello en la cara de ángel, explotándole el ojo izquierdo.
Ángel, anciano, siempre divagaba diciendo que el accidente tronchó su trayectoria hacia la fama, junto a Pedro, que jugó en Venezuela, Cuba y Estados Unidos.
II
Tree block and Montecristi win
Montecristi se enfrentaba a Dajabón en un doble encuentro para decidir el campeonato regional.
En el juego de la tarde Montecristi fungía de “home club” aunque el encuentro era celebrado en el estadio de Dajabón. El encuentro era arbitrado por el montecristeño Henry Virgil, hijo de inmigrantes de las islas turcas, honesto a carta cabal.
En la novena entrada, con las acciones empatadas, dos outs y corredores en tercera y primera, con el partido a punto de suspenderse porque la noche se abalanzaba, aprovechando un descuido del pitcher, el corredor de tercera salió a robarse el home deslizándose de cabeza, llegando al plato al mismo tiempo que la mascota del receptor con la bola, en una apretada jugada donde primaba la apreciación del arbitro que se tomaba su tiempo para emitir el fallo mientras los peloteros Montecristeños gritaban “safe” y la multitud de Dajaboneros gritaban “out” el arbitro se retiro dos pasos hacia atrás y levantando el índice de su mano derecha cantó la frase famosa “Tree block and Montecristi win” como ninguno de los Dajaboneros presentes hablaba ingles, el manager del equipo de Dajabón con rostro amenazante inquirió al arbitro con un escueto “que significa esa vaina” contestándole el arbitro con autoridad, que ganó Montecristi y a seguidas se dirigió a los peloteros Montecristeños diciéndoles: señores recojan y vámonos antes de que esto se ponga feo.
Montecristi obtuvo la corona, la rápida retirada del equipo evitó que se desencadenara la violencia y hasta hoy, el “Tri bló” es sinónimo de una decisión localista del arbitro.
"curiosidades del béisbol Montecristeño II"
El más veloz.
Juan Almonte Rivas, (Juanito) fue un consistente lanzador de rectas al cual se
le prohibió lanzar después de las cinco de la tarde, pues después de esa hora ni
el receptor veía la pelota.
La decisión fue tomada después que Chugo Grisanti, resultara golpeado por un lanzamiento,
Permaneciendo en el hospital más de una semana interno, a causa del golpe.
Juanito es quizás el lanzador que le imprimía mayor velocidad a la bola, de todos los tiempos del béisbol Montecristeño.
Jugó para el equipo “farmacia vega” en Santiago y recibió oferta para jugar profesionalmente en estados unidos, a lo que su padre se opuso.
Sus nietos Héctor y Erick Almonte, jugaron en grandes ligas en Estados Unidos.
Mala percepción del dirigente.
Ocurre con frecuencia en el béisbol, que algunos jugadores no reciben la oportunidad de desarrollar sus habilidades en un equipo, convirtiéndose en estrellas cuando pasan a otro conjunto.
En béisbol, la posición mas difícil es la de dirigente, en la victoria siempre se le da el crédito a algún jugador, que se convierte en héroe; pero ante la derrota, todo el mundo quiere sacrificar al dirigente.
Como muestra tenemos los siguientes ejemplos:
Juan Marichal, llego a ser el lanzador mejor pagado de las grandes ligas; aunque tuvo un ascenso meteorico y jugó poco en Montecristi, cuando jugó para el equipo regional, era suplente, pues los titulares eran Julio Cesar Valdez y Cosme Cabreja.
Tony Peña, que en su momento era el mejor receptor de las grandes ligas, también fue marginado cuando jugaba para el equipo regional, pues el receptor titular era Nelson Rojas (el calié)
En 1955, el liceo Generalísimo Trujillo, gano el campeonato inter barrial obteniendo la representación municipal para el campeonato provincial, ganando de nuevo y obteniendo el boleto para el campeonato regional.
El equipo, que había sido reforzado con Papo y Paquito santos, Cosme Cabreja y Juan Marichal, jugadores del team del barrio las flores que dirigía Pinto Santos, se convirtió en un trabuco, derrotando a todos sus oponentes y llegando a la final regional, disputándole a Santiago la representación de la región del Cibao en el campeonato nacional.
El juego decisivo se desarrollo en santiago en el antiguo estadio que también fungía como hipódromo.
Tomasito Liriano, que estaba considerado uno de los mejores paracortos del país, jugaba para el equipo de villa Isabel (así se llamaba villa Vázquez) pero era de Santiago.
El paracorto regular del equipo Montecristeño era Danton Hurtado, que era bueno en la defensa pero débil en la ofensiva.
Don Augusto Mena, director del liceo sugirió incorporar a Tomasito Liriano y sentar a Danton Hurtado, buscando imprimirle mayor poderío al equipo para el importante compromiso.
La mayoría de jugadores se opuso a la propuesta dada la condición de Santiaguero de Tomasito, pero se acogió la sugerencia.
Lanzaba Marichal, el que pudo haber sido su primer juego perfecto. Montecristi ganaba una por cero en el noveno, después de dos outs, Tomasito pifió un rodado fácil y el próximo bateador, Galana Cartagena, cuarto bate de Santiago, bateó un poderoso cuadrangular, rompiendo la blanqueada y dejando a Montecristi en el terreno.
La fanaticada en pleno y los deprimidos peloteros, culpaban a Don Augusto de la derrota y acusaban a Tomasito de haberse vendido.
Dirigente apasionado.
Pinto Santos, era un promotor y dirigente deportivo que sentía pasión por el béisbol, dirigió siempre uno o varios equipos y organizaba intercambios y campeonatos.
Un domingo, el equipo de Pinto viajó a Puerto Plata para un intercambio con el equipo de esa ciudad.
Lo difícil del camino hizo que llegaran tarde a pesar de haber salido casi a media noche de Montecristi. La tardanza provocó que se acordara jugar un solo partido, en vez de dos, como era costumbre.
La responsabilidad de lanzar le fue otorgada a Cosme Cabreja, que era el lanzador estelar del equipo.
El partido se convirtió en un duelo de lanzadores; Cosme lanzaba primores, pero al lanzador
Puertoplateño no se le veía la bola.
El encuentro se prolongó por doce entradas, eran las tres de la tarde y después de dos outs, bateaba el tercer bate Puertoplateño. Cosme se preparaba para enfrentar al bateador y de repente se despojó del guante, lo colocó sobre el box y abriendo los brazos le gritó al dirigente, “Pinto, no puedo seguir, no he desayunado y me estoy muriendo de hambre”
No valieron los ruegos del dirigente, Cosme abandonó el partido y al relevo le dieron un cuadrangular al primer lanzamiento.
Después del opíparo almuerzo ofrecido por el equipo anfitrión, el equipo de Montecristi se preparaba para regresar.
Al abordar el camión que los transportaba, Pinto le dijo a Cosme “oiga, para usted montarse en este camión, primero tiene que matarme” obligando a Cosme a regresar por sus propios medios a Montecristi, lo cual le tomó dos días en la carretera, pidiendo “bolas”
De transporte y amor campesino
I
El crédito por establecer normas
para el transporte, hay que dárselo a los romanos.
Fue este imperio, el primero en establecer las pautas, tanto el tamaño de los vehículos, como el ancho de las vías para el transito.
Con la colonización de los españoles, comenzó la comunicación organizada por vía terrestre, en la isla.
Siguiendo la pauta trazada por el imperio romano, los españoles iniciaron la construcción de las vías de comunicación entre los poblados que se iban formando, casi siempre, aprovechando los tríllos abiertos por los indios.
El camino que une dos o más poblaciones importantes, era llamado camino real.
Los caminos que enlazan dos poblaciones cercanas o una de ellas al camino real, era llamado, camino vecinal.
El camino que enlaza una propiedad con el camino real o con un poblado, si permitía el transito de vehículos, era llamado vereda y si no, trillo.
Los caminos construidos por iniciativa privada, con un propósito particular, no de orden publico, eran llamados líneas.
Antes de 1874, para llegar desde Montecristi a Santiago, se debía seguir el camino real de Montecristi a Puerto Plata y luego el camino real de Puerto Plata a santiago; o seguir el camino vecinal de Montecristi a Guayubin, seguir el camino vecinal de Guayubin a San Ignacio de Sabaneta y girar hacia el este en el cruce de mangá, para seguir el camino real de Guarico (cabo haitiano) a Santiago.
La decisión sobre cual vía usar la determinaba el clima. En la época de estío, la vía mas favorable era la de guayubin; pero, en la época de lluvia, la imposibilidad de vadear los ríos crecidos, obligaban a usar la vía de Puerto Plata.
II
Las constantes lluvias y la inestabilidad del camino real de Santiago a Puerto Plata, ocasionaba grandes pérdidas a los comerciantes cibaeños exportadores de granos y otros rubros (café, cacao, azúcar, tabaco, pieles, etc.)
Como solución y negocio, alguien planteó transportar esos rubros hasta el puerto de Montecristi y exportarlos por allí.
La idea cobró vida física y para los fines, aprovechando lo favorable del clima carente de lluvia y el terreno llano, se construyó un camino llamado “línea noroeste” y se estableció una caravana de camellos entre Santiago y Montecristi, importando desde África, 74 ejemplares machos de ese genero.
El camino dio origen a la denominación actual de la región, que antes de eso era
conocida como “el descampado de Santiago”
III
Hasta la independencia no se fabricaba en el país ningún producto, el trabajo se limitaba a la recolección, la agricultura, la ganadería y la explotación de los bosques.
Los productos manufacturados eran suplidos desde la casa de contratación de Sevilla, en España y transportados por barco hasta los puertos del país.
Los comerciantes locales asentados en los puertos, distribuían esos productos manufacturados hasta los pueblos del interior, mediante el uso de carretas tiradas por bueyes, dada la escasez de ganado caballar.
Al regresar a su lugar de origen, la carreta regresaba cargada de productos agrícolas, para suplir las necesidades de la población costera.
La jornada normal diaria de una carreta tirada por bueyes era de dos leguas, incluida la pausa para evitar la inclemencia del sol de mediodía, denominada “sesteo” etimológicamente alusivo a la siesta.
La jornada normal de un jinete a caballo era de unas cinco leguas, es por eso que en las carreteras actuales de nuestros país, todavía encontramos parajes cada siete, secciones, cada 14 y comunes cada 35 kilómetros, mas o menos, distancias equivalentes a las jornadas hasta los sesteaderos y dormideros de las carretas y jinetes a caballo.
IV
El escaso desarrollo cultural de la mayoría de la gente de esa época, dificultaba la comunicación de manera que el lenguaje gestual era de gran importancia, a la hora de referirse a sentimientos que, como el amor, tienen la facultad de cohibir la expresión de las personas.
Cuando un joven campesino alcanzaba la edad de dieciséis años, se consideraba un hombre, iniciando las gestiones para independizarse de su familia paterna.
El individuo, regularmente, comenzaba por agenciarse algún terreno baldío para establecer un “conuco” y acopiar materiales para “parar un rancho” cortando troncos que sirvieran como columnas y vigas, luego otros para aserrarlos y convertirlos en tablas para cubrir las paredes.
La limpieza del baldío y el acopio de materiales, servia de aviso a las hembras solteras, de la intención del individuo de formar familia propia.
Concomitantemente con el acopio de materiales, el joven daba inicio a la búsqueda de pareja, demostrando interés en la dama de su preferencia, tratando de estar presente cada vez que la elegida abandonara su hogar, obsequiándola con algún presente, que regularmente consistía en algún fruto del “conuco” alguna pieza de caza, unos huevos de aves salvajes, algunos pichones, en fin algo que fuera del agrado de la damisela.
El rechazo de esta, de los obsequios del pretendiente era parte de la parafernalia del cortejo.
Cuando la damita decidía que la relación avanzara, comenzaba a aceptar los presentes del interesado.
Si en el transcurso del cortejo la dama asistía a alguna fiesta, regularmente acompañada de sus padres, el pretendiente buscaba la manera de sentarse a su lado y aparentando descuido, le pisaba un pie, si la dama retiraba el pie, significaba que todavía no estaba dispuesta para establecer un noviazgo, si por el contrario, permanecía tranquila era señal de que “llevaba gusto” de ahí la expresión popular de “estar pisándose” para aludir a la relación carnal, que fuera de uso común hasta hace poco tiempo.
La figura proviene del acto sexual de las aves, donde regularmente el macho apoya las patas sobre el cuerpo de la hembra.
V
Si la dama se dejaba pisar del pretendiente, este iniciaba su siguiente movimiento, consistente en hablar al respecto con el padre de la novia, o con su abuelo o hermano mayor, a falta, por cualquier causa, de la figura paterna.
Regularmente, el pretendiente le manifestaba al futuro suegro, por vía directa o a través de un emisario, el deseo de conversar, sin ofrecer motivos.
El potencial suegro respondía citando a su casa para el próximo día de asueto, al pretendiente.
Al acudir a la cita, el pretendiente siempre era recibido por la señora de la casa quien invitándolo a pasar al interior de la vivienda, le manifestaba que algún compromiso ineludible había obligado a salir al jefe familiar pero que este le manifestaba que esperara su regreso y no se fuera.
El protocolo incluía el brindis de café y posteriormente el pretendiente preguntaba que si no había en la casa alguna tarea en la que pudiera ayudar, dando paso a la evaluación psicológica, que seria determinante para la respuesta del padre.
Al joven se le entregaba un guayo y un recipiente contentivo de yuca ya sin cáscara, con fines de rayarla.
La habilidad mostrada para la fatigante tarea mostraba, en un tris, la personalidad del pretendiente.
Si a poco de iniciar la tarea, el joven daba muestra de cansancio, e inventaba alguna excusa para marcharse, era calificado de vago.
Si profería palabrotas por lesionarse las manos, era calificado de irascible.
Si por el contrario, acometía la tarea con entusiasmo y la concluía, entonces era tildado de responsable y trabajador.
Coincidencialmente, el padre aparecía y tras excusarse daba inicio a la conversación,
Ofreciendo o negando su aprobación para iniciar el noviazgo formal.
Ese es el origen de la expresión que usamos para referirnos a la consecución de algo que nos ha sido difícil “tuve que guayar la yuca”
Tras la aprobación de la relación, por parte de la familia, el novio aceleraba la conclusión del “rancho” y si la economía de la familia permitía una celebración, se celebraba la boda, por el contrario, si la economía familiar no podía pagar la celebración, tras la conclusión del rancho, la novia se “iba” con el novio, que se la “llevaba”
A poco de haberse ido, la novia regresaba al hogar paterno en compañía del marido, a procurar la bendición de los padres, besándole la mano.
VI
Cuando algún joven, era admitido en alguna vivienda pretendiendo alguna muchacha y no desarrollaba ninguna actividad demostrativa de intención de formar familia, era calificado de “gasta gas” en alusión al combustible kerosene, empleado en las lámparas usadas para iluminar la vivienda.
Muchas eran las razones para que un joven no encontrara pareja dentro de su comunidad. Ocurría a menudo, que por la falta de comunicación, en unos pocos años todos los habitantes de una comunidad pequeña tuvieran algún parentesco cercano.
Algún problema de violencia entre dos personas, la mayoría de las veces terminaba provocando enemistad entre familias completas.
Si por alguna razón, algún joven no encontraba en su comunidad alguna dama que aceptara su oferta matrimonial, entonces acudía a los carreteros, que por la naturaleza de su trabajo, cubrían toda una región.
El soltero interesado, que bien podía ser un joven que por primera vez deseara formar familia, algún viudo que hubiese ganado esa condición por la alta tasa de mortalidad ocasionada por partos y enfermedades, las victimas de infidelidad, etc.
Se dirigía a uno o varios carreteros en los términos siguientes:
Fulano, si usted encuentra por ahí una mujer hacendosa, no importa que sea de un paso o de dos, hágame el favor y tráigamela.
El termino “de un paso o de dos” significa que la mujer contaba en su haber la experiencia de una o dos relaciones maritales fracasadas.
El fracaso de esas relaciones podía ser atribuido a los conyugues, un tercer paso era demostrativo de que la que originaba la ruptura era la mujer y la invalidaba para formar nuevamente familia, puesto que ningún hombre quiere buscarse un problema.
Como el carretero en su lento trajinar, disponía de tiempo de sobra para pensar, iba formando en su mente, un catalogo de solteros y solteras, a través de toda la ruta de su itinerario habitual y actuaba de celestino, por una relación simbiótica que le reportaba el beneficio siguiente:
Si la unión prosperaba, al nacer el primer hijo, se le ofrecía como ahijado al carretero, el compadrazgo brindaba prerrogativas, de manera que al llegar a un sesteadero, el padrino visitaba a ahijado y compadres, aprovechando para almorzar.
Al llegar a un dormidero, al final del día, carreta y carretero se guarecían en la seguridad brindada por el hogar de algún compadre.
Si por alguna razón, la carreta se averiaba en la ruta, el carretero enviaba recado con el primer transeúnte que encontrara, al compadre más cercano, que abandonaba cualquier tarea que estuviera realizando y acudía raudo a ofrecer ayuda a su compadre.
Mientras más compadrazgo estableciera en la ruta el carretero, mas se le facilitaba su trajinar.
VII
En el censo de población y familia realizado por el gobierno de ocupación en 1920, reseña la distribución poblacional siguiente, en la provincia de Montecristi:
Población total 67,073 habitantes
Distribuidos de la siguiente manera, por comunes.
Dajabón 10,796
Guayubin 15,789
Monción 2,780 Montecristi 7,701
Restauración 15,383
Sabaneta 14,624
De los cuales, solamente 9,312 sabían leer.
La llegada del automóvil, facilitó el transito ampliando el espectro de personas conocidas, facilitando la comunicación y desplazando para siempre a la carreta, al carretero y su importante labor colateral de gestor de matrimonios.
Somos muchos los montecristeños de origen campesino que, tras una ojeada furtiva al árbol genealógico, encontramos alguna abuela que “la bajó la carreta”
El carro de Prieto Thomén
La gran depresión de 1929 causo estragos en la ya maltrecha economía de Europa, desvastada por la primera guerra mundial.
En 1932, tratando de sobrevivir a la crisis, cuatro fabricantes de automóviles alemanes, HORCH, DKW, AUDI Y WANDERER, se fusionaron, formando la compañía Auto Unión AG. Cuyo logo de cuatro anillos entrelazados, todavía identifica los autos de la marca, que volvió a nombrarse AUDI.
La Compañía Comercial Casa Jiménez “la comercial” de Montecristi, que también hacia esfuerzos por sobrevivir a la crisis mundial, tramitó la concesión para distribuir en el país, los automóviles de esa empresa.
Para esa época, Manené Macarrulla, descendiente de italianos, originario de Puerto Plata, mecánico industrial que había egresado de una escuela técnica en estados unidos, había instalado en Montecristi, un taller de mecánica industrial, donde como era costumbre, eran admitidos en calidad de aprendices, algunos jóvenes de la ciudad.
Cabe destacar que cuando llegó a Montecristi, en 1942, la Grenada Company, empleó en sus talleres a esos jóvenes, muchos de los cuales se destacaron por su habilidad en el manejo de las maquinas herramientas, como es el caso de los excelentes torneros, Lan Rodríguez y los hermanos, Julián y Belarmino Cabreja.
Belarmino, aun vive en manzanillo y fue quien recortó la escopeta con la que mataron a Trujillo.
Merece destacarse que esta escopeta fue un regalo de Trujillo a su cuñado Juan Ricardo, quien se la vendió a Rafael de la Maza, empleado de la Grenada que vivía en manzanillo y este a su vez, se la regaló a su primo Antonio de la Maza, quien la utilizó para ultimar a su dueño original, erigido en dueño del país mediante una dictadura que duró 31 años.
El primer adquiriente de un automóvil “auto unión” lo fue Manené Macarrulla.
El vehiculo era un modelo utilitario, con la mayoría de su carrocería construida en cartón comprimido.
Prieto Thomén, que trabajaba en la comercial, interesado en adquirir un vehiculo similar, descubrió, auxiliándose de la lista de partes, que si se compraban todas las piezas sueltas, el automóvil era considerablemente mas barato.
Decidió seguir esa vía y ordeno las piezas a Alemania y mientras esperaba su pedido, alardeaba entre sus amigos de su habilidad comercial.
Justo cuando Prieto recibió el aviso del despacho del pedido, estalló la segunda guerra mundial.
Cuando el ultimo barco procedente de Alemania atracó en Montecristi con carga variada para la comercial, descubrió Prieto, que entre la mercancía recibida solo había una caja correspondiente al pedido de las partes del automóvil, dicha caja contenía el sistema eléctrico completo del automóvil.
La guerra se prolongó desde 1939 hasta 1946, la casa comercial se fue a la bancarrota, el mapa político mundial, cambió drásticamente y Prieto soportó por mucho tiempo las bromas de sus contertulios, respecto a haber comprado a precio de un automóvil completo, los faroles, bocinas y una maraña de alambres sin ninguna utilidad.
Por muchos años, cuando algún joven consultaba la opinión de alguna persona mayor, respecto a cualquier negocio de esos que aparentan no poder fallar y prometen pingues beneficios en corto plazo, casi siempre, la opinión era la siguiente:
Mi hijo, cuídate de no estar comprando el carro de Prieto Thomén.
Por lo que veo en las noticias económicas, reeditada hoy la gran depresión del 1929, se cuentan por millones los inversionistas estafados, por lo que puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que el automóvil mas vendido en el mundo, este año, será “el carro de Prieto thomén”
"el gato de Curí"
En 1944 el gobierno dominicano,
tras efectuar un censo nacional, estableció el marco legal para hacer
obligatorio el registro civil. Hasta entonces esa actividad era optativa, por
tanto, la mayor parte de la población se vio obligada a regularizar su estado
civil, so pena de ir a la cárcel.
Tal fue el caso de Emiliano García Cabreja, a quien sus amigos siguieron llamando por el apelativo de “Curí Cabreja”
Fue don Emiliano, un distinguido municipe de Montecristi, tronco de una respetable familia, la García Tatis, que en sus años mozos desarrolló un caleidoscopio de actividades como, barbería, milicia, agricultura, ganadería, etc. Que lo convirtieron en la madurez, en un acomodado hombre de negocios.
Terminada la guerra civil Española, en 1939, muchos ciudadanos Españoles emigraron hacia Republica Dominicana, unos por persecución política, otros por necesidad económica, la mayoría se radicó definitivamente en el país y otros regresaron a su tierra natal.
Uno de estos emigrados fue a dar a Montecristi, trabando amistad con don Emiliano que era hijo de padre español, y cuando decidió regresar a su patria, al inicio de la década del cincuenta, le pidió a este ultimo algo de dinero prestado para el viaje.
Transcurrido algún tiempo, el español honró el compromiso contraído, devolviendo a vuelta de correo lo recibido, acompañado de una nota y como muestra de agradecimiento, enviando un presente al destinatario.
El presente consistió en un pequeño gato, en una jaula.
El gatito fue acogido en la casa como mascota y bajo los mimos de las hijas de don Emiliano, fue creciendo hasta convertirse en un hermoso ejemplar que desde pequeño fue llamado “Lince”
Quizás debido al calor de la ciudad, el gato eligió el alfeizar de la ventana de la sala de la casa que da a la galería, separada de la acera por un pequeño jardin, como lugar de estar y durante el día permanecía por horas en ese lugar, de modo que era notoria su presencia para los viandantes.
Por alguna razón, perros y gatos son enemigos, regularmente los gatos rehúyen la confrontación con los perros por estar en desventaja.
La excepción a la regla, era Lince, que cuando era acosado por algún perro, abandonaba su lugar de descanso para acudir presuroso a la pelea, que siempre terminaba con la huida del perro, de manera que, la voz se fue regando entre la muchachada y como diversión cuando alguno alardeaba de la bravura del perro de su casa, de inmediato era conminado por los demás para confrontarlo con “el gato de curí”
Para evitar la reprimenda de los dueños, debía aprovecharse las horas tempranas de la tarde, ya que los habitantes de la casa nunca estaban en el frente.
Uno por vez, Lince derrotó convincentemente a todos los perros que confrontó, sin importar la bravura o tamaño del contrincante.
Para cuando Lince alcanzó la madurez y paró de crecer, tenia la contextura de un perro mediano, y a pesar de sus notorios rasgos que incluían una corta cola y orejas puntiagudas terminadas en largos pelos, nunca escuche a nadie dudar de su condición de gato.
En esos tiempos no existía la crianza comercial de pollo, por lo que en casi todas las viviendas se criaban gallinas y patos.
Tras su apacible apariencia diurna, Lince escondía su condición de eficaz cazador nocturno, de manera que en poco tiempo exterminó todas las aves del vecindario, así que, hastiado por las quejas de los vecinos, don Emiliano decidió sacrificarlo.
Hoy, gracias al desarrollo de la comunicación, cualquier niño es experto en flora y fauna mundial; pero en la época de Lince, puedo asegurar que nadie en Montecristi se dio cuenta de la verdadera identidad de Lince, que no era un raro gato casero, sino un autentico lince ibérico, especie que hoy esta amenazada por la extinción.
"El ilusionista"
I
Aunque el viejo teatro
“centenario” fue construido con todas las características de un teatro, es
decir, con su escenario, camerinos, fosa del apuntador, etc. Se usaba mas como
cine.
Esporádicamente se presentaba algún espectáculo en vivo, sobretodo “veladas”
Recuerdo haber debutado como actor en ese escenario en una velada preparada por los estudiantes del liceo a fin de recolectar fondos para algo que no recuerdo.
Fungía yo de niño muerto cuya madre (Dora Escoto) declamaba una triste poesía y luego estampaba un beso en la mejilla del cadáver de su hijo.
Tendría yo unos tres años de edad y por más que me corrigieron en los sucesivos ensayos, no pude contenerme de limpiarme la mejilla con el dorso de la mano tras recibir el beso.
Recuerdo que el público se moría de la risa tras aquella acción del supuesto cadáver.
Después de muerto Trujillo, era más común la presentación de actos en vivo en el escenario del “centenario”
II
Según me contara el entrañable amigo fallecido, Andrés Julio Grullon Socias, con motivo de la visita del superior de la orden sacerdotal que dirige la iglesia católica de Montecristi, se preparó un hermoso acto lírico en el teatro y entre las diferentes manifestaciones artísticas destacó la magistral declamación de la poesía “la madre del pirata” interpretada por un joven
traído desde Mao, por diligencias de Doña Uva Socias, responsable de la logística del acto.
Contaba Andrés Julio que cuando el declamador describía las furiosas olas y los procelosos mares, el aire del teatro se tornaba salado.
El acto se desarrolló un sábado por la noche y el forastero pernoctó en casa de los Socias.
Al otro día, domingo, Andrés Julio quedó estupefacto cuando el joven pidió que lo llevaran a la playa para conocer el mar.
El nombre del forastero: José Francisco Peña Gómez.
III
Freddy Taveras, barbero, maestro, guitarrista, narrador de chistes y anécdotas y el mejor jugador de damas de Montecristi, tenía una barbería frente al cuartel de los bomberos, donde todas las tardes se congregaban varias personas, unos para jugar a las damas, otros para tocar guitarra, otros para contar chistes y otros simplemente como observadores.
Un sábado, al filo del medio día, llegó un desconocido a la barbería con fines de que le cortaran el pelo y lo afeitaran, haciendo énfasis en que debía ser bien afeitado.
Después de cortarle el pelo, el barbero cambió la posición del sillón, le colocó espuma en la cara, asentó el filo de la navaja en la tira de cuero usada para los fines y procedió a afeitar la barba del forastero.
Después de afeitar meticulosamente el lado izquierdo de la cara y asentar de nuevo el filo de la navaja, cuando acometió la barba del lado derecho de la cara, el barbero soltó una exclamación de asombro que hizo que todos los presentes se quedaran observando la labor.
Cada vez que el barbero pasaba la navaja del lado derecho, la barba del lado izquierdo crecía y viceversa.
Cuando ya era ostensible el temblor de las manos del barbero, el desconocido hizo un chasquido con los dedos y todos los presentes observaron que estaba perfectamente afeitado.
Ese mismo sábado por la noche, en la barra del chivo, se presentó el mismo individuo ocupando una mesa y ordenando una cerveza.
Junto a la cerveza la camarera le suministró un vaso de vidrio, de aquellos llamados cerveceros, que desaparecieron con la llegada del vaso plástico.
Cuando el parroquiano ingirió la bebida, procedió a comerse el vaso, la gente observaba como aquel individuo masticaba y tragaba el vidrio sin lastimarse.
A la tercera cerveza y vaso, uno de los parroquianos algo pasado de tragos, lleno de orgullo chauvinista, exclamó: aquí no va a venir nadie de fuera a echarnos vainas, yo también me voy a comer el vaso, procediendo a morder el recipiente.
Las heridas en la boca provocaron su internamiento en el hospital para ser curado.
VI
Lo de la barbería fue un acto de hipnosis colectiva y en la barra, el protagonista de manera furtiva, desde un bolso de mano que mantenía a su lado, cambiaba el vaso de vidrio por uno de utilería, construido con azúcar que aparenta ser cristal.
Ambas acciones fueron responsabilidad de un mago anunciado para presentarse en el teatro el domingo por la noche de nombre Quico Pou.
Aunque fue anunciado como de fama internacional, con presentaciones en los grandes escenarios del mundo, el mago era santiaguero y había llegado desde el viernes en “la Rosita” aquella vieja guagua propiedad de Gerardo Lora.
El público asistente colmó las localidades del teatro y se divertía a más no poder con los sucesivos actos de magia.
De aquella presentación, dos actos se quedaron en mi memoria, uno de hipnosis colectiva, cuando el mago pidió que subiera al escenario un voluntario y a la vista de todos lo empequeñeció y lo introdujo en una botella de cerveza, todos veíamos a “guele” pugnando por alcanzar la boca de la botella, tratando de salir.
El otro, un acto de prestidigitación para cerrar la presentación, donde el mago sacaba una interminable cantidad de objetos de un sombrero de copa.
Una larga cadena de pañuelos atados de distintos colores, un conejo, mas pañuelos, una paloma, mas pañuelos y al final un panty.
El mago agradeció al público por el respaldo recibido, se excusó por haber provocado el accidente en la barra y para sorpresa del público, les pidió a las damas revisarse puesto que el panty extraído del sombrero pertenecía a alguien del público.
El publico levantándose para salir explotó en una estruendosa carcajada cuando Chicha, la de donde el doctor Smith, a viva voz exclamó asombrada ¡Ay coño, son los míos!
El obispo de paseo por los cayos
I
Para 1960, Trujillo se había
convertido en un Dios chiquito.
La invasión de la raza inmortal, las sanciones impuestas por la OEA y la caída de varias dictaduras en Latinoamérica, habían desatado tal paranoia en todos los organismos de seguridad que veían opositores al régimen hasta en los familiares mas cercanos al dictador.
Al develarse la conspiración dirigida por Manolo Tavares, que involucraba a su sobrino Guido D`alessandro, concuñado de Ranfis, Trujillo tomó real conciencia de la grave situación de inseguridad que le rodeaba y desató una oleada de represión que se llevó de paro a muchos incondicionales del régimen.
Tal es el caso de Isabel Mayer, quien tras su divorcio de Manuel Tavares, se dedicó a la política, alcanzando notoriedad y que, siendo la gobernadora de la provincia, fue apresada y recluida hasta la desaparición del régimen.
La caída en desgracia de Isabel provocó la venta de una serie de inmuebles de su propiedad, entre las que se encontraba, la casa numero seis de la calle San Fernando, adquirida por mi familia.
Al llegar al desolado vecindario, ocupado casi en su totalidad por el parque del reloj, la iglesia católica, el colegio de las monjas, el club del comercio, las ruinas de la casa comercial, el asilo de ancianos, la abandonada villa Doña Emilia, la respetable logia Newman, la fortaleza y el cementerio, trabe amistad con el único niño de mi edad que había por ahí, el hoy Doctor Miguel Rivera Juliao.
De la mano de miguelito, fui a dar a la casa curial, como aprendiz de monaguillo, posición que nunca alcancé, dada mi manifiesta incapacidad para aprender de memoria la liturgia en latín, de los actos religiosos.
Ante la inminente caída de la dictadura, la iglesia católica, aliada incondicional del oprobioso régimen a lo largo de trenta años, decidió justo a tiempo desmontarse del tren gubernamental, lo que provocó la deportación de algunos curas extranjeros, entre ellos el carismático cura español, Santos Ganuza, párroco de Montecristi.
Tras la desaparición de la dictadura, al poco tiempo regresó el padre Santos a ocuparse de la parroquia.
Una vez al año, el obispo de santiago visitaba Montecristi, oficiaba misa y confirmaba los nuevos cristianos. El acontecimiento, creaba revuelo en la casa curial y el colegio de las monjas, previo a la visita se remozaba la iglesia, la casa curial, el colegio de las monjas, se bruñían candelabros, se barnizaba el altar, etc. De manera que la tarea involucraba no solo al cura, las monjas y los obreros contratados, sino también a santurrones, beatas, sacristán y monaguillos.
El 1962 fue un año especial puesto que el obispo decidió pasar toda
Una semana en Montecristi.
En la agenda del obispo fué pautado un paseo en bote a los cayos siete hermanos con fines de observar los bubies y por alguna razón que desconozco, tuve la suerte de ser escogido para integrar la comitiva.
II
Los cayos siete hermanos, llamados terrero, muertos, ratas, arena, monte chico, tuna y tururú, situados frente a la costa de Montecristi, son el hábitat de reproducción de tres tipos de gaviotas del caribe, la anous stolidus, sterna fuscata y sterna antillarum, vulgarmente llamadas bubies.
Desde abril hasta agosto, estas aves anidan en los cayos, sobretodo en cayo tuna y montechico.
Para el año 1962 la afluencia de estas aves era de tal magnitud que ante la presencia de extraños emprendían el vuelo y se mantenían volando sobre el cayo, en tal concentración que su sombra ocultaba los rayos del sol de mediodía.
La falsa creencia de propiedades afrodisíacas de sus huevos, el avance en la propulsión mecánica de los botes, el avance en las comunicaciones, el deterioro de la economía haitiana que llevó a los pescadores haitianos no solo a colectar huevos, sino a matar estas aves por miles, a fin de aprovechar la pechuga de las mismas como fuente de proteínas, la indolencia de los miembros de la marina dominicana, que por falta de conciencia de la importancia ecológica de esta especie, en vez de proteger, también depredaban colectando grandes cantidades de huevos y la inexistencia en el país de un marco jurídico que normara los asuntos ecológicos, condujeron al borde de la extinción a esas aves.
III
Para cuando terminó la misa de aquel viernes, ya la excursión estaba preparada, el carro del obispo ocupado por el chofer, el obispo y dos monjas y el jeep Land Rover de la parroquia conducido por el padre Santos y a su lado el sacristán, cargado con los suministros y conmigo en la parte trasera, partieron hacia la playa, deteniéndose en el “muellecito” donde aguardaba un bote pequeño de madera con dos tripulantes a bordo.
Tras una corta oración de monseñor, se embarcaron los suministros y todos abordamos la pequeña embarcación, con excepción del chofer del obispo.
Por órdenes del capitán, a fin de balancear la carga, yo fui acomodado sentado a horcajadas en la punta de la proa con los pies colgando fuera del bote, el sacristán y el marino, se sentaron en la proa de espaldas a mí, las dos monjas ocuparon uno de las dos tablas que cruzaban de babor a estribor a manera de asientos y la otra fue ocupada por el cura y por ultimo abordó el obispo, sentándose al lado del cura, sobre un hermoso y mullido cojín de terciopelo rojo que había sido preparado por las monjas para la ocasión.
El capitán que permanecía en popa a cargo del motor de fuera de borda de la embarcación, con un escueto “vamo- nó” dio la orden de partida y el marino, por sobre mi cabeza soltó la amarra de proa y empujo el muelle con un pequeño remo, haciendo que la embarcación se despegara.
El viaje de ida transcurrió sin novedad, desde mi ubicación solo oía el ruido del motor y observaba el paisaje, la mar estaba calmada y la llegada hasta el cayo donde desembarcamos, nos tomó alrededor de dos horas.
Al arribar a la pequeña playa, el marino saltó al agua portando el ancla y el capitán, auxiliado por el motor, varó la embarcación en la arena para facilitar el desembarco.
El sacristán y yo saltamos a tierra, mientras que el marino que después de fijar el ancla en tierra, regreso a la orilla y auxiliado por el sacristán, acomodó a manera de escalón una hielera de metal, al lado del bote.
El sacristán ayudó a desembarcar al cura, el cura al obispo y ambos a las monjas. Luego, el sacristán, el marino y yo cargamos los suministros hasta la sombra de un pequeño arbusto.
Desde la llegada el grupo se dividió en dos, de un lado el obispo, el cura, las dos monjas y el capitán y del otro, el marino el sacristán y yo, que permanecimos todo el tiempo junto a los suministros.
Mientras los pájaros revoloteaban sobre nuestras cabezas, el grupo del obispo escuchaba las explicaciones que ofrecía el capitán.
En un par de ocasiones ayude al sacristán a servir refrescos y agua para el grupo del obispo, luego, nosotros también tomamos agua y refresco.
Pasado el medio día, el sacristán con el auxilio mío y del marino, dispuso unas sillas y una mesa plegables bajo un arbusto mas frondoso y junto a una de las monjas, preparo la mesa y dispuso el almuerzo.
El obispo, el cura y la otra monja, se dispusieron a almorzar, servidos por el sacristán y la monja más joven, luego el sacristán nos llevo un plato de comida y un vaso con refresco, a mi, al marino y al capitán, que se había unido a nosotros bajo el arbusto de los suministros.
Luego que el obispo, el cura y la monja mayor abandonaron la mesa, el sacristán y la monja mas joven, se sentaron a almorzar y cuando terminaron, el sacristán, el marino y yo, recogimos todo y lo empacamos de nuevo.
Transcurrido un breve tiempo, el capitán nos dijo que cargáramos todo en el bote que nos íbamos porque iba a llover, vaticinio que me pareció extraño porque no estaba nublado.
El capitán se dirigió hacia el grupo de los religiosos y para cuando regresaron, ya el bote estaba cargado.
Para abordar, se invirtió el orden, el capitán ayudó al cura, el cura al obispo y estos a las monjas, luego, el marino, recogió el ancla y junto al sacristán y a mi, empujamos el bote hasta sacarlo de la arena y luego abordamos.
Para cuando abordamos, se había levantado una suave brisa y las olas habían aumentado de tamaño, a poco de partir, la constante salpicadura de las olas me habían mojado completamente y el agua de mar me molestaba en los ojos, así que me sentí regocijado cuando el marino me dijo que abandonara mi puesto y me acomodara entre el y el sacristán.
La marcha lenta del bote no impedía que la salpicadura mojara a todos, las olas cada vez eran mayores y el bote hacia movimientos bruscos, mi nueva ubicación me colocó de frente al cura y al obispo y pude ver como a este ultimo se le iban desencajando las facciones, escupía de manera cada vez mas frecuente y adquiría una lividez como de vela de esperma, le dije al sacristán en voz baja, “monseñor se esta poniendo malo” y recibí un brusco ¡cállate! Por respuesta.
Cuando monseñor se agachó en la borda y comenzó a vomitar, presa del mareo, juro que me vino a la mente el misterio de la multiplicación de los panes y los peces, pues la estela que iba dejando el obispo se perdía en la lejanía.
Para cuando arribamos de nuevo al “muellecito” las condiciones del obispo eran deplorables, hubo que sacarlo casi cargado del bote y no podía sostenerse en pie sin auxilio.
La visión en ese estado de la figura que en mi mente infantil ocupaba el cuarto puesto en la jerarquía divina, solo antecedido de Dios, Jesús Cristo y el Papa, causó estragos en mi fe cristiana.
El Rocual
En la década del cuarenta, en el siglo pasado, era muy poca la información que se tenia en Montecristi, sobre las ballenas.
Nadie imaginaba que la ballena yubarta, migra todos los años hacia las calidas aguas del bajo de la plata, frente a las costas de Montecristi con fines de parir y aparearse.
En 1944, centenario de la independencia nacional, debido a los efectos de la segunda guerra mundial, en el país escaseaban todos los rubros debido a la imposibilidad de importar, puesto que los submarinos alemanes asolaban los mares hundiendo todos los barcos que encontraban a su paso.
Concomitantemente con todos los problemas ocasionados por la guerra, una gran sequía se presentó en el país, quizás provocada por lo que hoy conocemos como el fenómeno del niño, provocando que escasearan los alimentos.
A trece años de haber tomado el poder, la dictadura de Trujillo, había establecido una eficiente policía política que recababa información nacional de todas las novedades del país.
En el campo, la autoridad era ejercida por el alcalde pedaneo, que estaba obligado a denunciar ante la policía, cualquier hecho anormal que se originara en su demarcación.
Un día, en “los conucos” comunidad rural situada al sur de la ciudad de Montecristi, un campesino observó un pez de proporciones enormes que se encontraba en estado agónico, varado en el caño de “tapión” Se dirigió donde el alcalde a denunciar el hecho y este, inmediatamente, se dirigió al pueblo a informar a la policía del insólito hecho.
La novedad, después de recorrer todos los estratos correspondientes, llego hasta el despacho del gobernador provincial, que era la máxima autoridad y este, decidió investigar personalmente el hecho. Se hizo acompañar de Thimo Socias, un entusiasta de la pesca deportiva, que por su afición a esa actividad era quien poseía más información sobre animales marinos y del jefe de la policía política, que para esa época no estoy seguro de que se llamara servicio de inteligencia militar (SIM).
En el lugar donde se encontraba el pez, de unos seis metros de largo y mas de una tonelada de peso, el expertó declaró, que se trataba de un “rocual” que por alguna circunstancia había extraviado su rumbo en alta mar, llegando hasta esa angosta vía de agua, que desemboca en la bahía de manzanillo en la orilla oriental de dicha bahía, casi frente a la playa de estero balsa.
El señor Socias, sugirió que debía tratar de salvarle la vida al hermoso ejemplar, conduciéndolo de nuevo a un lugar desde donde este pudiera volver a su hábitat en mar abierto, con la anuencia de la autoridad y diligencia de Thimo, el pez fue trasladado a la ciudad, en un camión propiedad de la “casa Socias” y depositado en la playa de Montecristi pero no sobrevivió.
Dada la escasez de alimento de que hable al principio, entre los curiosos se alzó una voz preguntando si el animal se podía comer.
Frente a la interrogante se decidió consultar al doctor Smester, medico egresado de la Sorbona, quien sentenció: todo lo que anda en el mar, se come. Excepto los barcos.
La opinión del medico se tomó como una orden para que se destazara el animal y a cada hogar de Montecristi fue a dar un buen pedazo de esta carne.
Como siempre, la gente “de primera” se mantuvo al margen de los acontecimientos, permaneciendo en sus hogares sin mostrar aparente interés.
Como con excepción de los esquimales, el estomago humano es incapaz de digerir la grasa de las ballenas, a poco de comer del rocual, las personas notaron que, de manera involuntaria, expulsaban por el ano una grasa que manchaba la ropa, dándose cuenta por la mancha en el pantalón, que mas de un “rico” también había comido del rocual.
"el viva la vida"
Tras la muerte trágica de su padre, Rafael Rodríguez Camargo, Federico Guillermo
Rodríguez Jiménez, fue enviado por su madre a estudiar a París.
Tras su regreso a Montecristi y coincidiendo de manera fortuita con el inicio de la gran depresión del 1929, Federico decidió reeditar en Montecristi, la experiencia de la vida nocturna parisina de la que tanto disfruto durante su estadía en la ciudad luz, en aquellos famosos años vente.
Con tal propósito, decidió instalar un sitio de esparcimiento que emulara con dignidad los famosos cabarets parisinos “Lido” y “Moulin Rouge”
El lugar fue amueblado alegóricamente y tras recorrer todo el Cibao, se eligieron las coristas que formaron el cuerpo de baile, a las cuales se le instruyó en una coreografía de can-can, al compás de la música que ejecutaba magistralmente la pequeña orquesta de planta.
El lugar fue denominado “cabaret viva la vida”
Tras una eficiente propaganda comercial, llevada a cabo, con los medios disponibles, en toda la región; la inauguración del sitio fue un éxito rotundo, pues asistió lo más granado de la sociedad de primera, no solo de la ciudad sino que, hasta de santiago, distante casi 300 kilómetros, asistieron algunos invitados especiales.
Los discursos del acto de apertura, dieron paso al espectáculo del grupo de baile y aquello fue apoteósico, el publico sorprendido, aplaudía delirantemente la magistral actuación de las coristas, bellamente ataviadas, levantando al unísono las piernas, mostrando la ropa interior, ejecutando con gracia, los “battement” “ron de jambe” y hasta el “Grand eccart” al compás del fragmento del “galop infernal” de Offenbach, que la orquesta interpretaba.
Cerrado el espectáculo, se dio inicio al baile con música vernácula. “Papi el cojo y ana pacoshon” salieron de primeros a la pista, bailando el son cubano de moda, en la interpretación de Antonio machin “de que te vale”
Entre merengues, danzas, sones y boleros, los últimos en retirarse lo hicieron bajo la luz del sol.
El rotundo éxito del lugar, la recomendación de algunos parroquianos y la necesidad de ocupar el tiempo del cuerpo de baile, que se mantenía ocioso de lunes a jueves, acicatearon a “don fedé” impulsándolo a construir una sucursal en castañuelas.
La noche de la inauguración de la sucursal, poco antes de iniciar el acto, un voraz incendio destruyó el local, que estaba techado de “cana”
El rumor público señaló como autor intelectual del crimen al padre Cabero, cura párroco de Montecristi.
Un montecristeño que visitaba con frecuencia al cura en la residencia donde vivió sus últimos años Cabero, me contó como se divertía el anciano recordando como, con aquella acción, había detenido el avance del demonio entre la feligresía que pastoreaba.
Los efectos de la gran depresión destruyeron la pujante economía montecristeña,
Provocando el éxodo de las mayoría de las familias de comerciantes que liquidaron sus propiedades y marcharon a otros lares en pos de mejores condiciones de vida.
Poloney, Espin, Conde, Wasaff, Nebot, Pannochia, Mcdougal, etc. Son algunos de los apellidos de aquella gente que se marchó de Montecristi y nunca regresó.
Las hermosas muchachas que componían el cuerpo de baile, ante el atraso en el pago de su salario y el acoso permanente de los hombres del pueblo, apelaron a la más vieja profesión femenina para solventar su subsistencia, la prostitucion.
El dueño del viva la vida, al principio protesto por la conducta de las damas; pero, impotente ante la debacle económica y albergando la esperanza de que las cosas mejoraran en breve tiempo, decidió hacerse de la vista gorda y tolerar la situación a fin de evitar la desintegración del negocio.
La crisis se prolongó y la economía nunca recupero su esplendor y el glamoroso cabaret “viva la vida” degeneró en un antro donde vendían sus impudicias al mejor postor, aquellas hetairas que con su belleza engalanaban las calles de Montecristi. Con el tiempo, algunas de estas mujeres regresaron a su lugar de origen y otras establecieron relaciones permanentes, dando origen a familias estables.
La economía de Montecristi siguió decayendo hasta la llegada en 1942, de la subsidiaria de la gigante United fruit, Grenada Company.
La memoria del “viva la vida” emulo del “Moulin Rouge”, el reloj publico, emulo de “la torre Eiffel” el club del comercio, emulo de “Le Club” la casa de la familia Rodríguez Jiménez, que emula a “la mansión” la iglesia católica, que emula a “Notre Dame” son una muestra de la pretensión permanente de los montecristeños de todas las épocas, de que su árido pueblo se convierta algún día, en una gran urbe con estilo Parisino.
"Gabo, el cuervo de Caona"
I
A través del tiempo el hombre fue estableciendo relaciones simbióticas con distintos animales, lo que condujo a la domesticación.
En algunos casos la relación dejó de ser beneficiosa para las partes, pasando a ser el hombre el único beneficiado, tal es el caso de los animales de granja, gallinas, chivos, vacas, etc.
Algunos especialistas afirman que el hombre de neardental se impuso al de Cromagnon, por su asociación con el perro, que hizo posible la cacería de grandes bestias, empresa imposible para ambas especies por cuenta propia.
Aunque ya el fin primigenio de la sociedad dejó de ser importante, esta asociación perdura hasta hoy y aunque el perro cumple con otras obligaciones como la vigilancia, el atavismo es la razón fundamental para que actualmente se afirme que “el perro es el mejor amigo del hombre” y que sea la mascota preferida en todas las sociedades.
En el caso del gato, todavía mantiene la función que lo llevó a la domesticación, mantener la vivienda libre de alimañas, ocupando el segundo lugar entre las mascotas preferidas por el hombre.
Al día de hoy, son escasos los hogares en el mundo que no alberguen algún animal como mascota y aunque los preferidos sean perros y gatos, la diversidad incluye todos los géneros, mamíferos, batracios, reptiles, insectos, peces, etc.
Como dato curioso podemos señalar que en la edad media, el ratón era una mascota popular, hasta que la gente se dio cuenta de que era el vector de varias enfermedades mortales para el hombre y lo desterró, no obstante, el animal no renunció a su prerrogativa manteniéndose cerca del hogar, a tal punto, que ninguna sociedad ha podido librarse de su compañía.
Entre el grupo de las aves, destacan las que son capaces de reproducir la voz humana, loros, cotorras y guacamayos, son los más populares, aunque la “mina” hindú y los cuervos también tienen esa capacidad.
Hasta la década del sesenta del pasado siglo, un reloj era una prenda inaccesible para la mayoría de dominicanos, como el búcaro es un ave que canta a la hora en punto, muchos hogares, sobretodo en el campo, tenían un búcaro como mascota, a manera de reloj.
El desarrollo de la electrónica popularizó el reloj y dejó sin oficio al búcaro.
II
En las paginas de su diario “de Montecristi a Cabo Haitiano” José Martí, pone en boca de Arturo, el mozo que lo acompaña cuando se dirige al encuentro con Máximo Gómez, la historia de la “conuquera” que tiene un cuervo que retira el plato que cubre el jarro, toma leche y vuelve a colocar la tapa.
Aunque en el glosario de términos se refiere a “conuquera” definiéndola como mujer campesina pobre, que cultiva una pequeña porción de tierra, estoy casi seguro que quien contaba la historia se refería a Marcelina Almonte “Magina” vecina de los conucos, que siempre tuvo como mascota un cuervo y cuya hija Marcelina “Marza” continúo la tradición, hoy en manos de su nieta Anacaona Taveras (Caona) quien posee entre varias mascotas, un cuervo que es el que motiva esta estampa.
El cuervo por su inteligencia ha llamado la atención del hombre, siendo protagonista de fabulas desde los tiempos de esplendor de la antigua Grecia, su capacidad para imitar la voz humana, hizo que el hombre lo acogiera como mascota.
Estudios científicos han demostrado que el raciocinio no es exclusivo del hombre, admitiéndose hoy que muchos animales “piensan” y son capaces de tener una asociación de ideas para resolver problemas, además de la capacidad de aprender.
Elefantes, ballenas, delfines, orangutanes y chimpancés, seguidos de perros y pulpos, no dejan de asombrar a la ciencia que tras años de observación están empezando a comprender estos animales.
Caona, maestra de larga data, vive retirada en su vivienda de la calle Sánchez casi esquina San Fernando, en compañía de varias mascotas, entre las cuales destaca “Gabo” El lenguaje humano tiene dos vertientes interpretativas, la idea expresada de forma literal y la manifestación sentimental que imprime el tono en que se pronuncian las palabras.
El que “Gabo” posea un vocabulario de más de doscientas palabras y sea capaz de sostener conversaciones con su dueña, lo hace especial; pero lo que lo hace excepcional, es la capacidad de imprimirle sentimientos a su voz, prueba irrefutable de que no solo repite lo que escucha sino que piensa y discierne.
Si usted toca la puerta, Gabo anuncia la visita con un “Caona hay gente”
Si usted se dirige al cuervo por su nombre, no espere que repita sus palabras sino que de una respuesta.
Un dialogo común con cualquier visitante puede desarrollarse así:
-Hola Gabo.
-Hola.
-¿Como estas?
-Bien
-Y Caona ¿se encuentra?
- Si…CAONA, TE BUSCAN.
Mientras usted conversa con Caona, Gabo se mantiene atento a la conversación y si Tuqui, el pitbull que está amarrado en el patio, comienza a ladrar, se levantará la voz de Gabo mandándolo a callar con un amenazante y autoritario “Tuqui…..Humm”
Caona no deja de asombrarse con la actitud de Gabo, que es capaz de articular frases que nunca ha escuchado, una muestra de eso es su “Caonita, tu negro tiene hambre” expresado en tono quejumbroso, a pesar de que nadie nunca se ha referido a Caona en diminutivo y de que nadie lo ha llamado nunca “mi negro”
Si su visita coincide con uno de esos días que “Gabo” amanece incomodo y de mal carácter, podrá comprobar su extenso repertorio de términos insultantes empleados a cabalidad, mientras discute con Caona o recrimina a Tuqui por sus ladridos, con un “Tuqui, cállate azaroso” que es la menos ofensiva de las frases que “Gabo” pronunciará mientras logre calmar su exaltado estado de animo.
Caona, aprovechará la incomodidad de “Gabo” para con alguna frase mordaz desatar la ira del cuervo, que molesto proferirá una andanada de insultos.
Si por el contrario, la que amanece de mal talante es Caona, entonces “Gabo” aprovechará para “darle cuerda” hasta sacarla de casillas, entonces estallará en una sonora carcajada.
Aunque “Gabo” es homónimo de Gabriel García Márquez, a quienes sus amigos llaman por ese apodo, quizás por pura coincidencia; pienso que si existiera un premio Nobel a la inteligencia animal “Gabo” el cuervo lo tendría mas que merecido.
La justicia divina
I
En 1929, cuando la gran depresión destruyó la economía mundial, provocó el éxodo de todos los comerciantes extranjeros de Montecristi, la demanda de bienes y servicios fue suplida por los comerciantes locales que permanecieron en su lugar de origen.
Para cuando la economía mundial se recompuso, las explotaciones comerciales mas importantes de la ciudad ya no eran Wassaf y Nebot, D´aste, Pannochia, Petit, etc. Sino Jiménez, Grullón, Socias, Mena, Isidor, etc.
Diez años después, cuando el conflicto bélico que asolaba a Europa se extendió por todo el mundo, denominándose segunda guerra mundial, la demanda de armas de todo calibre, aviones, ambulancias, camiones, etc. Fue de tal magnitud, que era imposible de cubrir todas las plazas de trabajo generadas en estados unidos, con los hombres de la poderosa nación, con el agravante de que el ejército había reclutado casi la totalidad de los hombres jóvenes.
Los estrategas políticos vieron en la mano de obra femenina la solución al problema y con esos fines, empujaron el movimiento feminista, dotándolo de una base ideológica y saturando todos los medios de comunicación con propaganda alusiva al tema, favoreciendo la instauración de un nuevo orden que exigía la igualdad de género.
La primera dama americana, Eleanor Roosvelt, de manifiesta inclinación lesbiana, encabezó el movimiento, ayudando a que las ideas se propagaran rápidamente por todo el mundo.
Antes de 1940, el hogar funcionaba con roles bien definidos, el hombre procuraba el sustento de la familia y la mujer se ocupaba de la economía domestica, la supervisión de la educación de los hijos, el cuidado de la alimentación y el vestido, etc.
La educación académica también era acorde con la división de género, educándose de forma diferente hombres y mujeres, cada uno de acuerdo a su rol.
El país de ese entonces era eminentemente rural. La agricultura y la ganadería eran las principales actividades económicas y el sustento de todas las fortunas.
Regularmente los hombres económicamente importantes de esa época, tenían dos familias, la formal con todas las prerrogativas legales y la alternativa, regida por el derecho consuetudinario.
La posesión de una o dos “queridas” era símbolo del estatus social del individuo, en contraposición con la monogamia que daba visos de insolvencia o flojera viril.
La situación rara vez generaba conflictos dado que esposa y querida conscientes de sus roles delimitaban sus espacios, respetando cada una el de la otra.
Algunos individuos de la época competían en el sentido de ser los mas prolíficos acumulando relaciones, destacándose en “la línea” Biensito Gómez, Bayillo Hernández (mas de cien hijos) y Rafael Rodríguez.
Para cuando la liberación femenina y el desarrollo de la tecnología, pusieron fin a la era de los sementales, los últimos en desaparecer fueron Manuel Abreu, Federico Juliao y Rodrigo Rodríguez (mas de 75 hijos)
II
Aunque Florentino no era hijo de la esposa de su padre, un acaudalado comerciante montecristeño, desde que sus hermanos abandonaron Montecristi para estudiar bachillerato, se convirtió en la mano derecha de este ayudándolo en la conducción de los negocios.
Esta condición le permitió desde pequeño el acceso a ingresos personales extraordinarios, permitiéndole siempre una vida holgada, carente de necesidades insatisfechas.
Como todos los hombres importantes, tenía varias familias y dedicaba los días de asueto a las principales diversiones de la época, la ingesta de bebidas alcohólicas y las lidias de gallos de pelea, pasiones que lo acompañaron hasta el ultimo momento de su vida, puesto que un domingo estando en la gallera, su corazón enfermo no resistió la emoción y cayó fulminado por un infarto después de ver su gallo favorito malherido, con un bolsón y una espuela rota, hacer acopio de sus ultimas fuerzas y derrotar a su contrincante con un certero “golpe de vaca”
En contraposición a Florentino, Juvenal siempre vivió en precariedad. A pesar de que desde pequeño trabajó de sol a sol, los exiguos ingresos de su explotación agrícola apenas le permitían sostener la familia.
Aficionado a la lidia de gallos, Juvenal todos los años preparaba un ejemplar al que prodigaba todo tipo de cuidado y al acercarse la navidad, empleaba el poco dinero que le sobraba de la venta de la cebolla cultivada en su pequeño predio agrícola, para apostarlo en la gallera a su gallo.
Como regularmente el gallo ganaba, los ingresos se multiplicaban, permitiéndole obsequiar a la familia una gran celebración de navidad.
Hasta el padre del materialismo histórico, Karl Marx, admitió que el azar tiene calidad de verdad histórica, el mismo concepto es refrendado por la filosofía popular con el dicho que reza “la suerte no es perra fiel, que siga a su amo incondicionalmente”
De repente a Juvenal las cosas empezaron a salirle mal, una sobre oferta deprimió los precios de la cebolla, a pesar de que la cosecha había sido exigua debido a la sequía que asoló Montecristi ese año.
Juvenal tras la venta de la cosecha, observó con preocupación que el dinero obtenido no alcanzaba para pagar las deudas contraídas y decidió apostar el dinero completo a su gallo, imaginando que al duplicarlo, no solo podía hacer frente a los compromisos contraídos sino que podía financiar la remodelación de la vivienda que había ido postergando por un par de años.
Aquel fatídico domingo, vistió sus mejores galas, se caló el sombrero, recogió su gallo y se dirigió a la gallera.
En la enramada contigua a la gallera, además de servir bebidas y comidas, es donde los propietarios “casan” sus ejemplares tras un exhaustivo estudio donde se toma en cuenta las cualidades objetivas de los gallos como peso, alzada, porte, genealogía, etc. Y algunas condiciones subjetivas como el color de las plumas pues, si en peleas previas se han impuesto los ejemplares de color oscuro, se considera que los gallos de plumas claras van en desventaja.
Al llegar a la gallera, Juvenal guardó su gallo en un rejón y ocupo un asiento en el redondel, observando varias peleas y cruzando algunas pequeñas apuestas hasta que ya, bien entrada la tarde, se decidió a “casar” su gallo, lo sacó del rejón, lo revisó exhaustivamente, lo introdujo en una funda de tela y comenzó a pregonar.
-Tengo un 2-8 pollito, tronaba a viva voz.
Cuando fue confrontado por el dueño de otro ejemplar para que le mostrara el gallo, sacó de la funda su ejemplar y lo soltó sobre el piso de la enramada, haciendo lo mismo el otro, con el posible contrincante.
Tras la observación, ambos propietarios estuvieron de acuerdo, enfundaron los ejemplares y al ponerlos en la balanza los pesos coincidían, la posta se acordó en 500 y 1500 y se procedió a armar los ejemplares.
El gallo de Juvenal, indio joco, tenia el fenotipo del clásico gallo español, el color rojo encendido de la piel de sus muslos, denotaba la gran preparación física del ejemplar, mientras que el contrincante de color giro amarillo, lucia débil pues la piel de sus muslos era blanca, además carecía de cola.
Para cuando inició la pelea, Juvenal estaba convencido plenamente de que iba “encimona” criollismo empleado por los galleros similar a”muy por encima” o con mucha ventaja, aunque los ejemplares eran del mismo peso, el suyo tenia mas alzada, mejor color y denotaba mas fortaleza, amen de que se había establecido por las peleas previas que la pluma que se daba era la oscura.
Las apuestas comenzaron 100 a 80 a favor del indio.
Los gallos fueron soltados en el redondel, al chocar de frente el indio cogió al bolo por la cabeza del ala con el pico, estrellándole ambas patas armadas con cortantes espuelas en la anatomía, haciéndolo retroceder.
Las apuestas seguían favoreciendo al indio 100 a 70.
Transcurridos cinco minutos de pelea a pesar de que el indio seguía imponiendo el ritmo, todavía no se había producido ningún golpe de consideración en ninguno de los contendores.
Las apuestas seguían favoreciendo al indio 100 a 70.
De repente el indio cazo al bolo con un pasador destruyéndole un ojo y el público se puso de pie, generándose un pandemónium con los gritos de los jugadores cruzando apuestas.
Ahora las apuestas eran 100 a 50 a favor del indio.
En el minuto diez, aunque el indio mantenía el pico abierto, denotando cansancio, seguía imponiéndose, mientras el bolo, que sangraba profusamente y había perdido un ojo, daba vueltas en el redondel pegado a la baranda, tratando de escapar del castigo.
Entonces ocurrió la debacle, el bolo se paro a pelear recibiendo un golpe en un muslo que lo tumbó, permaneciendo el indio a su lado hostigándolo.
Las apuestas favorecían al indio 100 a 10.
De repente, el bolo desde el suelo, cogió al indio por las plumas del buche, propinándole un espuelazo por el cuello que le intereso la traquea y una arteria.
Un lastimero “keeeo” fue el ultimo sonido emitido por el indio, que con un movimiento de cabeza expulso un enorme coagulo por el pico.
Como la calma que antecede a la tormenta, la gallera hizo silencio para explotar en un coro de voces que gritaban al unísono, doy 1000 al 1.
Ahora las apuestas favorecían al bolo, mientras el indio, yacía exánime en el piso del redondel desangrándose hasta morir.
El juez de valla declaró ganador al bolo, los jugadores cobraban o pagaban las apuestas y fue entonces que repararon en Juvenal, que yacía exánime en su asiento.
Juvenal, que emulando a Julio Cesar, cuando al cruzar el río rubicón dijo la famosa frase”la suerte esta echada” cuando soltó su gallo exclamó para sus adentros “o to´toro o to´vaca”
De repente, todos sus planes se derrumbaron como castillo de naipes, en menos de un segundo, el dinero que tenia ahora no alcanzaba ni para pagar lo apostado, la adrenalina en su sangre, obligaba a latir mas de prisa su corazón, que literalmente se abrió en dos mitades debido a un fulminante infarto masivo al miocardio.
Fue recogido rápidamente y conducido al hospital donde fue pronunciado muerto por el medico de servicio.
III
En el velatorio de Juvenal, mientras las mujeres permanecían rezando en la sala junto al cadáver, los hombres permanecíamos en el patio comentando la tragedia, cuando apareció una vecina evangélica, Biblia en mano, que sin pedir permiso comenzó a predicar acerca de la vida y la muerte y la necesidad de entregar el alma a Dios, para vivir eternamente.
Todos los presentes fueron haciendo silencio y solo se oía la voz de la predicadora cuya charla ahora versaba sobre la justicia divina y la imparcialidad de Dios como juez, que mide a todos con la misma vara, trayendo a colación el símil de la muerte de Florentino y la de Juvenal.
Al llegar a ese punto, la predicadora fue interrumpida bruscamente por un compadre del difunto que cortó la perorata con un enérgico ¡párese ahí!
Eso de la misma vara no existe y si dios es juez es imparcial, como todos los jueces, siguió diciendo el compadre que al ser increpado por la predicadora para
Que expresara los motivos de su pronunciamiento blasfemo, continuó diciendo:
A florentino nunca le faltó nada y se murió porque su gallo ganó.
A mi compadre, que en paz descanse, que nunca tuvo nada, la muerte le vino porque su gallo perdió.
No es que no se murieran, porque todos más tarde o más temprano nos vamos a morir; pero, lo justo hubiera sido que el gallo de Florentino perdiera Y el de mi compadre, ganara.
"la ley"
I
En 1934 se descubrió una conspiración contra Trujillo, en la que estaba
comprometido el montecristeño Ángel Miolán (Dajabón era municipio de Montecristi
hasta 1938)
Miolán, que ejercía como maestro en Santiago, sabiéndose perseguido huyo hacia Haití siendo transportado por Enrique Jerez en una pequeña yola desde los conucos a través del caño de Tapíon, cruzando la bahía de manzanillo hasta alcanzar la costa haitiana por el sitio de Marí Barú.
Miolán, desconociendo que el conductor del carro que lo transportaba era un agente de la seguridad, le dio cuenta de sus planes y este informó el hecho en el puesto militar de Copey.
Para cuando Enrique regresó a su casa ya miembros del ejército la habían quemado y detenido a todos los miembros de la familia.
Para esa época ya la represión del régimen era abierta, lo que provocó que muchos vecinos de Montecristi sindicados como opositores, huyeran a Cuba a través de Haití.
Entre los mas conocidos destacan, Moya Grisanti, Fino Gómez, Armando Álvarez, Mateo Aguilera (murió al volcarse un autobús entre Juana Méndez y Cabo Haitiano)
Bruno de la cruz, de los conucos, también decidió exiliarse y huyo hacia Haití junto a su esposa, siguiendo la ruta del Tapíon, estableciéndose definitivamente en la habana, procreando un único hijo bautizado como Rafael.
En 1948, Trujillo promulgó una amnistía para todos los exiliados y aunque muchos permanecieron exiliados, otros decidieron regresar entre ellos Bruno y su familia.
Cuando Rafael llegó a Montecristi ya era zapatero de oficio y comenzó a hacerse notar por la vasta información que poseía acerca de los temas mas disímiles, sobre todo en lo concerniente a toda clase de deportes y juegos.
Haberse criado en una urbe como la habana, le daba ventajas comparativas ante sus pares, de manera que siempre era llamado para decidir conflictos que se suscitaban en el juego de billar, puesto que era asiduo en la sala de juego propiedad de Don Silvio Richetti.
Fue así como, cuando a alguien se le ocurrió llamarle “la ley” el mote se le quedó para toda la vida.
II
Cuando Joaquín Balaguer asumió el poder en 1966, inmediatamente retomó el plan de desarrollo nacional implementado por la dictadura de Trujillo, que había estado suspendido desde la muerte del tirano.
Comenzó un programa de construcción de viviendas para todos los estratos sociales, a fin de dinamizar la maltrecha economía nacional.
el ambicioso plan de construcción abarcó casi todo el territorio nacional; como el gobierno ponía la tierra y todos los servicios, el beneficiario de la vivienda solo pagaba el costo de la misma; aun los indigentes eran beneficiados con viviendas sin tener que pagar nada.
Por iniciativa del propio Balaguer, la lotería nacional incluyó como premio colateral al juego de billetes y quinielas, la rifa de tres viviendas semanalmente.
Consultado por un periodista acerca de que funcionarios de su gobierno, sobretodo militares, usaban su influencia para favorecer a miembros de su familia en el reparto de las viviendas, el presidente respondió diciendo que si eso era cierto, carecía de importancia, puesto que la propiedad era instranferible y que es físicamente imposible que una familia ocupe mas de una vivienda, de forma que la vivienda cobijaría a una familia dominicana, independientemente de quien fungiera como propietario.
III
Tras la salida definitiva de la Grenada company, la economía de Montecristi empezó a decaer en una espiral que todavía no se detiene, “la ley” no escapó a esta situación y sus ingresos reparando zapatos a veces no le alcanzaban para comer.
Un sábado la suerte se hizo su aliada y ganó unos pesos en el billar, el domingo en la mañana encaminó sus pasos hasta el mercado, donde se reunían los vendedores de billetes y quinielas invirtiendo parte de lo ganado en este juego.
El lunes cerca del mediodía, Rafael confrontaba sus quinielas en la lista publicada en los periódicos, descubriendo que se había “sacado” una casa.
El precio de la vivienda había sido fijado en doce mil pesos, suma importante si tomamos en cuenta que el salario mínimo para la época era de sesenta pesos mensuales.
Rafael se dirigió a la capital a la oficina principal de la lotería nacional y allí encontró quien le comprara la quiniela sin tramitar el premio, de manera que al día siguiente estaba de regreso en Montecristi con la pequeña fortuna.
Como todo el que recibe un premio importante dedica parte de lo obtenido a gratificar a familiares y amigos, los primeros beneficiados con alguna dadiva fueron todos los integrantes de la muchachada que se congregaba todas las tardes para jugar en el patio de Luisa Garzón, con dadivas de entre uno y cinco pesos.
El makinley, la bigornia, chavetas, pinzas saca clavos y demás útiles de trabajo fueron repartidos entre los zapateros amigos por el “nuevo rico” que abjuró del oficio, pues iba a dedicarse a otros negocios mas importantes que remendar zapatos.
A fin de celebrar su cambio de estatus, Rafael decidió ofrecer una fiesta para agasajar a todas sus amistades, consistente en un pasa día bailable, habilitando para ese fin el local del gremio de marinos, en desuso desde que Trujillo decidió concentrar en la capital, todo el movimiento portuario.
La fiesta se celebró un domingo, desde temprano el vecindario se alborotó con el movimiento de mesas, sillas y calderos. En el patio del local, fueron sacrificados cuatro chivos, puesto que el almuerzo servido consistía en moro de habichuelas rojas con chivo guisado, casabe y ensalada rusa.
A media mañana se sintieron los primeros acordes del sexteto que amenizaría la fiesta, dirigía “Belarminio” zapatero y guitarrista, “Cacato” en los bongoes, “Babú” guitarra, “Bibí” falsete cantando a dúo y a contratiempo y ejecutante de maracas, “cuchito” voz prima y ejecutante de la clave y un marimbero cuyo nombre no recuerdo.
El discurso de orden para dejar abierta formalmente la fiesta, fue pronunciado por el anfitrión, quien inicio haciendo un recuento de su vida, de todas las privaciones y calamidades sufridas a lo largo del camino, hasta ver sonreír la fortuna con un premio que lo había sacado de la pobreza.
La fiesta fue todo un éxito salvo por un inconveniente, alguien le puso a la carne semillas de piñón, lo que provocó un ataque de diarrea a todo el que ingirió la comida.
Unos invitados procedentes de la Isabela, en una vieja guagua, duraron dos días en el camino para retornar a su hogar distante unos ochenta kilómetros, debido a las constantes paradas del vehiculo puesto que todos los ocupantes incluyendo el conductor, fueron afectados por la diarrea.
La primera empresa abordada por Rafael, fue apostar “metódicamente” al béisbol, materia en la cual se podía calificar de experto.
La suerte seguía acompañándolo y “las águilas” tuvieron un campeonato extraordinario, de manera que el “capital de trabajo” pasó de diez mil a doscientos mil, en solo cuatro meses.
Al terminar el campeonato, parte de los beneficios fueron invertidos en un salón de billar en Esperanza, localidad con un flujo permanente de efectivo producto de la operación de la factoría de azúcar.
El salón de billar representaba una fuente de efectivo diario, la situación de “la ley” mejoraba día a día, permitiéndole la adquisición de un automóvil, un Austin de segunda mano con inscripción para el transporte urbano de la ciudad de Santiago, que Rafael alquilaba para esos menesteres de lunes a viernes y lo usaba para transportarse sábados y domingos.
Daba gusto ver “la Ley” ocupando el lado derecho del asiento trasero del automóvil como todo un potentado, puesto que por no saber conducir, estaba obligado a auxiliarse de un conductor.
La afición al juego y la prosperidad repentina de “la ley” lo hicieron blanco de un grupo de tahúres que tenían la ubicación y posterior esquilme de ludópatas, como modus vivendi.
La estrategia empleada fue conducir a la victima hasta un juego de dados, de todos los juegos de azar, el más rápido para perder o ganar y el más parejo, desde el punto de vista de los jugadores.
La táctica empleada fue “la mecedora” consistente en dejar que la victima gane una suma considerable en varias partidas, luego se recupera la mayor parte de lo invertido, para volver a dejar que la victima gane, repitiendo el proceso varias veces hasta que la victima cree confianza, luego, en varias partidas consecutivas se despluma totalmente la victima y luego se le presta una suma módica, alabando las dotes de caballero y de hombre de honor, a fin de convertirlo en deudor y neutralizar cualquier acción de violencia de parte de la victima.
La operación duró alrededor de un mes, tiempo tras el cual Rafael fue despojado consecutivamente del efectivo, el carro y el salón billar, completada la campaña, los estafadores le prestaron dos mil pesos y desaparecieron con el botín.
Como el ludópata es un enfermo mental, siempre alberga la esperanza de recuperar lo perdido, de manera que Rafael empleó el dinero en jugar a la lotería el próximo fin de semana, jugándole la suerte una mala pasada puesto que no obtuvo ningún premio.
Volvió “La Ley” a asumir su viejo oficio de remendón, como pudo recolectó nuevamente el herramental propio del oficio y volvió a la normalidad de su vida de pobre, conservando el recuerdo de su corta vida de “rico”, como muestra fehaciente de que sin ninguna instrucción es casi imposible “la acumulación primaria de capital” y “la posesión de los medios de producción”
Que permitan la acumulación de bienes, característica de las clases dominantes.
A pesar de que es imposible que algún premio cambie radicalmente la vida de las personas, mientras se agudiza la crisis económica, vemos con estupor como prosperan los “mercaderes de la esperanza” dueños de bancas de apuesta, donde cada tarde encaminan sus pasos persiguiendo una quimera, millones de dominicanos pobres, émulos de “La Ley” que apuestan el dinero del sustento familiar, sin que la autoridad tome alguna medida para evitar el hecho.
La niega
I
Desde la restauración en 1865,
Antonio Espin, comerciante español, era el comerciante mas prospero de
Montecristi.
Dedicado a la exportación de madera, fruto de guatapaná, miel de abeja, tabaco y pieles, redondeaba el negocio con la importación de productos artesanales desde Europa, que eran distribuidos por toda la región.
A pesar de que Antonio se dedicaba estrictamente al comercio, consciente de que las abejas eran imprescindibles para la polinización de las plantas y siendo la exportación de madera su principal actividad comercial, era aficionado a la apicultura y poseía varios apiarios.
Quizás fue el primero en introducir en la región la abeja europea, mucho más productiva y menos agresiva que la local abeja de piedra, pues importó desde España varias colmenas.
Antes de que Trujillo implantara el régimen actual de la tenencia de tierra, convirtiendo el país en el primero en implantar el sistema torrens en 1944; el sistema que regia la propiedad de la tierra era el implantado por España desde los tiempos de la colonia, consistente en que, el gobierno marcaba los limites de la demarcación y fijaba un precio a los terrenos, de manera que cuando algún vecino quería iniciar alguna actividad agrícola, le compraba al estado la cantidad que quisiera al precio establecido.
Los terrenos que pertenecían al estado podían ser usufructuados por todos los vecinos de la demarcación y eran llamados terrenos comuneros.
Como la madera de bosque seco era la principal carga de los buques europeos, en su viaje de regreso y siendo los terrenos comuneros la fuente de esta, Antonio también tenía a su servicio una gran cantidad de asalariados, cortando madera por ajuste.
II
Para la independencia de la republica, Manuel Jiménez, vecino de santo domingo que había nacido en cuba, fue designado jefe del recién creado ejército dominicano. Rápidamente, los conflictos políticos lo catapultaron hasta la presidencia de la republica.
Su caída en desgracia fue tan rápida como su ascenso, de manera que el presidente Jiménez tras ser depuesto abandonó el país, radicándose con su familia en Cabo Haitiano, donde murió años después mientras se ocupaba de una panadería de su propiedad.
Su hijo Juan Isidro se radicó en sabaneta donde regenteaba un modesto comercio de su propiedad, mientras que Emilia permaneció en el cabo, hasta que se unió en matrimonio a Rafael Rodríguez Camargo y vino a vivir a Montecristi.
El padre de Rafael era un español nativo de Galicia que tras cruzar el charco se radicó en Montecristi, prosperando rápidamente por vía de la ganadería, actividad que conocía a plenitud pues desde niño se había dedicado a ella en España.
Luego del matrimonio de Emilia, Juan isidro clausuro su negocio en sabaneta, trasladándose a Montecristi.
Emilia y Juan Isidro habían recibido una excelente educación, además de las relaciones personales con los más notorios individuos de la sociedad dominicana, dada su condición de hijos de un ex jefe del ejército y ex presidente de la republica.
En Montecristi, Juan Isidro, empleando su propio capital, el de su cuñado, que era más que el de él y de algunos otros socios, ricos o influyentes, incluyendo al presidente de la republica Ulises Heroux que llegó a poseer el 20% de las acciones, creó el negocio comercial mas grande que ha existido en Montecristi y uno de los mas grandes del país de esa época.
La dura competencia desatada entre Antonio Espin, la casa comercial Jiménez y otros competidores mas pequeños pero no menos importantes, como la casa Petit, por el negocio de la madera, provocó el agotamiento de la madera de bosque seco en todos los predios cercanos a Montecristi, obligando a los competidores a innovar para obtener ventajas comparativas que le permitieran mantener su estatus.
En tal sentido, Espin adquirió en Europa un tractor a vapor capaz de arrastrar tres vagones; este tractor, confundido con una locomotora es el responsable de que muchos historiadores señalen a Montecristi como pionero del ferrocarril.
Locomotora y ferrocarril son términos ligados a la existencia de una vía férrea, mientras que tractor es etimológicamente ligado a la acción de halar, así que como la maquina importada por Espin halaba tres vagones sin necesidad de vía férrea, era un tractor, no una locomotora.
El tractor no dio resultado por la falta de caminos.
Ante el fracaso del tractor, Espin abordó un proyecto trascendental, a fin de transportar la madera hasta el muelle de Montecristi, decidiendo desviar el curso del río Yaque.
III
Hasta 1884, al legar al llano costero, las aguas del Yaque se desparramaban por una infinidad de cauces, yendo a parar a las vías de agua que forman el pantano de mangle contiguo a la costa desde Montecristi hasta manzanillo.
Hacia el sur, los ríos Jacuba, Macabón y Macabonsito, tributarios del río Masacre en la laguna de saladillo, completaban el gran delta.
También formaban parte del delta, otros cauces independientes, que solo corrían en la época de lluvia, tal es el caso de los llamados, caño de santiago, caño blanco, caño de los caballos, caño viejo, etc.
Se perdió en el tiempo el nombre del autor de la brillante idea de la desviación del Yaque, aunque pudo ser el propio Espin, que quizás conocía algunos de los muchos canales excavados en Europa para facilitar el transporte.
La idea prima fue, desviar el curso del Yaque hasta el cauce del caño de Santiago, para transportar los troncos de madera hasta el mar, en las cercanías del muelle de la ciudad de Montecristi.
Para la planificación, diseño y ejecución de la obra, se contrató al ingeniero norteamericano, Palmer Smith, que poseía la experiencia necesaria puesto que había trabajado en el canal de Suez, que une el mar rojo al mediterráneo.
La obra consistió en excavar un canal de unos seis kilómetros de largo a la altura de hato viejo, en Guayubin, para empalmar el cauce del Yaque con el del caño de Santiago.
Como en todo el llano costero el terreno es aluvional, la excavación se realizó a mano, en seis meses, empleando 1200 hombres.
Luego de terminado el canal, se procedió a tapar las bocas de los distintos caños que salían del cauce principal.
Antes de dar inicio a los trabajos el proyecto fue sometido a la consideración de las autoridades, emitiendo el presidente Gregorio Billini, un decreto de autorización, en 1884.
Las aguas del Yaque obligadas a correr por el cauce del caño de santiago, erosionaron esta vía hasta configurar el cauce actual que es el que observamos cuando viajamos hacia Dajabón.
Como en el país no había precedente histórico del uso de los ríos para el transporte de troncos, fueron contratados en Noruega varios expertos en la tarea, que fueron alojados en la modesta posada de Eleonora Almonte.
Hasta que la ignorancia de un sindico lo condujo a borrar en dos horas, casi 100 años de historia, con el pretexto de ampliar el cementerio, destruyendo el antiguo cementerio judío, se podía observar la tumba de dos de estos conductores de troncos, que encontraron la muerte cuando entre ellos escenificaron una pelea de boxeo que duró todo un domingo.
IV
La ejecución de la desviación del Yaque pagó rápidamente la inversión, puesto que propicio la explotación de los grandes bosques que poblaban todo el llano costero y facilitó la siembra de pasto para el ganado, trayendo prosperidad a toda la región.
Como nada es eterno, el desarrollo de los motores de combustión interna trajo consigo el inicio de la era del petróleo, la navegación se hizo más rápida, el gas kerosene que era el principal producto derivado del petróleo paso a un plano secundario y la madera de bosque seco dejó de ser demandada para calentar los hogares europeos al ser sustituida la clásica chimenea por la estufa a gas.
En 1909, el temporal de san severo asoló el país, provocando lluvias en toda la geografía nacional; como comenzó a llover en noviembre, debió ser una tormenta tropical, no un huracán.
En Montecristi, llovió durante tres meses. Cuando el Yaque, que es el río más largo e importante de la isla, condujo toda el agua colectada por él y por sus afluentes, hacia el llano costero, se encontró que las vías de acceso al mar habían sido cerradas.
Como las aguas del río son menos densas que la del mar, se necesita de un tiempo para que por lixiviación, se equilibren las densidades provocando que el agua del río se acumule y el río se salga de madre.
Antes de la desviación, el agua del Yaque se dispersaba por toda el área comprendida entre Montecristi y manzanillo, hasta hoy, están obligadas a fluir por el angosto cauce y es por eso que todavía ocurren inundaciones en la provincia cada vez que llueve torrencialmente.
La gran inundación de 1909 fue la primera que recogen los anales históricos y hasta hoy, la mayor ocurrida en la zona de Montecristi.
A cien años de la ocurrencia del fenómeno, todas las pruebas físicas han desaparecido, con excepción de un pequeño cobertizo de tablas de palma que increíblemente se conserva en el patio de la que fuera la casa solariega de los esposos Pedro Chávez y Ceferina Calderón en guayacanes y que esta siempre instruía a sus descendientes para que no lo pintaran, para que la gente observara la marca del nivel alcanzado por el agua durante la niega.
La marca de agua se encuentra como a un metro de altura sobre el nivel de la carretera actual y esta a más de diez metros de altura con respecto al nivel de la orilla actual del río.
V
El famoso cuento de Juan Bosch “dos pesos de agua” esta inspirado en el fenómeno.
En su libro “Santiago quien te vio y quien te ve” Arturo Bueno, narra los daños provocados por el temporal en esa ciudad, donde barrios erigidos en la parte baja que nunca se habían inundado, resultaron destruidos.
Nunca se contabilizaron los daños pero fueron cuantiosos, puesto que se ahogó casi todo el ganado de la zona baja y se destruyeron todos los sembradíos, de la región.
En la zona mas baja, en los poblados cercanos a la costa entre Montecristi y manzanillo, hubo mujeres que dieron a luz en los techos de las casas y mucha gente murió ahogada, sobretodo, niños que fueron arrastrados por las aguas.
El hecho histórico más trascendente relacionado con el fenómeno, fue la revolución de los recortados, donde un grupo al mando del general Epifanio Rodríguez se pronuncio desconociendo el gobierno de Ramón Cáceres y proclamando a Carlos Morales Languasco como presidente, alzándose.
La guerrilla se dirigió al monte y los regulares permanecieron en sus cuarteles esperando que escampara para empezar a perseguirlos, como el mal tiempo se prolongó por tres meses, los alzados debieron regresar a sus hogares, derrotados por la naturaleza y por los hongos en los pies, pasando a ser esa revolución, la única en la historia Dominicana, donde no se disparó ni un tiro.
Hoy, a pesar del desarrollo alcanzado por el mundo en los últimos cien años, la humanidad no ha aprendido la lección de que debe vivir en armonía con la naturaleza para evitar la ocurrencia de desastres.
La desviación del Yaque, considerada en su época un portento de la ingeniería y el motor del desarrollo de la región, no solo fue la causante del desastre de la niega sino de todas las sucesivas inundaciones ocurridas en Montecristi hasta hoy.
No debo terminar esta estampa, sin destacar la visión de futuro del mancipe Andrés Socias, quien mediante carta publicada por el periódico “ecos de Puerto Plata”
Denunciaba la obra como criminal y señalaba que el daño inflingido a la naturaleza no podía ser pagado ni con todo el oro del mundo, ofreciendo el testimonio de que a seis meses de la entrada en operación de la obra, todavía el nauseabundo olor despedido por la descomposición de los animales muertos de sed en el pantano, al cortársele el suministro de agua dulce, impedía el transito por el camino de Montecristi a Dajabón.
A pesar del tiempo transcurrido, si se restituyera el gran delta, reabriendo los cauces que aun perduran, se obtendrían grandes beneficios para toda la región.
Landrú (landró)
Corría el año 1958, un preso escapado de una prisión en la capital, había buscado refugio en la extensa finca bananera explotada por la Grenada Company, en Montecristi.
En la susodicha finca era fácil la subsistencia, dada la existencia permanente de guineo, palomas, gallina de guinea y huevos de esas aves.
La estadía del forajido se hizo notoria cuando, en un breve lapso de tiempo, mujeres campesinas que acudían a las estaciones empacadoras de la fruta con fines de recolectar las descartadas para la exportación, utilizándolas como alimento para cerdos, denunciaron a la autoridad haber sido asaltadas y violadas por un individuo de aspecto descuidado de gruesa barba y pelo desaliñado, en los distintos caminos internos de la finca.
La situación creó pánico entre las damas de las comunidades aledañas a la finca, procediendo las autoridades a abrir un expediente para el violador y asaltante.
El desconocido forajido fue nombrado Landrú (landró) en alusión al famoso seductor y asesino de viudas francés, Henry Desiré Landrú, que había sido convicto y guillotinado en Francia en 1921 por el asesinato de una treintena de mujeres, a las que seducía y luego asesinaba para apoderarse de sus bienes y que fuera inmortalizado en una película que había sido proyectada en el cine de Montecristi en esos días.
Después de sembrar el terror por varios meses, el forajido fue localizado y abatido por miembros de una patrulla del ejército.
De boca del Dr. Julio Isidor S. escuche la siguiente anécdota.
Un día se presento a la policía una dama de edad madura a denunciar que había sido asaltada por Landró, quien la había retenido contra su voluntad, manteniéndola en el monte por tres días.
El Doctor Isidor, quien fungía como medico legista fue llamado a la policía, a fin de evaluar los daños infringidos a la victima, permaneciendo allí mientras la victima era interrogada.
El interrogatorio discurrió de la siguiente manera, luego de tomar las generales de la victima.
Diga como ocurrieron los hechos.
Señor, yo me dirigía en mi burro, de las aguas al batey madre, a recoger “rechazos” para alimentar los puercos, cuando del monte salió un hombre barbudo, descalzo y con la ropa raída que me obligó a desmontar del burro llevándome por el monte hasta un lugar apartado del camino amenazándome con un filoso cuchillo.
Luego me obligó a despojarme de la ropa, procediendo a violarme reiteradamente, durante tres días.
Dígame señora, en esos tres días, supongo que su captor en algún momento dormiría.
¿Porque usted no intento huir, aprovechando que su captor estuviera dormido?
Porque el me amenazaba con matarme si yo intentaba huir.
Señora, ante la ignominia de ser constantemente violada por ese antisocial, ¿no pensó usted, En algún momento, huir aunque muriera en el intento?
Sorpresivamente, la señora contestó:
Ah, pero usted esta loco, usted cree que yo me iba a dejar matar por tan poca cosa.
"los mesanógrafos"
Antes de la gran depresión del 1929 Montecristi
tenía un pujante comercio que demandaba cada día más empleados, para las tantas
oficinas comerciales que había.
Un día llego al pueblo, un señor acompañado de su familia y rentaron la casa que
había sido el hotel de Catalina Ramos.
En el área de la terraza, el señor coloco unas mesas y sillas y un letrero que
rezaba "instituto de mecanografía"
como la maquina de escribir era lo ultimo en tecnología y en Montecristi la
escuela solo era hasta octavo grado, la apertura del referido instituto, concitó
el entusiasmo de los jóvenes, que se inscribieron masivamente, en dicha escuela.
En ese momento, solo la casa comercial contaba con maquina de escribir.
El director de la escuela, ofreció importar desde Italia las maquinillas y en el
pueblo se realizó una colecta para que se comprara un numero mayor de maquinas
de escribir.
en lo que llegaban las maquinas adquiridas en Italia, que según el director
seria en un plazo de seis meses, el dueño del instituto, pintó el teclado sobre
las mesas y comenzó la docencia; luego de la descripción de la maquina, la
teoría sobre la forma de escribir, la postura correcta, las clases de gramática,
etc. se hacían los ejercicios prácticos, tecleando sobre el facsímil, pintado
sobre la mesa, bajo la estricta supervisión del director, a quien todos llamaban
"el profe"
como las clase eran por la tarde, en dos tandas de dos horas, 2-4 y 4-6
cuando las personas del pueblo pasaban frente al local, se detenían a ver los
jóvenes teclear sobre las mesas.
Cumplido el plazo de los seis meses, al no llegar las maquinillas, la gente se
alteró y exigían, de manera que el señor, con la excusa de averiguar si el
embarque se había extraviado y estaba en el muelle de santo domingo, partió de
la ciudad acompañado de su mujer e hijos y nunca volvió, dejando abandonado el
poco mobiliario de la vivienda, incluyendo mesas y sillas del instituto.
transcurrido un breve tiempo, todo el mundo hizo conciencia de la estafa y mas
de una reyerta tuvo lugar en el pueblo cuando alguno de los estudiantes
estafados era saludado con sorna por algún otro joven con la frase "que dice ese
mesanógrafo"
"los paisa"
Como todo puerto marítimo, Montecristi recibía constantemente inmigrantes.
Caribeños de todas las islas y tierra firme, americanos desde Canadá hasta Argentina, europeos, asiáticos y africanos, fueron la simiente que germinó la sociedad montecristeña actual.
En 1946, un movimiento telúrico afectó toda la costa norte de la isla.
Tras la ocurrencia del terremoto, la recomposición de las placas tectónicas provocó una serie de replicas que intranquilizaron la población costera por los dos meses siguientes a la ocurrencia del fenómeno.
Entre los extranjeros que fijaron residencia en Montecristi, los procedentes de Puerto Rico, acostumbraban nombrarse entre ellos por el apocope de paisano; fue así como la población empezó a identificarlos por el nombre de “los paisa”
Con el tiempo y sobretodo, debido a la gran depresión económica del 1929, todas las familias de origen puertorriqueño emigraron nuevamente permaneciendo en Montecristi una sola de ellas, a la que todavía la población llama “los paisa”
Ante la persistencia de los temblores, el cura párroco organizó un “rosario de la aurora” para pedir piedad a Dios, para que evitara la entrada del mar a Montecristi que era la principal amenaza, después que se supo que tras el terremoto, un maremoto había destruido el pueblo de Matanzas, en Nagua.
Todas las mañanas, la procesión, compuesta casi exclusivamente por mujeres, recorría las principales calles de la ciudad entonando cánticos de alabanzas y rogativas al creador y a todos los miembros del altar católico.
Como católica militante “la Paisa” acudía puntualmente a la procesión.
Como la situación se prolongaba, la ausencia de la señora, trastornaba el desenvolvimiento del hogar, causando inquietud en el esposo que ya le había comunicado a su esposa su inconformidad con respecto a que diariamente abandonara el hogar en la madrugada para regresar después de que el se había marchado al trabajo y los hijos a la escuela.
Como la señora no obtemperaba ante los razonamientos del marido, este decidió emplear su autoridad y poner fin al conflicto.
Fue así como esa madrugada, los vecinos pudieron escuchar el siguiente dialogo:
El Paisa: ¿Para donde va usted?
La Paisa: para el rosario.
El Paisa: Ya le dije que se deje de esa vaina y se ponga a atender su casa.
La Paisa: Pero mi amor, se va a acabar el mundo.
El Paisa: ¿Tu has visto en el rosario a Dña. Ceferina Grullón?
La Paisa: no.
El Paisa: ¿Tu has visto a Dña. Uva Socias?
La Paisa: no.
El Paisa: ¿Dña. Marucha Mena, va al rosario?
La Paisa: no.
El Paisa: Pues quítese la ropa y acuéstese, que si a los ricos, que tienen que perder, no les importa que el mundo se acabe, menos debe importarle a usted, que no tiene nada.
Así que ¡acuéstese! y deje que el mundo se acabe que usted no fue que lo hizo.
Para la ocurrencia del terremoto del 46, los comerciantes mas prósperos de Montecristi eran Don Julio Grullón, los Mena y los Socias.
"María y Garía, una historia de amor"
I
A final del siglo IXX, el matrimonio compuesto por Rafael Rodríguez Camargo y Emilia Jiménez Pereyra importó desde Francia una casa de estilo victoriano de cuatro niveles.
La opulenta casa fue erigida en Montecristi, para alojar a la familia Rodríguez Jiménez.
A poco de habitar la vivienda, la desgracia asoló la familia.
Mientras supervisaba la puesta en marcha del ferrocarril construido para transportar la carga desde los almacenes de la “casa Jiménez” hasta el muelle, el padre cayó desde el techo de uno de los vagones, entre las ruedas, muriendo decapitado.
Tiempo mas tarde y de forma consecutiva, murieron dos de los hijos afectados por la tisis.
La viuda decidió cerrar la vetusta mansión y trasladarse a otra vivienda junto a sus hijos.
El paso inexorable del tiempo convirtió aquella joya arquitectónica en una ruina.
Contaba yo con unos cinco años de edad, cuando visité la casa por primera vez.
Un sábado a prima noche, varios de los niños del vecindario Jugábamos bajo el frondoso Samán frente a la casa de Maroh Lembke y bastó que Edgar Lembke mencionara la extraordinaria fortuna que habían poseído sus bisabuelos, para que nuestra mente infantil concibiera un plan para rescatar el tesoro que se encontraba escondido en el caserón en ruinas.
Al salir de misa el domingo, pusimos manos a la obra y comandados por Edgar, nos dirigimos a la mansión en ruinas, en pos del tesoro.
Como todas las cosas de niños, a poco de estar en la casa perdimos el interés por el tesoro y nos marchamos.
Todo lo anterior viene a cuento, porque quienes moraban en la vivienda con fines de cuidarla eran María y Garia.
Poco tiempo después, la vivienda fue vendida a Petán Trujillo, hermano del presidente y al este tomar posesión de la casa, María y Garia fueron a vivir a un pequeño cuarto en el patio de la casa de Dña. Rosa Viuda Lembke, que antes había servido como expendio de leche.
En 1960, mi familia adquirió una casa y fuimos a vivir cerca de la iglesia, tiempo después, María y Garia fueron a vivir frente a la casa curial, como vigilantes de la propiedad que ocupaba toda la cuadra y que había sido la sede central de la “Casa Jiménez”
Cuando la propiedad fue vendida, el cura párroco, Vicente Yabar, de grata recordación para los montecristeños que tuvieron el placer de conocerle, desarrolló una campaña para dotar de una vivienda a María y Garia que ya eran ancianos.
La casa fue construida muy cerca de donde yo habitaba, así que pasamos a ser vecinos.
II
María, de cuerpo enjuto, era originaria de “la larga” una de las comunidades que desapareció al quedar sin agua tras la desviación del río Yaque.
Garia, era originario de “las aguas” y desde joven fue a trabajar con los Jiménez ejerciendo funciones de vigilante, primero en el campo y luego del ocaso de la casa Jiménez, en el pueblo.
Por alguna razón que desconozco, desde pequeño me gustó escuchar contar historias del pasado, lo que me llevó a trabar amistad con muchos ancianos, cuando María y Garia fueron a vivir casi al lado de mi casa me hice visitante asiduo a la pequeña vivienda donde moraban.
María y Garia unieron su destino a temprana edad y permanecieron juntos hasta que la muerte los separó.
Ella padecía algún trastorno mental que la hacia imaginarse cosas. Por ejemplo, mientras yo hablaba con Garia sentado en el frente de la casa, recogía del suelo algunos guijarros que iba tirando furtivamente sobre el techo de metal de la casa, el hecho provocaba que María abandonara la vivienda con ojos desorbitados y gritando que invadían los haitianos.
Como hombre sin importancia, Garia tuvo sus minutos de fama, el primero cuando conversó con el presidente Ramón Cáceres, cuando este visitó Montecristi después de la masacre de guayubin, hecho histórico poco difundido donde en contubernio con el gobierno, el cura párroco convocó a los lideres guerrilleros de la región a una reunión a la iglesia, con la condición de que por respeto a la casa de Dios, asistieran desarmados, momento aprovechado por la oficialidad para fusilar a los asistentes.
El momento más trascendente de Garia fue cuando asistió como único testigo a la audiencia publica sobre un caso de estupro.
Un sábado por la noche, se encontraba Garia sirviendo como “sereno” al cuidado del comercio de Don Fifo. Como a las nueve de la noche, se presentó el hijo del dueño acompañado de una joven, penetraron al negocio, encendieron un radio, consumieron algunas cervezas y se dedicaron a conjugar el verbo amar en todos sus tiempos.
La tardanza de la joven para retornar al hogar despertó la sospecha de los padres que tras un breve interrogatorio determinaron que la joven había perdido la virginidad.
Los padres de la joven reclamaron al responsable la restitución de la honra mediante el matrimonio, ante la negativa de este, cambiaron su demanda a una vivienda amueblada, equivalente a “llevarse” la muchacha, como la respuesta también fue negativa, los padres cambiaron la demanda nuevamente, exigiendo una retribución de 500 pesos, suma considerable para la época, con la cual podía adquirirse una vivienda modesta amueblada.
Ante la negativa reiterada del responsable, los padres optaron por hacer valer su derecho ante la autoridad, presentando una querella por estupro, en razón de que la joven era menor de edad.
El día de la audiencia, después de que el alguacil de estrado llamara los implicados y el secretario del tribunal presentara el caso, fue llamado a declarar Garia siendo conminado a declarar al tribunal como ocurrieron los hechos.
Puesto Garia de pie frente al juez, dio inicio al interrogatorio:
-¿Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada mas que la verdad?
-Lo juro.
-Diga al tribunal todo lo que usted sepa sobre el hecho.
-Mire magistrado, yo me encontraba en el patio cuidando el negocio cuando sentí que estaban abriendo la puerta, me asomé a ver y era el hijo del dueño con esta joven que está sentada ahí.
Como era el hijo del dueño, que es como si fuera el dueño, yo volví a sentarme en mi banco en el patio.
Cedido el turno al abogado acusador, continúo el interrogatorio.
-Magistrado, favor preguntar al testigo si durante la permanencia de los jóvenes en el negocio el no escuchó nada extraño.
-No señor.
-Magistrado, tratándose de una virgen, al momento de ser estuprada, debió proferir algún grito de dolor, algún quejido, alguna muestra de que un cuerpo extraño penetrara en su cuerpo.
Favor de preguntar nuevamente al testigo si en verdad el no escuchó nada y recuérdele que está bajo juramento y que de ocultar información que facilite a este tribunal la toma de una decisión justa, podía conducirlo a la cárcel.
La amenaza surtió efecto y Garia que no quería mentir y menos perder el empleo, declaró:
-Magistrado yo escuché algo como cuando se esta friendo en una paila, shiii, shiii; pero como yo no estaba viendo, pudiera ser que estuvieran comiendo caña.
El interrogatorio continúo de manera fluida hasta que el abogado juzgó importante establecer la hora en que ocurrieron los hechos.
-Magistrado, favor preguntarle al testigo a que hora llegaron los jóvenes al lugar de los hechos.
-Bueno, yo llegue a la oración y ya se había puesto de noche cuando ellos llegaron.
-Magistrado, por lo que el testigo declara, podemos colegir que los jóvenes llegaron al negocio entre las ocho y las nueve de la noche.
Favor preguntarle al testigo que a que hora abandonaron los jóvenes el lugar.
-Bueno, ya el gallo había cantado tres veces.
-magistrado que a que hora el gallo canta la tercera vez.
-Bueno, cuando María se levanta, se pone el cipón y cuela el café.
-Magistrado que a que hora María se pone el cipón.
-Cuando el gallo canta la tercera vez.
Magistrado, que a que hora del huso horario normal, entre las doce de la noche y las doce del mediodía, abandonaron los jóvenes el negocio.
Garia con un gesto de asombro contestó:
- ¡ahhh! Magistrado, el quiere la hora del reloj.
- Pues fíjese, esa “pendejá” la trajeron de Francia cuando yo era un jovencito, lo pusieron en el parque; pero yo nunca lo aprendí a ver.
III
Era evidente que Garia, analfabeta total, padecía Alzheimer.
Ante mi pregunta de cuando había nacido me contestó que para la primera viruela ya el era un muchacho grande. Cuando yo le riposté que la primera viruela había sido en tiempo de los indios, contesto con naturalidad que recordaba al cacique Enriquillo con la cara perdida de pústulas.
Interrogado acerca de cuando se había juntado con María, me dijo que para la niega, ya estaban juntos.
Cuando le pregunté acerca de las cicatrices de quemaduras que cubrían el cuerpo de María, me explicó que durante la intervención americana, acostumbraban sustraer gas de unos tanques que tenían los americanos en un campamento establecido para la construcción del puente sobre el río yaque y que ese día se aprestaban para asistir a un “prillé” mientras María se vestía lo había llamado para que le atara un corsé y que de repente la lámpara hizo explosión, quemando a María y que el no se había quemado porque se encontraba detrás de ella, atándole el corsé.
María fue conducida a un hospital de los americanos y curada allí.
Interrogado acerca de la fecha en que había ocurrido el hecho, lo relacionó con otro hecho, diciéndome que ese día Diego Rivas había perdido una mano en un accidente mientras trabajaba en la construcción del puente.
De todo el tiempo que pase hablando con Garia solo una vez me aconsejó. Le comunique que al otro día en la mañana partiría hacia la capital para ingresar a la universidad con fines de estudiar ingeniería y me dijo:
Mira mi hijo, aquí hubo una vez un hombre que sabia de todo, cualquier cosa que usted quisiera saber solo tenia que preguntarle a ese hombre, yo creo que era un “silofofo” y un jueves santo vino una goleta al muelle, se desmontaron unas gentes armadas, se lo llevaron y nunca se volvió a saber de el.
Si usted se va para allá, aprenda, pero no aprenda demasiado que eso perjudica.
IV
Al decir del historiador Frank Moya Pons “durante mucho tiempo hemos estado escribiendo la historia nacional como si esta fuera solo la historia de los gobiernos y el estado, de los héroes y los mártires políticos, de los generales y sus ejércitos, de los jefes guerrilleros y sus bandas, de la iglesia y los clérigos y de las instituciones políticas”
Esta estampa es un homenaje a la memoria de dos personajes que vivieron casi un siglo, siendo gente “de abajo” “del montón salidos” como expresa en su poema el poeta Bermúdez, sin importancia, parte de “los nadie” descritos por Galeano, que empezaron su vida por el primer peldaño y nunca ascendieron, y que a pesar de terminar sus días viviendo de la caridad publica, se mantuvieron unidos durante toda la vida, como ejemplo de amor verdadero, sin reproches y sin exigencias, aferrados a un solo propósito: sobrevivir día a día.
Montecristi en “el suceso”
La revolución francesa de
1779, fue el acontecimiento de mayor trascendencia social del milenio pasado.
Esta revolución, abolió todos los paradigmas y cambió todos los esquemas sociales franceses, sin dejar piedra sobre piedra.
En Inglaterra, la clase dominante, a pesar de tambalearse, pudo resistir la gigantesca ola del cambio, concediendo algunas prerrogativas a la “gleba” entre ellas, abrir al pueblo llano el acceso sin restricción a los lugares de diversión.
La “incomodidad” de la nobleza de tener que codearse con la plebe en bares, cantinas y teatros, originó los clubes, lugares de esparcimiento de acceso restringido.
En Montecristi, en los albores del siglo xx, cada grupo social poseía su club.
El club del comercio, que era el de la gente de “primera” además de su hermoso local del centro de la ciudad, tenía un local en la playa, que contaba con una terraza dentro del agua a la que se tenía acceso por un pasadizo de madera a manera de muelle.
Por alguna razón, los oprimidos siempre imitan a sus opresores. Basado en el conocimiento de ese hecho y buscando solidaridad en la población, las autoridades del ayuntamiento de Montecristi, decidieron construir un club de playa para la población en general, construyendo el club estrella de mar, un amplio salón de baile con cocina, almacén, cantina y baños.
A fin de equiparar la obra al local del club de primera, también se construyo un kiosco dentro del agua con su pasadizo de acceso, conocido en la población como “el muellecito”
En la década del cincuenta y hasta mediados de la del sesenta, el club estrella de mar, organizaba un pasa día bailable, todos los domingos, donde acudían religiosamente a mostrar sus habilidades, los mejores bailarines del pueblo.
Un domingo de verano del 1957 se suscitó un hecho que fue reseñado y dramatizado en el único programa de noticias al que tenia acceso el país “el informador policiaco… con el suceso de hoy” al que la población nombraba en termino breve como “el suceso”
El programa se nutria de las novedades recibidas diariamente en la capital, provenientes de la policía local de todos los rincones del país.
Tras ofrecer las noticias, como colofón, el programa ofrecía una dramatización del hecho más notable, a cargo del cuadro de comedias de la emisora.
Seria martes, el día en que al sintonizar “la voz dominicana” para escuchar las noticias, los pocos montecristeños que tenían acceso a la radio, escucharon la chillona voz del locutor, Manuel Antonio Rodríguez “Rodriguito” leer la crónica policial que decía:
Mientras se divertían bailando e ingiriendo bebidas espirituosas, en el denominado club la estrella de mar, en Montecristi, un grupo de parroquianos fue agredido por el nombrado Luis Antonio Pimentel, alias “chichí la maquina” quien armado de una navaja de las denominadas “sevillana” afectado por la ingesta de alcohol y el amor no correspondido de una damisela, lanzaba estocadas a diestra y siniestra.
Resultando agraviado con herida punzante en ambas manos y glúteos, el nombrado José Manuel Grullón alias “ché”
El agresor fue apresado y sometido a la justicia, mientras que la victima fue conducido al hospital padre Fantino, de aquella localidad, donde fue curado y despachado.
Y… la vida no se detiene, prosigue su agitado curso.
El hecho en detalle, se puede contar de la siguiente manera:
Aquel domingo “la maquina” había llegado temprano en la mañana al lugar, había ordenado una botella de ron y monedas para el reproductor de discos denominado “vellonera” marcando reiteradamente el disco “Salomé” en la voz de la mexicana “toña la negra”
Cabe destacar, que en esa época, el mecanismo de la “vellonera” repetía el mismo disco, tantas veces como fuera marcado, previo deposito de la moneda de cinco centavos que se depositaba en la ranura.
Ya en la tarde, algunos parroquianos cansados de escuchar la misma canción, comentaban que se debía “tumbar” el disco, practica que se consideraba ofensiva y que, regularmente, originaba peleas.
“La maquina” cuya mesa estaba situada cerca de la vellonera, advirtiendo lo que ocurría, como amenaza, abrió la navaja Sevillana que llevaba en el bolsillo del pantalón y la clavó con fuerza sobre la mesa.
En prevención al hecho violento que veían originarse, algunos parroquianos abandonaron sus asientos, dirigiéndose atropelladamente a la puerta de salida.
Esto desató una reacción en cadena, generando una estampida hacia la puerta, creando un tumulto, puesto que todos querían salir al mismo tiempo.
“La maquina” tomo la sevillana y agredió el tumulto, causando las heridas a ché.
El episodio fue dramatizado en el segmento “el suceso de hoy” por el cuadro de comedias de “la voz dominicana” que incluía reputados actores, entre los que destacaban: Julio Cesar Matías, Monina Solá, Áurea juliao, etc.
Mientras que la musicalización estaba a cargo de Carlos Andrickson.
Ozema llevaba gusto
I
En 1929, un hecho ocurrido en Montecristi, ocupó por varios meses, la atención
de la prensa nacional, las hijas de Achille petit y su esposa Catalina Tavares,
Ozema y Lucila, fueron secuestradas por el capitán del ejército, Ernesto Pérez,
que comandaba la dotación destacada en Montecristi.
Medios de prensa y libros sobre el tema escritos posteriormente, dan cuenta de lo ocurrido sin ofrecer el motivo por el cual, el imputado cometió el hecho.
La sumaria oficial del hecho puede contarse así:
Un domingo de verano, a eso de las 21.00 H, al concluir la retreta ofrecida por la banda de música local, en el, hoy, parque Manolo Tavares, la señorita Ozema Petit junto a su hermana Lucila, fueron introducidas de manera violenta en el carro de la marca Hudson, propiedad del capitán E.N. Ernesto Pérez, emprendiendo una veloz carrera con rumbo desconocido.
Enterados del hecho, el padre de las victimas, organizó una tropilla de hombres armados integrada por amigos y allegados, saliendo en persecución del automóvil.
Al día siguiente, la menor de las hermanas, Lucila, fue localizada en la fortaleza de Mao donde había sido dejada bajo custodia por el capitán Pérez y entregada a su padre, sin ningún daño aparente.
Dos días después de originarse el hecho, Ozema fue localizada aun en compañía de su captor, en la fortaleza de Dajabón y tras ser interrogada, tomó la decisión de regresar junto a su familia.
El capitán Pérez fue llamado a la capital y fue sometido a consejo de guerra, siendo condenado a prisión.
Tras la Asunción a la presidencia de Rafael Trujillo en 1930, el capitán Pérez fue liberado y ascendido a mayor, por el presidente y fue destinado nuevamente a Montecristi.
La familia Petit Tavares, decidió abandonar Montecristi, trasladándose a cabo haitiano y posteriormente, radicándose en la ciudad de nueva York.
II
Tras el diluvio, al bajar del arca, Noé plantó una viña. Cuando la viña dio frutos, Noé los cosechó y preparo vino, embriagándose.
Según la biblia, Cam, contemplo la desnudez de su padre y por eso Noé maldijo a Canaán, hijo de Cam a servirle a Sem y Jafet y sus descendientes, por diez mil años.
De acuerdo a la crónica bíblica, Canaán abandono el pueblo de Noé y se trasladó a África.
De manera que para los semitas, todo el que no es blanco, es cananeo y por tanto esta obligado a servirle, por mandato divino.
Cuando un semita abandona el judaísmo o se liga a algún cananeo, sus descendientes se convierten en “cochinos” y heredan el deber de servir a los semitas.
III
En 1929, el mundo contemplaba estupefacto como se derrumbaba la economía y el comercio.
Muchos comerciantes montecristeños, contemplaban con estupor como se evaporaba su fortuna, amasada tras años de esfuerzo y que, dada la inestabilidad política del país, habían depositado en bancos en la ciudad de nueva York, donde algunos banqueros inescrupulosos, tras desfalcar las cajas de caudales, le pegaban fuego a los locales.
La comunicación entre Montecristi y Nueva York, eran fluidas y regulares, puesto que cada 15 días atracaba en Montecristi un barco procedente de la babel de hierro o en camino hacia ella.
Cabe destacar que antes del desarrollo de la aviación, casi todos los barcos mercantes admitían pasajeros a bordo.
IV
La familia Petit, judíos semitas de origen francés, habían llegado a Montecristi procedentes de Saint Thomas, donde operaban un banco y una casa comercial consignataria de barcos.
En una crisis económica previa a la gran depresión, en el siglo diecinueve, los negocios de los petit en Saint Thomas, habían colapsado y la familia abandonó esa isla, recalando en Montecristi.
Los petit establecieron un negocio similar en Montecristi bajo el nombre de “casa petit”
Además poseían dos goletas dedicadas al cabotaje entre Montecristi, Cabo Haitiano y Puerto Plata, recogiendo y entregando carga procedente o con destino, tanto a Europa como a estados unidos. Una flota de carretas, completaba el transporte terrestre.
Transcurrido el tiempo, la segunda generación petit, dio origen a las familias montecristeñas Rivas-Petit, Petit-Tavarez, producto del matrimonio de Eugene petit y Delia Tavarez y Petit-Tavares, producto del matrimonio de Achille Petit con Catalina Tavares.
V
Previo a abandonar el país, el gobierno de los estados unidos creó la guardia nacional, con funciones tanto de ejército como de policía, reclutando preferentemente jóvenes con experiencia guerrera en la era de la montonera que finalizó con la intervención, procedentes de todas las regiones del país.
El conocimiento empírico de la jerarquía y la disciplina militar, facilitaría la instrucción de esos jóvenes soldados.
El escalafón de la nueva tropa, fue determinado por la actitud particular de cada uno de los integrantes, permaneciendo los puestos de alta dirección en manos de soldados norteamericanos, hasta la salida definitiva de la tropa interventora en 1924.
Ernesto Pérez, natural de azua, mulato de buen porte a quien la voz del pueblo señalaba como victimario de aquel legendario guerrillero “cabo millo” fue integrante de esa primera célula que engendró el ejército nacional.
Estando en “el centro” como conscripto conoció y trabó amistad con el sargento de instrucción Trujillo, originario de San Cristóbal, un poco mayor que el, quien lo protegió como actitud natural del regionalismo característico de los dominicanos.
El ejército dominicano, a fin de que sus miembros conocieran palmo a palmo la geografía nacional, asumió como táctica trasladar regularmente de dotación en dotación a sus efectivos. Fue así como el capitán Pérez, fue a dar a Montecristi.
VI
Juan Luis Álvarez, había estudiado mecánica en Alemania, tras su regreso a Montecristi había instalado una fabrica de hielo y como negocio colateral un “café” donde se servían bebidas frías.
A poco de llegar a Montecristi, Pérez comenzó a mostrar su personalidad explosiva,
Una tarde de domingo se encontraba junto a algunos amigos en el referido café, tomando cerveza, la velada se prolongó hasta la hora del cierre a las diez de la noche.
Pérez intento convencer al dueño de seguir sirviendo cerveza y este se negó rotundamente, siendo agredido a trompadas por el militar.
Una tarde, Pérez uniformado, entró al local del club del comercio, cuando intento jugar al billar, fue llamado aparte por uno de los directivos de dicho club quien, decentemente lo invito a desistir de su propósito, informándole que las instalaciones eran de uso exclusivo de los socios, e inclusive instándolo a solicitar su ingreso, tal como había hecho tiempo atrás el capitán Trujillo.
Pérez monto en cólera y abandono el local, no sin antes abofetear a su interlocutor.
Este incidente junto a otros como el caso del mismo Trujillo que había sufrido en carne propia el rechazo tanto en un club de Bani como en Santiago, antes de ser admitido como socio del club del comercio en Montecristi, fue que originó que a poco de Trujillo alcanzar la presidencia se emitiera una ley, vigente todavía, que declara socio ex oficio en todas las sociedades privadas a todos los oficiales de los cuerpos armados.
VII
El periodo conocido como de “la España boba” originó una estampida social de tal magnitud que en el país solo quedaron los que no pudieron marcharse por no disponer de medios, tras la ocupación militar de esta parte de la isla por el ejercito haitiano, los pudientes rezagados, que habían permanecido aquí, también se marcharon hacia Cuba y Puerto Rico, abandonando todos sus inmuebles, que generalmente eran donado a la iglesia, quedando en la parte oriental de la isla, apenas (como cifra máxima) 100,000 personas.
Era tal la precariedad de la época que los curas tuvieron que dar la misa en la madrugada o la noche, con el único fin de que la gente ocultara en la oscuridad, los andrajos que vestían.
Esa despoblación, originó un fenómeno determinante para nuestra identidad como pueblo, que nos diferenció definitivamente de los otros pueblos caribeños, puesto que ante la necesidad de cumplir con el fin primigenio de todo ser vivo, que es la reproducción, hubo de abandonarse todos los preceptos sociales que regían la época y los esclavos se apareaban con los amos y viceversa, blancos, negros, media sangre, tercerones y cuarterones, fueron igualados por la precariedad económica, es por eso que somos el pueblo del caribe con mas alta tasa de mulatos, de todo el arco de las antillas.
VIII
Aunque en Montecristi había existido una iglesia judía, esta desapareció y la mayoría de judíos de origen sefardita, habían abandonado esa fe, convirtiéndose al catolicismo.
De manera que cuando los petit llegaron a Montecristi y sus hijos crecieron, tuvieron que conformarse con que se matrimoniaran con blancos, como garantía de que no se mezclaran con cananeos.
Ya en la segunda generación y a pesar de la diligencia de los abuelos, los nietos no adquirieron el conocimiento cabal de su origen semita.
El patético caso de Alicia Petit madre de la familia Rivas Petit, que decidió segregar a su prole, asumiendo personalmente su instrucción y no enviarlos a la escuela, a fin de evitar su contaminación, actitud que no evitó que su hija se matrimoniara con un guardia y se alejara para siempre de su lar nativo, es un botón de muestra del fundamentalismo religioso de aquella gente.
IX
Desde que se convirtió en una adolescente, ozema destacó por su belleza física, fue reina de las fiestas populares, bajo el candente sol montecristeño, más que una mujer, parecía una flor de invernadero, era cortejada por todos los jóvenes de la sociedad montecristeña de primera y admirada por el resto.
Su familia, sabedora del riesgo que corría estando soltera, arregló un noviazgo con un joven de la ciudad de santiago, cuya prestante familia era propietaria del periódico “la información” entre otros negocios.
Aquel noviazgo, formal, a la usanza de la época, se limitaba a la visita de fin de semana que cada mes realizaba el joven Franco a la casa de su amada, bajo la estricta presencia de los padres de la damisela.
X
La perdición del negro es la mujer blanca.
Desde que el capitán Pérez vio la primera vez a Ozema, aquel militar con experiencia amatoria equiparable a la de los marineros que dejan en cada puerto un amor, sintió como el corazón le daba un vuelco y un millón de mariposas revoloteaban en su estomago, contemplando impávido aquella belleza, negándose a creer estupefacto, que fuera realidad lo que sus ojos miraban, en ese momento supo que esa era la mujer que quería a su lado por el resto de su vida.
Después de aquel momento, el capitán Pérez no volvió a dormir en paz, trazó una estrategia e Inmediatamente comenzó el asedio.
En principio la joven ignoraba sus requiebros, luego los rechazaba, alegando que ya tenia novio, Pérez conociendo el terreno donde se adentraba, apretaba el cerco, perseguía la causa de sus desvelos a cada momento, cuando la familia preocupada comenzó a restringir la salida de la muchacha, Pérez a media mañana formaba un pelotón, con el pretexto de entrenarlos y lo conducía al baldío frente a la casa de su amada, haciéndolo marchar un par de horas, sabedor de que aquella escuchaba su potente voz de mando dirigir los ejercicios.
Tal eran las cosas cuando llegó el desenlace y ocurrieron los hechos.
El periódico la información dio la primicia del secuestro y todos los periódicos derramaron ríos de tinta sobre el caso.
Vino el golpe de estado a Horacio Vázquez, posteriormente, se celebraron elecciones, el doctor Estrella Ureña, artífice de la jugada política, tuvo que conformarse con la vicepresidencia, mientras el brigadier Trujillo que le había dado soporte militar, se alzó con el santo y la limosna, ocupando la presidencia.
Inmediatamente, Trujillo que se había matrimoniado en Montecristi con bienvenida Ricardo, conocedor de la sociedad de aquella ciudad, libertó a su amigo Pérez, lo ascendió a mayor y lo destinó a Montecristi.
Inmediatamente Pérez volvió a Montecristi, reanudo sus acciones en pos de recuperar su amada, motivando que la familia decidiera abandonar el país con rumbo hacia Cabo Haitiano, a bordo de la goleta “Lucila” de su propiedad.
Como las torres que habían sido construidas para la comunicación del cable Frances, estaban en el patio de la fortaleza y eran usada como observatorio por el vigía que, armado de binoculares, vigilaba el movimiento portuario anunciando a viva voz los movimientos del puerto, Pérez se enteró inmediatamente de la salida de la embarcación, presintiendo lo que ocurría, se dirigió raudo al muelle, ocupando un remolcador que prestaba servicio y conminando al patrón de la embarcación a perseguir la goleta que ganaba distancia al abandonar el puerto y ser empujada por la popa por los alisios.
La dificultad para poner en marcha el motor diesel de la embarcación y la voluntad de José de Veras, patrón del remolcador que preveía que la persecución acarrearía una tragedia, impidieron que Pérez alcanzara la “Lucila” antes de que esta rebasara la cercana línea fronteriza para internarse en aguas haitianas.
Después de una corta estadía en la ciudad haitiana, la familia fijó residencia en la ciudad de nueva York.
De su lado el mayor Pérez, alcanzó el grado de general y permaneció activo hasta la década del 70.
Cuestionados por mí, testigos del hecho corroboraron la opinión que me fuera dada por uno de ellos ya fallecido, quien me dijo, cito textualmente:
Tabaré, la familia puede decir lo que quiera, yo estaba al tanto de la situación y estaba en la retreta esa noche y vi cuando el carro del capitán le abrió la puerta a ozema y ella se montó sin que nadie la empujara y la chiquita al ver que su hermana se montó, se montó también.
Usted se lo puede decir a dios, que le dije yo, que eso no fue ningún secuestro, que Ozema llevaba gusto.
Colofón
Mis disculpas anticipadas a todos los protagonistas si alguno vive aun, o en su defecto a sus familiares si por alguna razón le ofendiera algo de lo expresado aquí.
Solo me mueve el propósito de expresar mi versión de un hecho publico trascendental que por haber conmovido la sociedad dominicana, siempre será una estampa montecristeña.
"Padrino”
I
A sugerencia de su madre, de profunda fe cristiana, cuando padrino nació fue bautizado como León, en honor al papa del momento León XIII.
Como los caminos del destino son indeterminados, en vez de la virtud del papa, padrino heredó el carácter de la fiera.
Desde niño no barajaba pleito, ganando desde temprano el respeto de los demás niños y formando una imagen de “guapo y mal averiguado”
Temprano aprendió el oficio de la pesca con atarraya y en eso trabajaba desde la adolescencia todos los días de la semana de lunes a viernes.
A principios del siglo XX, los sitios de baile eran inexistentes por no existir la radio y las fiestas se realizaban con música en vivo.
A fin de aumentar sus ingresos, los sábados padrino organizaba fiestas en una enramada construida de varas de mangle y techada de cana, amenizadas por algún conjunto de música típica compuesto por no mas de cuatro músicos a la que asistían personas de todos los estratos sociales de la época, sobretodo de cuarta y quinta categoría.
En 1916, la caballería norteamericana invadió el país y aunque un gran contingente de tropas desembarcó por Montecristi como no encontraron oposición, a excepción de un disparo que efectuara Rafael Rodríguez, la tropa siguió hacia santiago quedando en la ciudad una pequeña dotación compuesta por nueve efectivos.
Aunque el ejercito interventor declaró un toque de queda a partir de las diez de la noche, como la enramada de León quedaba en las afueras de la ciudad, cerca del “pozo de beber” este siguió organizando fiestas que a veces duraban hasta la mañana del otro día.
Cuando por alguna razón el oficial al mando de la dotación fue cambiado, el nuevo incúmbente escuchó la música después de las diez de la noche y al inquirir sobre la procedencia de la misma fue informado de que los locales, solían divertirse los sábados en esas fiestas y que como el local se encontraba fuera de los limites de la ciudad, se toleraba, puesto que la orden del toque de queda se refería a la zona urbana.
El oficial al mando decidió que las fiestas no debían ser toleradas y envió una patrulla a ponerle fin a la actividad. Cuando la patrulla se presentó al lugar y le transmitió la orden a León, al saber que iba a perder lo invertido, sobretodo en frituras, empanadas y dulces que era lo que se vendía junto a la bebida alcohólica, este montó en cólera y desprendiendo una astilla de guaconejo de la empalizada que rodeaba la enramada, agredió a palos la patrulla que huyó despavorida en procura de refuerzos ya que se formó un tumulto entre los presentes.
A partir de ese momento, todas las actividades cesaban a las diez de la noche, excepto las fiestas de León.
II
Cuando Trujillo ascendió al poder en 1930, en un elaborado plan para perpetuarse en el poder, entre otras cosas, por toda la geografía nacional integró al tren administrativo, una serie de individuos que aunque no poseían ninguna experiencia en tareas burocráticas, ni participaban en política, tenían fama de guapos.
Cuando el tirano monopolizó la producción de sal, creando la compañía salinas dominicanas, se prohibió la obtención de sal por cualquier medio que no fuera la adquisición de la misma en el comercio, destruyendo las salinas del pueblo a excepción de las del cayo pablillo y la salina chica, que fueron compradas a sus dueños y operadas por el monopolio.
En Montecristi, las mareas altas de la cuaresma inundan los albinales y alguna gente se dedicaba a recolectar y comercializar la sal formada de forma natural, tras la evaporación de esas aguas.
A fin de terminar con esa práctica se designaron “inspectores de salinas” dotados de motocicletas y armados de revolver.
Cuando león fue nombrado inspector, encontró su verdadera vocación, “esbirro” al servicio de la dictadura.
A poco de empezar la segunda guerra mundial, el país sufrió un terrible desabastecimiento obligando al gobierno a racionar los productos importados a fin de permitir el funcionamiento del aparato gubernamental.
Los pocos empresarios que había en el país, desesperados por mantener a flote sus negocios apelaron al método ancestral vigente en la sociedad; fomentar la corrupción administrativa para abastecerse de los insumos necesarios para mantener sus equipos trabajando.
En Barahona, salinas dominicanas operaba la mina de sal y yeso, la administración de la empresa estaba a cargo de personal nativo; pero la dirección técnica estaba en manos de técnicos italianos.
Las empresas de la región, aserraderos, fabrica de hielo, factorías de café, etc. obtenían el combustible, los repuestos para maquinas y vehículos, comprándoles a personas que se ocupaban de sustraer estos insumos del central azucarero y de la mina de sal y yeso.
Como en la oficina central de salinas dominicanas, llovían las quejas del personal técnico de la mina de sal y yeso, acerca de las constantes paradas que ocasionaban las perdidas de materiales de los almacenes, el administrador general decidió mandar a buscar a Montecristi al hombre que según los entendidos podía resolver este problema.
Un viernes, León recibió un telegrama conminándolo a presentarse en la sede central del consorcio a la mayor brevedad.
Como el viaje de Montecristi a la capital tomaba todo un día, el martes a primera hora se presentó ante el administrador general, Don Federico García Godoy, quien lo puso en conocimiento del problema y lo designo jefe de seguridad de la mina, otorgándole viáticos suficientes para su traslado y estadía en la remota ciudad.
León volvió a Montecristi, recogió sus propiedades y el próximo lunes, partió hacia Barahona en un avión de la compañía dominicana de aviación, que en ese entonces brindaba transporte domestico a las principales ciudades del país, entre las cuales se encontraba Montecristi.
Cuando león llegó a Barahona, se dedicó a estudiar el terreno y a recabar información sin presentarse en su lugar de trabajo, haciéndose pasar por alguien interesado en comprar unas piezas para llevarlas a Montecristi.
Después de transcurrir una semana y en conocimiento del engranaje para la sustracción de las partes en el almacén de la mina, león se dirigió a la ciudad donde el Doctor Julio Isidor, montecristeño, que era el medico sanitario en Barahona, que también fungía como legista y le dijo que al otro día lo iban a mandar a buscar de la mina, ubicada en el paraje la salina distante unos quince kilómetros de la ciudad, que le hiciera el favor de no ir hasta las cinco de la tarde.
Ese viernes, el Dr. Isidor, a eso de las diez de la mañana, fue informado por la policía que debía trasladarse hasta las instalaciones de la mina para levantar los cadáveres de tres personas que habían aparecido ahorcadas en el pórtico de la puerta de entrada a la empresa.
El Dr. Recordó la encomienda de León y tras presentar sucesivas excusas a los miembros de la policía y la justicia que debían acompañarle, logró retrasar el viaje hasta bien entrada la tarde.
Para el cambio de turno de las seis de la mañana y el de las dos de la tarde, los obreros que salían y los que entraban habían tenido que pasar por debajo de los ahorcados.
Igual que el personal administrativo que trabajaba en horario de ocho de la mañana a cinco de la tarde.
El pequeño poblado de “la salina” se estremeció con el asesinato de tres de sus pobladores aunque todos sabían que los muertos se dedicaban a robar en la mina.
El lunes a primera hora, León se presentó por primera vez a las oficinas de la mina, revolver al cinto, presentando su credencial como jefe de seguridad, de manera que todo el que lo había visto rondar la zona concluyó que el era el responsable del crimen.
Luego del incidente, no volvió a perderse nada en la mina y cuando algún niño recogía en el basurero algún desecho, como una llanta inservible, para jugar, los padres se presentaban el la mina con el objeto diciendo “mi hijo encontró esto en la basura y nosotros lo trajimos para ver si sirve, porque no queremos problemas”
III
La residencia de padrino en Barahona se prolongó por varios años; estableciendo este su residencia en una de las viviendas que poseía la empresa en el poblado de la salina.
No obstante los sábados por la tarde y los domingos, padrino acostumbraba visitar la ciudad en busca de diversión.
Un sábado por la noche, se encontraba León en compañía de unos amigos en la casa de uno de ellos, la velada se prolongó y se terminó el whisky. Como los contertulios no querían poner fin a la reunión, decidieron comprar más bebida, opinando uno de los presentes que a esa hora era imposible conseguir esa bebida puesto que todos los lugares de expendio de la misma se encontraban cerrados.
Cuando alguien opinó que había un sitio donde se podía conseguir whisky pero que por ser un club privado ninguno de los presentes podía tener acceso, León preguntó por la ubicación el ir a buscar la bebida.
En compañía de uno de los presentes, abordó el Jeep que la empresa le había asignado y se dirigió al lugar, el club Sirio, Libanés, Palestino, institución creada por los emigrantes árabes, a quienes el pueblo llamaba “turcos” puesto que todo el medio oriente había estado bajo control del imperio otomano hasta la caída del mismo tras la primera guerra mundial.
León se presentó al local y pidió que le vendieran dos botellas de whisky, el cantinero le informó que el lugar era exclusivo para los socios, león levantando la voz dijo que el era una autoridad y que ningún extranjero lo iba a marginar.
La discusión atrajo a varios de los presentes, entre ellos el presidente de la entidad que al ver aquel personaje exhibiendo un revolver y una correa llena de balas, intuyo que debía solucionar el conflicto a la mayor brevedad, se dirigió a león con trato amable y lo condujo hasta una oficina donde tras una breve conversación, estableció el origen árabe del apellido Cabreja y juramentó a león como socio, invitándolo a presentarse al local en horario laborable para completar los tramites de rigor, tras agradecer el gesto, león compró sus dos botellas de whisky y se retiró del lugar.
Contrario a lo que pensaba el presidente del club, León se presentó de nuevo al lugar regularizando su situación como socio de los del numero y para sorpresa de todos, transcurrido unos meses se efectuaron las elecciones para elegir una nueva directiva, donde se impuso como vicepresidente de la entidad.
Como dato curioso debemos señalar que en los años de permanencia como socio del club, león nunca pagó la cuota correspondiente pero tampoco nadie nunca se la cobró.
IV
En 1955, león retornó a Montecristi como administrador de la salina chica, manteniendo el puesto hasta la desaparición de la dictadura.
En la euforia del momento, el gobierno decidió devolver a sus antiguos propietarios todas las propiedades que habían sido adquiridas por Trujillo mediante compra compulsiva o simple despojo.
La familia Rodríguez, logró la devolución de la salina chica que había sido comprada por salinas dominicanas.
La devolución incluyó todos los bienes adicionados a la empresa durante el tiempo que fue operada por la empresa.
Le tocó a León la devolución de la propiedad incluyendo un bote de aluminio con flotación positiva que servia para transportar a “Paroli” la sal producida en el cayo pablillo.
León solo conservó para si, el revolver que siempre usó y cuando fue conminado a devolverlo por ser propiedad pública, alegó que quien lo quisiera solo tenía que ir a quitárselo de la cintura ateniéndose a las consecuencias.
Establecido el nuevo orden, la gente volvió a establecer las salinas de Montecristi y león se dedicó a explotar una de estas en marigot.
Luego que la familia Trujillo abandonó el país, en todo el territorio de la nación ocurrieron movilizaciones para destruir todos los vestigios de la dictadura, en Montecristi por varios días la gente se movilizaba desprendiendo los letreros de las calles, las estatuas, bustos, etc. que honraban los miembros de la familia del dictador ajusticiado.
Un amigo le dijo a León que se cuidara porque se comentaba que el era el responsable de haberle quitado la vida a Galíndez, el español secuestrado en nueva York que fue transportado en avión primero a Miami, luego a Montecristi. León de manera despreocupada le dijo al amigo “fíjate, yo he matado unos cuantos bandidos pero no recuerdo a ninguno que fuera español”.
Una tarde una multitud coreando consignas pasó frente a la vivienda de león, que se encontraba en camisilla, revolver al cinto, en el frente de la misma. Increíblemente, la multitud prefirió enfilar sus cañones contra un municipe cuyo único delito había sido ejercer con decencia, decoro y respeto las funciones de sindico municipal, que vivía en la próxima esquina.
León soto reía al observar la turbamulta, que deliberadamente ignoraba su presencia, corear a gritos la consigna “Marichal, adulón, tu no cabes en el avión” en alusión al avión en que, para siempre, abandonó el país la familia Trujillo.
"Pedro Alejandro San"
Desde que inició el béisbol en el país, a final
del siglo diecinueve, Montecristi ha sido una cantera inagotable de excelentes
beisbolistas.
Aunque en los anales del béisbol nacional no se destaque el desarrollo de este deporte, en Montecristi, lo cierto es, que por la relación con cuba y Nueva York, es probable que en nuestra ciudad, se jugara béisbol antes que en la capital.
El primer montecristeño en destacar por su habilidad como lanzador lo fue, Pedro Alejandro San.
Mientras vivía en Montecristi, a San le recibía detrás del plato, ángel vargas, “angelito el mono” quien perdió un ojo al ser golpeado por la bola cuando san equivocó la seña y en vez de la curva, mandó una recta a mil.
A pesar de la velocidad de los envíos del pitcher, Angelito había desechado el uso de la mascara protectora para impresionar al publico.
En 1922 Pedro Alejandro se encontraba en Santo Domingo, jugando para “el escogido” una selección de los mejores peloteros del país, creada para enfrentar al “licey” equipo que lucia imbatible.
Fue jugando para “el escogido” que fue fichado por un equipo cubano viajando a ese país. De Cuba paso a jugar a los estados unidos y de ahí a Venezuela, regresando al país en 1935 como miembro del equipo venezolano concordia.
¿Por qué no hay en Montecristi ninguna referencia sobre la familia de San?
Sencillamente, porque el apellido nunca existió.
Ocurre que, al final del siglo diecinueve y principios del vente, la sociedad dominicana estaba dividida en cinco categorías:
La primera, compuesta por las personas que sabían leer y escribir y que además, poseían algún bien o negocio y pagaban impuesto al fisco y los profesionales liberales.
La segunda, compuesta por los campesinos propietarios de tierras, los artesanos y trabajadores por cuenta propia, comerciantes analfabetas, etc.
La tercera, compuesta por los obreros, asalariados, madres solteras, chiriperos, etc.
La cuarta, compuesta por las personas dedicadas a actividades legales, pero reñidas con la moral, prostitutas, usureros, celestin@s (maipiol@s), coimas, gariteros, etc.
La quinta, compuesta por las personas de conducta reñida con la moral y las leyes, vagos, pordioseros, chulos, ladrones, cuatreros, asesinos, etc.
En ese tiempo, el índice de analfabetas rondaba el 80% de la población del país.
Como no existía la obligatoriedad de empadronarse, ni de tener ningún documento de identidad, las familias de tercera, cuarta o quinta categoría, muchas veces ni siquiera tenían un apellido, sino que la gente los nombraban adicionándole el nombre de su madre o su padre al propio.
Con Pedro Alejandro San ocurrió lo siguiente:
Un vecino de Montecristi de nombre pedro tenia dos hijos nombrados Alejandro y José, la comunidad los conocía como “Alejandro el de Pedro” y “José el de Pedro”
Con el tiempo, los nombres perdieron “el de” y pasaron a ser “Alejandro pedro” y “José Pedro”
Como es común todavía entre los jóvenes, nombrar con algún apodo o mote a sus amigos, a Alejandro le decían “san” y a José le decían “tey”
Cuando Alejandro fue llamado a jugar para “el escogido” los responsables del equipo tras interrogarlo y darse cuenta por su historia que no tenía apellido,
Le compusieron el nombre que lo inmortalizó “Pedro Alejandro San”
"Montecristeños victimas del gobierno, en la post guerra”
Desde los albores de la republica, los Montecristeños han estado presentes en todas las luchas por la libertad del pueblo Dominicano.
Se han perdido en el tiempo los nombres de muchos Montecristeños que ofrendaron su vida defendiendo con integridad los intereses de la patria a partir de la declaración de independencia, luchando, tanto contra el extranjero como contra los malos Dominicanos que en algún momento de la historia han tratado de conculcarle al pueblo su soberanía.
La independencia, la restauración de la republica, la lucha contra la dictadura de Báez, las guerras fraticidas, la intervención norteamericana de 1916 y la dictadura de Trujillo, fueron episodios de la historia nacional donde participaron Montecristeños.
Luego de la desaparición del régimen de Trujillo, la semilla del socialismo sembrada por el Movimiento 14 de Junio, germinó en la juventud Montecristeña y muchos jóvenes se hicieron de una base ideológica tras conocer el Marxismo.
La guerra civil de 1965 sirvió de escenario a muchos jóvenes de Montecristi que deseosos de reivindicarse ante ellos mismos por haber faltado a la cita de diciembre del 1963 en las escarpadas montañas de Quisqueya, decidieron integrarse a la conflagración convertida en guerra patria por la intervención del ejército de los estados unidos de Norteamérica.
Tras la Asunción de Joaquín Balaguer al solio presidencial en 1966, el gobierno dio inicio a una cacería de veteranos de la guerra de abril que combatieron del lado de los constitucionalistas, de dirigentes de los proscritos partidos comunistas y sindicatos.
De los Montecristeños, la primera victima en caer fue “Leopoldo el de julianita” destacado combatiente, al que sus acciones de guerra le ganaron el mote de “el suicida”
Fue apresado por la policía en Santiago en 1966, asesinado y acusado de haber muerto tratando de asaltar el cuartel policial de licey al medio, la policía no entregó el cadáver a sus familiares.
En 1967, Julián Cabreja, su primo Luis Emilio Perdomo y su tío Alejandro Perdomo, salieron una tarde a pescar junto a Budi, quien reportó que el bote se había hundido y que él había logrado salir nadando a la playa, los cadáveres de Julián y Luis Emilio fueron rescatados, el de Alejandro nunca se encontró.
Durante la guerra, Julián se desempeñaba como chofer de ambulancia del hospital padre Billini dentro de la zona rebelde, los organismos de seguridad lo sindicaban como el hombre que había transportado las armas para el fallido levantamiento rebelde en San Francisco de Macorís, utilizando la ambulancia que conducia.
Aunque nunca se probó que fueran asesinados, muchos años después supe de un testimonio de alguien emparentado a las victimas, que daba cuenta de que había sido testigo del asesinato de Alejandro en la fortaleza de Dajabón, donde era torturado para dijera donde había guardado unas armas que supuestamente le habían sido entregadas por Julián.
En ese mismo año, el central Romana, había decidido desbaratar al sindicato de la empresa, valiéndose de las autoridades. La primera victima fue el asesor legal de dicha organización, el abogado Guido Gil, secuestrado y desaparecido por la autoridad policial.
Su cadáver nunca fue encontrado.
A poco de desaparecer el doctor Gil, fue asesinado el Montecristeño Miguel Fortuna Álvarez.
Miguel era dirigente del sindicato y vivía en el batey higueral, un sábado al regresar a la casa después de un juego de softball (su esposa había viajado a Santiago) se quedo dormido en la sala frente al televisor.
Casi a la medianoche una bomba explosionó bajo su cama destruyendo la habitación, como Miguel estaba en la sala resultó ileso y fue acribillado a balazos por los policías que fueron a “investigar” la explosión.
El cadáver con más de 30 balazos, fue entregado a su familia y enterrado en Montecristi.
Dña. Tatá, la madre de Julián y Dña. Mina, la madre de Miguel, eran vecinas y sus viviendas solo estaban separadas por la de la Vda. Silverio, en la calle Rodríguez Camargo.
En 1972, el grupo paramilitar “la Banda” creación personal del Dr. Joaquín Balaguer, secuestró y desapareció para siempre a “Guasafo” Jerez en Santo domingo.
“Guasafo” un popular joven Montecristeño sin filiación política conocida; pero de tendencia izquierdista y de vida algo desordenada, fue secuestrado por “la banda” y su cadáver nunca fue encontrado.
Como “los pueblos que no conocen su historia están condenados a repetirla” sirva esta estampa para recordar esos muertos y advertir a la juventud de hoy que: la peor de las democracias, es mejor, que la mejor de las dictaduras.
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