LA MANIOBRA MILITAR y la TRAGEDIA DE LOS MESA
Trujillo, desde que asumió el gobierno en 1930, no desaprovechó ninguna oportunidad durante los treinta y un años que nos gobernó, para reflejar y poner de manifiesto su poder. Lo hacía de diversas maneras, cometiendo horrendos crímenes, desconsiderando y humillando hombres públicos, encarcelando y torturando opositores, desacreditando personas en el Foro Público con acusaciones falaces, otras veces realizando grandes mítines y desfiles para satisfacer su egolatría, así como exhibiendo su poderío militar, con la finalidad de amedrentar los enemigos internos y la resistencia del exilio. Ese fue el modus operandi de su férrea dictadura, desde el inicio hasta el final.
Dentro de esas exhibiciones de poderío militar, se llevó a cabo en Montecristi, el 18 de diciembre de 1956 una de esas manifestaciones y la misma consistió en una maniobra militar por aire, mar y tierra, teniendo como escenario nuestro Morro (no dudo que su intención fuera derribarlo, por el desprecio que siempre reflejó por nuestro pueblo, después de su divorcio con Doña Bienvenida Ricardo). Dicha maniobra se realizó para celebrar el 38º aniversario del ingreso al Ejército de Rafael Leonidas Trujillo Molina, la misma se denominó “Operación Morro”.
Hay que recordar que siempre se ha dicho que Trujillo, tenía una animadversión, hacia la sociedad de Montecristi, resultante que cuando el iba a celebrar sus bodas con doña Bienvenida Ricardo se les negó los salones de Club de Comercio, para una actividad social, situación por la cual, Trujillo manifestaba que el se vengaría de todas las afrentas que le habían hecho. Dentro de ellas logró que años más tarde dicho club cambiara su nombre por “Club Benefactor”. Es tanto así que Manuel Rueda, montecristeño, en su obra “Bienvenida y la noche” hace referencia, a que terminada la ceremonia de la boda y ante de montarse en el vehículo que lo trasladaría a donde pasarían la luna de miel dijo estas palabras “ Me llevo la más bella flor de Montecristi. Este pueblo no se la merece. Juro que sabré vengarme de todas la afrentas que me han hecho”.
Para la realización de la maniobra, hubo un gran despliegue militar trasladando a Montecristi 4,000 soldados y oficiales, de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, ejército, aviación y marina, consistente en grandes batallones, incluyendo tanques de guerra, carros de asaltos, morteros, ametralladora de distintos calibres, lanza granada, bazzoka. etc.; así como barcos y fragatas de guerra y escuadrones de aviones, estos últimos estaban ubicadas en Dajabón. Por la magnitud de los militares involucrados hubo de ubicarlos en la fortaleza y otra parte en el local de los antiguos almacenes de la Casa Comercial, situada donde hoy están las oficinas públicas. Aunque tenía pocos años de edad, lo recuerdo perfectamente, por haber nacido en una antigua vivienda que quedaba al frente.
Se aprovechó la ocasión para exhibir y probar las diferentes tipos de armas que se fabricaban en el país en la famosa Armería Nacional de San Cristóbal. Se usaron carabinas San Cristóbal, calibre 30, y ametralladora pesada, calibre 50, en blancos situados a 25, 50 y 75 metros. Se realizó una demostración por parte del general de brigada Alexander Kovacs, Director de los Servicios Tecnológicos de las Fuerzas Armadas, con una ametralladora de municiones perforantes que traspasaban tres planchas de acero de media pulgada cada una.
En un pequeño cerro, ubicado entre la carretera que va al pequeño poblado Isabel de Torres, famosos por sus crianzas de chivos y el antiguo campo de aviación como los conocíamos, hoy un pequeño aeropuerto domestico, inaugurado recientemente y otorgándole el nombre de Osvaldo Virgil), fueron confeccionada varias tribunas desde la principal, Trujillo en unión de su séquito incluyendo sus hermanos Negro y Petan Trujillo, observó la maniobra militar, que estaba comandada por el General Pupo Román, Secretario de las Fuerzas Armadas en ese momento, quien años más tarde sería fusilado personalmente por Ranfís Trujillo, antes de abandonar el país a la muerte de su padre, luego de haberlo sometido a la más crueles de las torturas, al determinarse el vínculo que tenía con los conjurados que dieron al traste con la vida de Trujillo el 30 de mayo del 1961. También participaron como observadores en las diferentes tribunas, miembros del gabinete, del cuerpo diplomático, funcionarios de la Nación, oficiales de alta graduación, agregados militares a las embajadas, gobernadores provinciales y distinguidas personalidades del país. Muchos años después de haberse realizado este acontecimiento, el lugar desde el cual Trujillo observó la maniobra militar, los lugareños de Montecristi, le llamábamos “ La Tribuna”.
La maniobra empezó con la aparición de dos escuadrones de aviones del tipo P-51, disparándoles a los objetivos colocados en Morro. Este soportó los impactos de los proyectiles de todos los calibres que vinieron de los barcos de guerra colocados en las afuera de la bahía de Icaquitos, de los tanques y carros de asaltos colocados en el campo de batallas, así como las demostraciones de las carabinas Cristóbal, disparándoles a los diferentes objetivos colocados en nuestro Morro.
Como en toda actividad con la presencia de Trujillo, siempre había que realizar manifestaciones y “testimonios de lealtad, cariño y simpatía”; unos por obligación y otros por reales sentimientos de adhesión al régimen. Hubo varias actividades sociales las cuales se desarrollaron en el antiguo club Ranfis. Una comisión de damas hizo entrega de dos ramilletes de flores a nombre de la sociedad montecristeña. Integraban el grupo doña Isabel Mayer, comandando, Alicia Santamaría de Rib ( esposa del gobernador de Montecristi en ese momento, Julio Rib), Carolina Rodríguez, Martha Rib Santamaría, Pomona de Rodríguez, Ana Rosa Socias de Smester, Teresita de Trujillo, Cachita de Ricardo, Indiana de García, Rosa de Peña Glass, Flor González de Leger y Ernestina R. De Helena.
No podía faltar el “homenaje” de los estudiantes, y los alumnos de la Escuela Rosa Smester entregaron dos ramilletes de flores, uno para Trujillo de mano de Clara Pimentel y otro para su hermano Negro Trujillo quien era el Presidente títere, entregado por Ángela Inés Richetti. Completaban la comisión escolar, la directora del plantel doña Camelia de Grullón, las profesoras Nelly Gómez, Elba Peña Peralta (E.P.D) y Aridia Peña (E.P.D), y los alumnos Andrés Julio Grullón (E.P.D), Nidia Martínez, Joel Gómez, Clara Víctor (E.P.D), Ricura Gómez, José Luís Bournigal, Oscar Socias (E.P.D), Rosa Elena Gómez (E.P.D), José Esteban Rodríguez, Clara Pimentel, Martha B, Reyes, Otto Bournigal (E.P.D) y Ángela Ines Richetti.
En la “Era de Trujillo”, cuando este visitaba un pueblo era costumbre que realizara bautizos, en esta ocasión no podía faltar y al efecto fueron bautizados dos niños uno de ellos Rafael de Jesús Leger González, hijo del capital del ejercito Rafael Leger Báez y el otro Rafael Bienvenido Miolán Peralta, hijo de Fabio Andrés Miolán, Secretario de la Gobernación, persona altamente conocida en nuestro pueblo, por los años que ejerció estas funciones. Sirvió de madrina la señora Isabel Mayer y realizó el oficio religioso el padre Vicente Yabar.
Resultante de dicha maniobra militar y después de esta haberse realizado, en los días y meses posteriores, la muchachada acudió al lugar donde se realizó dicho evento, a recoger casquillos vacíos de armas de diferentes calibres, así efectos abandonados, como, hebillas, insignias, correas, espolainas, cantimploras etc. Como consecuencia de esto último, unos niños, pertenecientes a la Familia Mesa, encontraron un artefacto militar, y sin saber de que se trataba, la llevaron a su casa y producto de su inocencia y sin medir las consecuencias empezaron a golpearla. Se trataba de una granada de guerra; como es natural, explotó, destruyendo parte de la casa, muriendo dos hermanitos, que respondían a los nombres de Socorro y Pablo, salvándose uno de ellos que todos conocemos como “Blanco Mesa” o “Pedacito”, que se encontraba juntos con ellos. La abuela de los niños que le decían Cachón, tuvo lesión permanente, quedando media coja. La madre de los niños Doña Andrea, también sufrió lesión, pero más leve. Esto sucedió un domingo, 24 de septiembre del 1957, Día de La Virgen las Mercedes, convirtiéndose en una tragedia que conmovió a todo nuestro pueblo.
Rafael, el hijo de Paco Tatís y Guega Datt, al vivir en el Barrio de El Albinal, cerca de donde se celebró la maniobra militar, fue también víctima de un accidente, pero de menor dimensión. Golpeando un artefacto militar, le explotó, perdiendo un dedo de una de sus manos; desde ese momento todo el mundo lo conoce como “el Mocho de Guega”.
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